José el de la Manuela

Hoy he conocido a «Joselito el de la Manuela»; ha aparecido vendiendo su CD con sus últimas creaciones y hablando de Porrina, Juan Vallejo, Agujetas… y diciéndome que a él el camarón le gusta en tortilla. Es de Jerez y no he tenido más remedio que comprarle el CD. ¿Qué puede hacer uno ante un gitano legítimo que le cita a Cleopatra como antepasada suya? Se ha templado por fandangos caracoleros y, como quedaba poca clientela en el bar, se ha quedado hablando con nosotros. ¿Qué quieren que les diga? Hombres como José son una especie en extinción y a mí el cuerpo lo que me pide es protegerlos, España gitana, España Cañí. El CD probablemente ni se oirá, pero eso es lo que menos importa. Lo que importa es que aún quedan personajes como José, farsantes, sí, pobres sí, pero con toda la dignidad que cabe en el mundo. Denme gente así y quédense ustedes con políticos y demás fauna.

#flamenco #gitano #auténtico

Desvergüenzas y turno de oficio

‪Mañana Catalá anunciará por enésima vez que va a subir a los abogados de oficio del Territorio Común (sólo 5 Comunidades Autónomas de 17) un 30%. Dado que no se actualiza esa cifra desde 1996 y que el IPC ha subido un 59% desde entonces, lo que Catalá nos está diciendo es que a los abogados de esas cinco comunidades nos va a dejar en niveles retributivos no de 1996 sino de 1992.

Y os seguro que algún corresponsable de ese entuerto le aplaudirá‬ y tratará de convencernos de que la subida se debe a él/ella, olvidando los 22 años que llevan rascándose todo lo rascable.

Afortunadamente pueden engañar a la opinión pública pero no a unos abogados que están un 300% (sí, diez veces treinta) por debajo de compañeros de otras regiones.

Espero no tener que presenciar ni denunciar una desvergüenza semejante.

Marmitako

En la casa de comidas donde habitualmente alivio mi hambre meridiana, hoy, me han puesto por delante este plato al que han publicitado en la pizarra con el exótico nombre de «marmitako».

No me parece mal; el euskera, además de ser idioma cristiano, es flexivo como antes lo fue el latín y aún antes y en mayor grado el indoeuropeo. El sufijo -ko nos indica que la palabra «marmita» está en caso genitivo, por lo que, gracias a este morfema gramatical, podemos traducir el nombre de nuestro plato como «de la marmita».

Que a un plato de bonito se le llame simplemente “de la marmita” es algo tan poco descriptivo como llamar a un arroz a base de pescado roqueo «caldero», pero que entronca perfectamente con la costumbre común en España de bautizar a los guisos con el nombre del receptáculo donde se preparan. Así son legión las “ollas” y “cazuelas” e incluso esta ibérica afición a la metonimia hace que, el plato totémico nacional por excelencia, la «paella», también reciba su nombre del contenedor donde se prepara.

Finalmente, si algún vasco riguroso opusiese o proclamase la superioridad del marmitako confeccionado en el Golfo de Vizcaya por estar hecho con auténtico «bonito del norte», tendré que responderle que, lo que ellos llaman «bonito del norte» («Thunnus alalunga»), vive también en el Mediterráneo donde se cría fresco y sabroso desde que mis antepasados bautizaron hace milenios a esta familia y orden de pescados como «Scombridos, scombriformes» y, si alguna duda alberga mi euskériko interlocutor, puede venir por aquí, que le llevaré a la bocana del puerto de Cartagena y desde allí le mostraré la milenaria silueta de la antigua «Isla Scombraria» (Escombreras) capital y origen de cuantos peces sabrosos en el mundo hay.

Bueno, hoy también venía quemando el guiso, pero vamos a meterle mano ya al «marmitako» o les acabaré recitando hasta el «Gernikako arbola».

Elecciones, mentiras y turno de oficio.

Entramos en año electoral: para mayo de 2019 habrá elecciones municipales, europeas y con seguridad virtualmente total también elecciones generales. Comienza, pues, el tiempo de las promesas, de las maniobras presupuestarias y de las mentiras, herramientas que parecen inevitablemente unidas a nuestra clase política. Pero ¿cómo afectan estas promesas y estas mentiras al turno de oficio? Si me lo permiten déjenme antes explicarles cómo se presta la asistencia jurídica gratuita en España y quién la paga. Vamos a ello.

La asistencia jurídica gratuita en España se presta a través de dos vías:

A. La primera vía es la asistencia jurídica propiamente dicha que se presta a través del trabajo de los abogados del turno de oficio.

B. La segunda vía es la tramitación de las solicitudes de los ciudadanos que desean asistencia jurídica gratuita y esa se presta a través de los colegios que pagan y mantienen los abogados.

Obsérvese que, por lo que respecta a esta segunda vía, los abogados mantienen con sus cuotas obligatorias una red de 83 Colegios de Abogados en España cuyo primer y principal trabajo es atender a los ciudadanos y ciudadanas que solicitan justicia gratuita. Los colegios de abogados contribuyen con sus locales (pagados por los abogados), sus trabajadores (pagados por los abogados), sus medios materiales (fotocopiadoras, ordenadores, impresoras, escáneres…) y hasta jurídicos (el SOJ) a la prestación de un servicio que debiera prestar el estado. Aparentemente un muy mal negocio para los abogados, ¿no?. Pues ¿por qué demonios tendrían los abogados que pagar con sus cuotas obligatorias (si no te colegias no eres abogado) este servicio que ha de prestar el Estado o la Comunidad Autónoma?

La injusticia es manifiesta y para paliarla el estado (o la CA en su caso) establecieron un sistema de compensación a los colegios para compensar los medios que los abogados pagaban. Para que lo entiendan les pondré el ejemplo de la Comunidad Valenciana.

En la Comunidad Valenciana la consejería de justicia, además de pagar a los abogados por su trabajo en el turno de oficio entregaba a los colegios un 8,5% de la cantidad pagada a los letrados para compensar el gasto que los colegios (en realidad los abogados a través de sus cuotas) hacían en turno de oficio. Así fue funcionando la cosa hasta que la Consejería de Justicia de la Comunidad Valenciana decidió no pagar ese 8,5% sino una cantidad fija por expediente tramitado, decidió no pagar o discutir el pago de determinados expedientes y el final fue que los colegios recibieron unos 300.000 euros menos de lo que recibían con aquel 8,5%. Naturalmente la falta de esos 300.000 euros provocó desequilibrios económicos en los colegios de forma que, por ejemplo en el Colegio de Alcoi, ahora cada colegiado soporta 111 euros más de lo que soportaba con anterioridad porque la realidad es que, le quites a los abogados o les quites a los colegios, el resultado es que siempre le quitas a los abogados que son quienes, o no cobran decentemente sus servicios o tienen que pagar a su colegio para mantener un servicio público.

La consejería de justicia de la Comunidad Valenciana anunció que subiría un 20% el turno de oficio hasta alcanzar los niveles de 2005 (en España y en Turno de Oficio viajar al pasado es “avanzar”) con esto pretendió darse un baño de masas pero lo que provocó fue una iracunda reacción de los decanos que vieron el anuncio como una tomadura de pelo, pues, al retirarles 300.000€ de sus presupuestos se enfrentan a la posibilidad de tener que subir las cuotas a los colegiados para que estos —siempre estos— acaben pagando los platos rotos de los juegos malabares de la consejería.

Creo que con este ejemplo ya podemos entender como funciona la asistencia jurídica gratuita en España, un sistema que falle por donde falle siempre tiene un único pagano: el abogado o abogada.

Muchas más cosas pueden contarse del ejemplo valenciano como el deseo de introducir en el turno de oficio a estudiantes de derecho (sí, sí, pueden verlo en la foto del final del post) o que el mismo partido que redujo un 40% el turno de oficio ahora se apunte a denunciar las devergüenzas ajenas y pedir dimisiones. Parece que con el turno de oficio todo vale y que, si se trata de usarlo como arma política, los políticos no parecen sentir el menor pudor en decir cualquier cosa pensando que la población no tiene memoria.

Y si este es el ejemplo valenciano ¿qué pasa en el resto de España?

Pues en las Comunidades que dependen del ministro de justicia pasa otro tanto, como es año electoral es año de promesas y se anuncian con aparato y estrépito de logros geniales miserables subidas presupuestarias. Veámoslo.

Catalá lleva anunciando varios meses la subida de un 32% en turno de oficio en zona ministerio, lo que calla es que desde 1996 ni siquiera se ha actualizado la retribución de los abogados del turno de oficio conforme al IPC anual.

Desde 1996 a 2018 el IPC ha subido un 59%. Dicho de otro modo 100 euros del año 1996 serían, este 2018, 159 euros si se hubiese ido actualizando el IPC desde el lejano 1996. Con la subida de Catalá (130€) en vez de alcanzar las retribuciones de 1996 (159% en euros constantes) tendremos menos poder adquisitivo que en 1996.

Si los decanos valencianos respondieron virulentamente —y con razón— al regreso al pasado (2005) de la Consejería de Justicia ¿qué le dirán al ministro que, con su subida del 30%, aun no ha sido capaz ni de regresar a 1996?

Conozco el paño, lamentablemente conozco el paño, mucho me temo que los decanos con el ministro van a ser mucho más pacíficos y dóciles, me gustaría equivocarme pero creo que no me equivoco; pronto vamos a poder comprobarlo.

El día 18 de mayo, en menos de una semana, el ministro de justicia ha sido invitado a asistir al pleno del Consejo General de la Abogacía Española, un órgano extremadamente proclive a ovacionar al ministro. Allí, no lo duden, anunciará su “fabulosa” subida del 32% y allí, espero equivocarme, alguien tendrá la barra de felicitarle y felicitarse por su gestión. Espero que en ese pleno de reuniones secretas los decanos valencianos muestren con el ministro la misma ira que con la Consejería. Y cuando digo valencianos digo los decanos de toda España porque el «avance» ministerial de más de 22 años hacia el pasado no merece sino la más enérgica reprobación.

38 millones de euros recaudó en 2017 el Gobierno en tasas judiciales, esas que —conforme al artículo 11 de la ley de tasas— están vinculadas al sistema de asistencia jurídica gratuita pero que en los años pasados jamás fueron a ella. Si el gobierno cumpliese con la letra de la ley que este mismo gobierno redactó, esos 38 millones debieran engrosar las cuentas del turno de oficio pero, ya verán ustedes, como ni un céntimo va a turno de oficio y nadie rechistará en ese pleno de reuniones secretas donde ningún abogado sabe lo que han dicho quienes reclaman vehementemente su condición de representantes de la abogacía.

Espero equivocarme pero sospecho que no voy a hacerlo, salvo que el coraje vuelva al lugar de donde nunca debió irse.

Así pues, este es año electoral, se anunciarán avances al pasado, se quitará de aquí para poner allá, pero no te engañes abogado, sea cual sea el resultado de estos triles políticos el final de la historia es que la cuenta siempre la pagas tú.

Podría poner en ejemplo de Andalucía, o de Madrid, o de muchos otros sitios donde los «avances» no son más que regresos al pasado, avances hacia atrás y ataques en retirada.

No hay nada que aplaudir, compañero, y sí mucho por lo que ponerse en pie y señalar a todos estos que creen que, porque este es año de elecciones, pueden engañarnos tratando de hacernos olvidar años de infamia, tratando de conformarnos con juegos de manos y palabras.

Por eso guárdate muy mucho de aplaudir antes de que la función termine a ningún político, ponte en pie y el 22 de mayo acude a la puerta de tus juzgados a gritarles que tú eres abogado y a ti no te engañan.

Yo estaré también allí porque #YoVoy22M

Cuída los principios porque no tenemos otros

En los primeros momentos de la Red de Abogados y Abogadas de España en todos las redes sociales se colgaron los principios sobre los que se fundaban las acciones de nuestra organización; son esos principios los que la han hecho crecer a ritmo vertiginoso y son esos principios los que no puedes olvidar si quieres ser un auténtico voluntario de #R y ayudar al éxito de la causa común.

Nuestra organización parte de la convicción profunda de que no hay otra riqueza en las naciones ni en las organizaciones que las personas que las integran, personas que, porque creen en la causa, están dispuestas a donar su trabajo, su tiempo y hasta su dinero en beneficio de la colectividad. Hay corporaciones que, con el dinero de todos, trabajan en interés de unos pocos; no es así en nuestra Red, aquí la única gloria se halla en que, con el tiempo y el trabajo de los pocos, se trabaja en interés de todos. Quien trabaja por la causa es importante y quien no lo hace, no.

Lo dice de forma sencilla el primero de los “mandamientos” del manual del voluntario de la Red:

«Nuestro recurso más valioso son las miles de personas que quieren trabajar gratis para la causa; en consecuencia extiende la red todo cuanto puedas.»

El trabajo generoso de estos voluntarios y voluntarias es nuestra principal riqueza y por eso el esfuerzo de voluntarios y voluntarias es sagrado y no se critica. Si sientes que alguien está empleando su tiempo y su trabajo en una dirección equivocada NO lo critiques, simplemente demuéstraselo realizando tú el trabajo que crees que se debe de realizar. El único pecado en esta organización es no hacer nada y la forma más grave de ese pecado es dedicarse a censurar el esfuerzo y trabajo ajenos cuando no se está haciendo nada, no se va a hacer nada o no se va a contribuir con el esfuerzo o trabajo propio a la causa común. Todo ese concepto se resume bien en uno de los principios del voluntario de la Red:

«9. Si estás viendo algo que crees que debe hacerse de otra forma no lo critiques, contribuye aportando algo que te guste y corrígelo con tu acción.»

La forma más sencilla de reconocer a quienes trabajan por el fracaso de la causa es observar si critican y no hacen; quienes hacen eso, voluntaria o involuntariamente, están tratando de hacer fracasar la causa. No tememos la crítica externa, todo lo contrario, nos estimula, pero si eres un voluntario de la #Red demuéstralo con tus acciones y no con tus palabras.

En esta red el menor de sus nodos es abogado o abogada y el mayor de sus nodos es también abogado o abogada, por tanto nadie es mejor que nadie y tenemos la obligación de confiar los unos en los otros como personas y como abogados. No tememos al error, solo tememos a la inacción y a la parálisis que provoca el miedo al error:

«5. Quienes hacen cosas por la causa deben ser recompensados incluso aunque no acierten. Los voluntarios de la red no tememos al error ni a que otras personas se enfaden con nosotros. No criticamos a quien hace algo y no le sale bien: el único error es no hacer nada.»

Para que no haya miedo al error, para que haya coraje para iniciar acciones, para que nada nos detenga, solo hay un combustible posible: la libertad. No esperes pues un universo preordenado en esta Red: vamos a ganar porque no sólo somos más sino que estamos mejor desorganizados que quienes se oponen a nosotros.

Nuestra forma de actuar nos hace diferentes, nos hace rápidos, decididos y valientes y, sobre todo, nos hace poder disponer de todo el caudal de trabajo y creatividad de todos los componentes de la red, esa es nuestra riqueza y eso es lo que verdaderamente nos hace imparables: el hecho de que todos y cada uno de los miembros de la red cuenten para la causa.

Estos son, expuestos brevemente, unos cuántos de los principios que tenemos, recuérdalos, aplícalos y sobre todo cuídalos, porque no tenemos otros.

La sombra de Lucrecia

Lo que los hispanohablantes entienden por «violación» se recoge en el Diccionario de la Real Academia Española con estas palabras: «Delito consistente en violar (‖ tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad).»

En cambio, si queremos saber qué es para la ley española la «violación» tendremos un auténtico problema, pues los artículos 178 y 179 nos dicen que la violación es algo bastante diferente a lo que dice el diccionario, pues, además de la falta de consentimiento, exige violencia o intimidación y que el acceso carnal se lleve a cabo por vía vaginal, anal o bucal.

Como vemos, para nuestro diccionario «No es No» (#NoEsNo) y cualquier acceso sin consentimiento es violación, mientras que para nuestro Código Penal no basta con un «No» sino que, además, hacen falta violencia o intimidación. Esto, digámoslo desde el principio, no es culpa de nuestros jueces sino de nuestros políticos que son los responsables de hacer y reformar las leyes.

Sentado lo anterior parece evidente que los jueces y la calle no llaman de igual modo a las mismas cosas: lo que para un ciudadano es una violación evidente no lo es para un juez y cuando para la ciudadanía un «No» es suficiente, para el juez no es más que el principio de una larga labor calificadora.

Entiéndase, no es el Juez quien decide si un «No» es suficiente para calificar una acción como violación, es el legislador quien, al redactar el Código Penal, decidió que, además del «No», fuese necesaria la violencia o la intimidación para calificar tal acción como violación. Si «No» no es «No» la culpa no es de los jueces: es del legislador, es decir, de los políticos que llenan el Congreso y el Senado y singularmente del gobierno que es quien dispone de la iniciativa legislativa.

Que la calle y los jueces no hablan el mismo idioma es evidente, ahora bien, los jueces se limitan a hablar el lenguaje que les han escrito en las leyes. Los jueces, como los pianistas, no hacen más que tratar de interpretar del mejor modo posible las partituras que les entregan y, si culpar al pianista de la mala calidad de la partitura es un error grosero, disparar sobre él como ha hecho algún ministro, es una acción miserable.

Como escribió Montesquieu (“El Espíritu de las Leyes” Liv. XI. Chap. VI.) los jueces no son más que «la bouche qui prononce les paroles de la loi» (la boca que pronuncia las palabras de la ley) y su único trabajo, como jueces, es expresar las palabras que la ley contiene, agraden o desagraden a la audiencia.

Puede ser que los jueces se hayan equivocado en este caso, puede ser; puede ser que no hayan apreciado debidamente la potencia intimidatoria de cinco animales musculados y sin rasgos humanos en su conducta, puede ser; pero, con todo, estoy seguro que ninguno de esos jueces ignoraba el tremendo revuelo que iba formarse tras el dictado de la sentencia y, aún a sabiendas de que el dictado de la misma podría suponer su muerte civil, prefirieron seguir los dictados de su conciencia que los que les llegaban de entornos ajenos al proceso. Prefirieron expresar lo que ellos entendían, acertadamente o no, que era la voz de la ley antes que satisfacer exigencias distintas de las de su trabajo. No es fácil hacer eso.

Los errores de los jueces tienen arreglo y pueden ser corregidos (en este caso aún queda una larga serie de recursos) lo que nunca podría arreglarse es una judicatura que, en lugar de atenerse a la ley, se plegase a las presiones que le llegan de fuera de la sala de vistas y de su propia conciencia. El error en los jueces es normal y por eso hay recursos, pero una judicatura que sentenciase a impulsos de la presión externa más poderosa en cada momento no tendría arreglo y con ella caería toda esperanza posible en un estado de derecho.

La sociedad esta harta de tener que seguir viviendo bajo un sistema legal que no parece sino alargar la sombra del mito de Lucrecia, esa mujer que, tras ser violada, se suicidó «…a fin de que mi ejemplo nunca sirva a ninguna mujer que quiera sobrevivir a su deshonor…». Como, con su habitual oportunidad, dice mi amigo Joludi:

Esta historia de la ultrajada Lucrecia, que es un topos cultural de primera fila en la cultura occidental y ha sido, tal vez por ello, representada casi más que ninguna otra mujer en la Historia de la Pintura (Lucas Cranach, Ghirlandaio, Artemisia Gentileschi, Veronés, Rembrandt, Rubens, Pignoni, Cagnacci, Guido Reni, Dante Gabriel Rosetti…)

(…)

Pero la verdadera lectura del viejo mito (mito fundacional, ciertamente) de Lucrecia, acaso no sea sino que una sociedad patriarcal no puede tolerar que sobreviva una mujer que no se resiste y emplea la debida fuerza y esperable oposición ante una violación. Una mujer que no se enfrenta con denuedo a su asaltante da que pensar necesariamente sobre su total o parcial connivencia con el agresor sexual.

Y esto para una sociedad patriarcal es inaceptable.

Sí, parece que la sociedad y sus leyes no están en armonía en este punto y esta disarmonía tiene unos únicos y exclusivos responsables: los legisladores, los políticos, los gobiernos, los ministros de justicia que, lejos de recoger este sentir y adaptar las leyes a las exigencias de la sociedad, han preferido no hacer nada. Son estos responsables quienes ahora, sin que les importe poner en peligro la separación de poderes, para engañar a la justamente indignada población y que nadie repare en ellos, prefieren acusar a los jueces de una falta de sensibilidad de la que ellos son los campeones y principales culpables.

Ahora prometen reformas legislativas mientras azuzan a la población contra los jueces sin caer en la cuenta de que, como los viejos cobardes de las películas, lo que están haciendo es disparar contra el pianista.

¿Castellano o leonés?

¿Castellano o Leonés? Quizá el primer texto en lengua romance no sean las Riojanas Glosas Emilianenses sino esta lista de quesos (Nodicia de Kesos) elaborada en el año 974 por un monje despensero de La Rozuela (León).

El texto original decía (debidamente traducido) lo que sigue:

«Relación de los quesos que gastó el hermano Jimeno: En el trabajo de los frailes, en el viñedo de cerca de San Justo, cinco quesos. En el otro del abad, dos quesos. En el que pusieron este año, cuatro quesos. En el de Castrillo, uno. En la viña mayor, dos […] que llevaron en fonsado a la torre, dos. Que llevaron a Cea cuando cortaron la mesa, dos. Dos que llevaron a León […] otro que lleva el sobrino de Gomi […] cuatro que gastaron cuando el rey vino a Rozuela. Uno cuando Salvador vino aquí.»

No es pues ningún documentos religioso, jurídico o palatino, sino una humilde cuenta de despensero la que quizá sea la primera muestra de un texto escrito en romance en nuestra península. Yo no sé que les parecerá a ustedes pero a mí me parece la mejor forma de inaugurar un idioma.

Feliz día León, feliz día Castilla, vosotros la inventasteis, que no os la den con queso.

El día de las valientes

El día 18 de abril, la víspera de las movilizaciones del 19 y justo cuando se anunció que los jueces y fiscales suspendían sus concentraciones fue un día duro, pues, seguir era arriesgado y suspender devastador para la moral de los compañeros y compañeras. No hubieron demasiadas dudas y seguimos solos, no quedaba más remedio que encomendarse a la voluntad y al coraje de los compañeros y las compañeras.

Casi como para conjurar la adversidad fui escribiendo en redes una especie de oración en forma de post que titulé «La hora de los valientes».

El 19A, sin embargo y para sorpresa de muchos, fue la movilización más numerosa de la historia de la abogacía española y lo ha sido gracias precisamente a los y las valientes, gracias a personas como Mari Carmen.

En principio no había nada planeado por la Red en Talavera de la Reina; sin embargo, Mari Carmen, no iba a dejar pasar la ocasión de ser útil a la causa y se fue con su cartelito al juzgado… y no, no estuvo sola; porque como veis en la segunda fotografía pronto otros compañeros se unieron a ella. Os aseguro que la próxima vez —y será pronto— Mari Carmen volverá a los juzgados de Talavera y esta vez irá rodeada de muchos compañeros.

El 19A era el día de los valientes y Mari Carmen fue una de ellas, sirva este articulito para dar las gracias a todas esas compañeras y compañeros de corazón generoso cuyo coraje y valentía hizo posible el 19A.

Muy pronto volveréis a tener la oportunidad de echaros a la calle y esta vez os aseguro que no estaréis solos.

Muchas gracias compañeros, muchas gracias Mari Carmen, sois únicos.

Bromas las justas

Dice el ministro que nos va a subir a los abogados de oficio un 32% y eso —que parece mucho— es una puñetera ofensa porque con eso tardaremos 11 años en lograr que un abogado de Cartagena, Murcia, Cáceres, Melilla o Palma de Mallorca cobre lo mismo que uno de Olot o Chinchón, quienes, por cierto, también cobran una birria insultante.

Lo que debería hacer el ministro, de entrada, es cumplir el artículo 11 de la ley de tasas y aplicar los 38 milloncitos de euros que ha rapiñado gracias a las tasas judiciales a justicia gratuita. Con eso el territorio común tendría una subida del 100% y con eso habríamos recorrido tan solo UN TERCIO de lo que nos separa de la retribución miserable que reciben en Cataluña o Madrid.

Los abogados del territorio común cobramos una birria demasiado birria como para que ahora venga el ministro a aplacar las protestas con un ofrecimiento miserable que aún rebaña los 38 millones de las tasas para el agujero negro habitual.

Mire ministro, lo que hay que hacer es elevar la retribución de los abogados de oficio en TODAS las comunidades autónomas hasta niveles dignos y las que dependen de usted (las del territorio común) al mismo nivel de todas. No nos venga con milongas para acallar las protestas de los abogados o engañar a la opinión pública. No está el horno para bollos.

Bromas las justas.

La hora de los valientes

Mañana a las 12 de la mañana muchos abogados se van a manifestar en la puerta de las sedes judiciales de España y lo harán movidos exclusivamente por sus convicciones. A estos abogados les importa muy poco si quienes dicen representarles les apoyan o no, porque los abogados y abogadas de España no necesitan que nadie les represente cuando ellos están presentes: del más importante al menos importante y de la mayor a la menor nadie es más que nadie en la abogacía española y tan abogado es el primero como la última. Quien se crea importante comete el peor de los errores.

Mañana a las 12:00 es la hora de los que hacen lo que dicen, de los que de verdad valen porque sirven, es la hora de los valientes.

Mañana a las 12:00 ya no habrá lugar para más trucos de los malabaristas del lenguaje, de esos expertos en decir una cosa y hacer la contraria, de esos que dicen que apoyan pero que luego no van, de esos que dicen estar del lado de los abogados pero nunca encuentran tiempo para acompañarles en sus reivindicaciones mientras que siempre lo tienen para acudir a tomas de posesiones de ministros, cursos de canapé y moqueta y congresos a gastos pagados.

Mañana es la hora de la abogacía real, de la abogacía de verdad, de la que pelea por la profesión sin necesidad de dietas ni cargos, de la que sabe defender las causas mas difíciles en la soledad más absoluta. Mañana es la hora de los importantes, no la de los que se dan importancia, mañana es la hora de los que hacen y no la de los que dicen, mañana es, en fin, la hora de los abogados y abogadas de España y quien no esté allí con ellos habrá elegido el lado de lo irrelevante y lo prescindible.

Yo no sé dónde van a estar muchos mañana pero si sé dónde estará la abogacía real a las 12 de la mañana. Espero verte allí.