El orden y el desorden

El agua remansada no nos ofrece nada interesante, pero si en ella introducimos un elemento de desequilibrio quitando, por ejemplo, el tapón del fondo, entonces el agua fluye, se autoorganiza, forma remolinos y una evidente espiral sobre el aliviadero donde las moleculas de agua, partículas de sustancia inanimada, se autoinforman en un sorprendente baile espiral.

En las sociedades ocurre algo parecido, si se momifican en categorías y órdenes preestablecidos nos garantizan orden y paz, como los cementerios, como las exposiciones de insectos muertos de los entomólogos, pero, si las dejamos vivir, si permitimos en ellas una dosis adecuada de desequilibrio e inestabilidad, se autoinforman en nuevas estructuras y permiten el desarrollo humano.

El orden no nace de la inmovilidad, el orden, la información, nace espontáneamente en los sistemas en desequilibrio estable.

Gracias, Ilya Prigogine.

El algoritmo de la vida

El algoritmo de Facebook esta mañana me ha mostrado como primera noticia el fallecimiento por Covid de la cantante folk cheka Hana Horka. Según la prensa la cantante habría fallecido al autoinfectarse de Covid para poder obtener el certificado sanitario y poder viajar a pesar de no haberse vacunado. Su hijo, Jan, aunque no hay autopsia, culpa en la prensa a los grupos antivacunas.

Leo la noticia y trato de imaginar las reacciones de los diversos tipos de lectores: el más común (el vacunado) se asombrará de cuánta tontuna hay en el mundo y deseará que muchos antivacunas lean la noticia para que reflexionen; el lector menos común (el antivacunas) pondrá en duda la noticia, asumirá que el medio que la publica es tendencioso y se indignará ante el hecho de que se publiquen este tipo de noticias antes de hacer siquiera la autopsia al cadáver. Los lectores vacunados llamarán tontos a los no vacunados y los no vacunados llamarán bobos a los vacunados; los vacunados pedirán a los no vacunados que se vacunen y los no vacunados pedirán a los vacunados que «despierten»; ¿un auténtico fangal verdad?

Antes de que empiecen ustedes a argumentar a favor o en contra déjenme decirles que, por extraño que parezca, esta dinámica de vacunas y antivacunas (y todas las gradaciones y matices que hay entre las dos posturas) es la forma en que resuelve sus problemas la vida.

La vida es resiliente y tiende a propagarse pero ¿cómo elige la vida las mejores estrategias para no extinguirse y propagarse con éxito? La respuesta a esto comenzó a descubrirse en los años 70 y es hoy una de las bases más prometedoras de la inteligencia artificial, se llama el «algoritmo genético».

Sí, detrás de la vida, como detrás de Facebook o de la propagación del Covid, se esconde un algoritmo, un algoritmo que, explicado de forma simple y por tanto inexacta, parte de una población inicial —en este caso los seres humanos— donde se introduce un «problema» —en este caso el virus— y a través de procesos de selección, recombinación, mutación y reemplazo, se alcanza una solución óptima desconocida de antemano.

Quizá con un ejemplo se entienda mejor.

Imagine una especie de pajarillos llegados desde el continente a una isla (quizá les arrastró el viento) y que en ella encuentran semillas para alimentarse (esta será la población inicial), aunque, desgraciadamente para ellos, la cáscara de las semillas de la isla es sensiblemente más dura que la del continente (este será el problema). La naturaleza, aunque no piensa —al menos en el sentido que nosotros entendemos por pensar— saca entonces su navaja suiza —el algortimo genético— y lo pone en marcha: dada la diversidad morfológica existente entre los indivíduos unos tendrán mayor facilidad que otros en comer de estas semillas duras y serán estos quienes tendrán un mayor éxito reproductivo, de forma que las generaciones siguientes, a través de los mecanismos de herencia genética, se parecerán más a estos individuos dotados de rasgos que les permiten comer mejor semillas duras, digamos, un pico más fuerte y pesado. La vida, para aumentar el número de soluciones probadas, introducirá, además, mutaciones. A base de probar numerosas soluciones la vida, mediante la herencia y la mutación, acaba encontrando la solución óptima.

Si te maravilla el sinnúmero y la variedad de formas de vida macroscópicas y microscópicas existentes en la Tierra ya sabes por qué es: la vida nunca pone todos sus huevos en la misma cesta y prueba tantas cuantas soluciones viables puede; luego herencia y mutación hacen el resto.

Herencia y mutación también rigen el comportamiento humano y no solo a nivel de cromosomas sino también a nivel cultural. Del mismo modo que la información genética puede determinar caracteres diferentes en las personas o la herencia o predisposición a dolencias cardíacas —por ejemplo—; la transmisión cultural (de memes, de ideas) puede dar lugar a dolencias incluso más graves, como por ejemplo la tendencia a estrellar aviones contra edificios o a colocar bombas en nombre de alguna idea. No le dé usted vueltas y trate de asimilar que genes y memes son ambos información y que esta condiciona la vida, conducta y éxito adaptativo de las personas.

Y ahora volvamos a los antivacunas.

Enfrentada a un problema grave, el Covid, la humanidad, en cuanto que vida, no deja de usar su navaja suiza —el algoritmo genético— y no pone todos sus huevos en la misma cesta (la vacuna) de forma que siempre reserva una porción de recursos para apostar a la sinrazón, porque la sinrazón aunque improbable es posible y ya se encargarán la herencia y la mutación de solucionar el problema.

Es por eso por lo que no debes esperar nunca que todo el mundo piense igual y se comporte igual, si así fuese estaríamos asumiendo como humanidad un riesgo inasumible, y es por eso también que siempre has de esperar que, incluso en las situaciones más evidentes —piensa en los terraplanistas— un grupo de insensatos sostengan las teorías o conductas más disparatadas.

Insensatos, sí, pero no desprecies nunca su papel en el algoritmo de la vida, son simplemente el extremo de una amplia variedad de soluciones y de posicionamientos.

Y hablando de algoritmos, el de Youtube censura a cualquier youtuber que use la palabra «Covid» en sus videos (también lo hace con términos como «Hitler») y acabo de caer en la cuenta que en este post he usado los dos. ¿Hará Facebook shadowbanning a este texto o alguna otra característica engañará a su no tan inteligente inteligencia artificial?

Lo veremos.

Élites, dominación y tecnologías de la información

Élites, dominación y tecnologías de la información

Las élites siempre han marchado un escalón tecnológico por delante del resto de la sociedad. Cuando el ser humano inició su, aún no acabada, transición de cazador-recolector a sedentario merced a la revolución agrícola, una élite experta en señalar los ciclos de las estaciones (los sacerdotes sumerios por ejemplo) consolidó su conocimiento y su gestión de la riqueza a través de la escritura. Fueron los alfabetos los que crearon los primeros bancos de memoria artificial y, gracias a ellos, los sacerdotes de unos imperios sedicentemente divinos pudieron, no solo fijar la ortodoxia de sus relatos religiosos, sino controlar la administración y la burocracia. Frente a un pueblo mayoritariamente analfabeto la élite de aquellos imperios dominaba la última frontera en tecnología de la información de la época: la escritura. El sacerdote leía los textos sagrados (declarar «sagrado» un texto en la época sería como declarar «divino» un usb en esta) y el pueblo lo escuchaba, creyendo en la sacralidad de aquellos ininteligibles grupos de dibujos cuneiformes.

Cuentan que los tlaxcaltecas, en cierta ocasión que enviaron a los españoles a negociar o intimar a una tribu enemiga, les pidieron que llevasen «papeles». Los tlaxcaltecas no conocían el contenido de aquellos papeles, lo que sí habían observado es que los españoles, cuando los miraban, podían cambiar súbitamente de forma de actuar y que, cuando un español era enviado en misión sería a otro lugar, siempre llevaba alguno de aquellos papeles que previamente les había entregado su jefe. Para tlaxcaltecas y aztecas las cartas eran tan mágicas como para los españoles lo eran los «quipus» mayas, un sistema de escritura que los españoles ni llegaron a sospechar que lo fuese y, creyendo que eran objetos mágicos (igual que los aztecas consideraban mágicas las cartas de los españoles) los prohibieron y persiguieron a quien poseyese uno. Un «quipu» es el objeto que ven en la foto y es un instrumento de almacenamiento de información consistente en cuerdas de lana o de algodón de diversos colores, provistos de nudos.

La situación se prolongó siglos. La élite escribía y leía al pueblo que obedecía las órdenes emandas de aquellos registros. Aquella tecnología de la información dio lugar a la ley (la norma escrita) que objetivizó separando de la memoria humana las reglas de funcionamiento de la sociedad. El software (el código, el adn) que regula el funcionamiento de las sociedades se escribió en lenguajes de programación llamados latín, griego, fenicio, castellano o inglés. Todavía hoy, uno de los programas de comportamiento social más exitoso, fue uno de aquellos programas de software escritos principalmente en arameo; se llama la Biblia y, a día de hoy, gobierna en mayor o menor medida la conducta de una de cada tres personas en el mundo. Las otras dos obedecen a programas diferentes pero también codificados de la misma forma que la Biblia: el Corán, el Canon-Pali o el Bhagavad-Guita.

Nihil novum sub solem, a día de hoy aún somos, en cierto modo, súbditos de aquellos imperios; ni sus reyes ni sus sacerdotes nos gobiernan pero, los textos que ellos escribieron y los principios morales que en ellos se contienen, aún rigen las vidas de las personas.

Esta situación perduró siglos y sólo fue puesta en cuestión con la llegada de una nueva revolución tecnológica en el campo de la información: la imprenta.

Gracias a la imprenta la capacidad de replicar la información contenida en los libros aumentó exponencialmente. No sólo eso, la producción de libros dejó de ser una costosa tarea para pasar a ser un negocio; la producción de libros ya no se justificaba por la necesidad de transmitir las ideas precisas para el mantenimiento de un determinado status quo, ahora la producción de libros podía hacer ricos a los impresores.

Al ampliarse la producción de libros estos comenzaron a tratar temas distintos de los religiosos e incluso se atrevieron a imprimir libros prohibidos por la propia iglesia. El índice eclesiástico de libros prohibidos pasó a ser probablemente el primer hit parade de la literatura pues los libros que aparecían en él pasaban a ser el oscuro objeto de deseo de muchos miles de lectores. La humanidad, con cada presión de los tórculos y prensas, allanaba el camino de la ilustración.

La humanidad comenzó a leer cuando las élites ya dominaban la nueva tecnología y este proceso se repitió con el cine, la radio y la televisión: la población consumía los productos que las élites les ofrecían, élites que a su vez controlaban los nuevos medios de comunicación.

Con la nueva revolución de los social media pareciera que la humanidad se ha llenado de «prosumers» (productores-consumidores) de contenidos y hoy todos somos capaces de producir videos, audios, textos… Y sin embargo las élites siguen estando un escalón por encima: ellos controlan las tecnologías y las plataformas que nos permiten hacer esto.

Hoy mi libertad de expresión no la controla un juez sino un algoritmo confeccionado al gusto de una empresa de Menlo Park (Facebook) o San Francisco (Twitter). Ese algoritmo, como los viejos textos sagrados, es el que decide lo que es moral y lo que no, lo que puede ser escrito y lo que no, la imagen obscena y la moralmente apropiada, y así controla nuestras vidas.

No le den vueltas, en materia de social media las élites siempre van un escalón por delante de las masas en materia de tecnología y, por eso, la justicia, la ciudadanía, los grupos humanos, hacen muy mal en inhibirse de los debates tecnológicos pues esa actitud conduce con frecuencia a situaciones que, como en el caso de los viejos textos, pueden perdurar mucho, a veces demasiado, tiempo.

No les canso más por esta noche, mi insomnio no es ninguna circunstancia eximente, pero sepan que, si queremos ser dueños de nuestras vidas y nuestro futuro uno de nuestros principales esfuerzos debe orientarse en el sentido de salvar el eterno escalón tecnológico que separa a la élite de la masa o, al menos, regularlo y controlarlo en beneficio de todos y, para poder hacerlo con éxito, antes hay que entenderlo en profundidad.

Vivimos una era apasionante, no deje que se le vaya la vida como un simple consumidor y trate de entender en profundidad la apasionante revolución que vive.

Otro día hablaremos de la sustancia de esta revolución: la información.

Gracias Sir Clive

Gracias Sir Clive

Gracias a él y a sugenial creación (una pequeña cajita negra decorada con un pequeño segmento arcoiris) cambió nuestra vida.

Cuando Sir Clive Sinclair lanzó en 1982 el ZX Spectrum estaba lanzando mucho más que un ordenador barato y bueno, estaba abriendo de par en oar la puerta a todos los muchachos de mi generación para incorporarnos al mundo de la informática.

En mi piso de estudiantes universitarios hicimos un escote y nos compramos un maravilloso Spectrum de 32k de memoria. Hoy a usted eso le sonará a chiste pero entonces era como saltar de la edad media a la guerra de las galaxias. Todos nos aplicamos a estudiar BASIC pues, para hacer funcionar el chisme, era necesario programarlo previamente… Y así aprendimos lo que era un programa de ordenador, su sintaxis, aquellas órdenes print»», goto o gosub que nos parecían el abracadabra del futuro… Había que enchufar el Spectrum a la TV para tener monitor y sus programas se guardaban enchufándolo al radiocassette (los datos se almacenaban en cintas de cassette) pero el mundo era nuestro gracias a esos 32K y a su inolvidable microprocesador Zilog-Z80.

Luego los clones del IBM PC se comieron el mercado pero nosotros sabemos que nuestros primeros pasos los dimos con ese pequeño ordenador que SÍ podíamos comprar, esa pequeña maravilla negra con un arcoiris en la esquina.

Creo que mis amigos y yo le debemos mucho a Sir Clive Sinclair, desde las peleas por sentarnos a programar hasta aquellas tardes de Risk usando el Sinclair QL (una evolución del Spectrum) donde mi amigo José Ángel había programado en Pascal el lanzamiento de los dados y el resultado de lls enfrentamientos.

Hoy ha muerto Sir Clive Sinclair, un hombre que no consta que hiciese nunca mal a nadie y que hizo felices a millones de personas como yo.

Descanse en paz. Misión cumplida, Sir Clive.

El criptoéxodo chino

El criptoéxodo chino

Recientemente el gobierno chino, tal y como era esperable dada su naturaleza antidemocrática, ha ordenado el cierre de las instalaciones mineras de bitcoin en China y tal medida ha provocado una importante convulsión en el mundo de las criptomonedas.

En primer lugar ha provocado una caída del precio del bitcoin pues todos estos mineros se han visto obligados a vender sus reservas en bitcoin para financiar su salida del país y trasladar sus instalaciones a otros países. China albergaba casi el 50% de la minería de Bitcoin y las ventas masivas de sus mineros no podían sino provocar una fuerte caída de los precios.

En segundo lugar la dificultad de minado ha disminuido rápidamente lo que, para los mineros que operan fuera de China, es un regalo del cielo pues, hasta tanto se ajusten de nuevo los diversos parámetros de dificultad su tarea va a ser mucho más rentable.

Y en tercer lugar esta transitoria caida de la actividad minera y la subsiguiente bajada de precio de bitcoin parece haber ofrecido una ocasión magnífica para comprar en rebajas una criptodivisa que puede volver a subir al tiempo que los mineros chinos se van estableciendo en otras jurisdicciones.

¿Estamos ante una peculiar minitravesía del desierto de los mineros chinos o de una nueva reedición de la ruta de la seda?

Es llamativo cómo estos mineros pueden levantar su campamento y trasladarse a otros países con energías baratas y limpias de forna que las principales acusaciones que se hacían al bitcoin (dependencia de China y de las fuentes de energía basadas en el carbón) ha venido a deshacerlas la decisión de un gobierno dictatorial que teme la libertad y prohibe cualquier herramienta emancipadora de la población.

Un régimen como el chino no tiene cabida en el mundo que viene y quienes sigan su ejemplo tampoco tendrán cabida y caerán como cayó la antigua URSS, implosionando en medio de un imparable deseo de libertad.

Es tiempo de libertad. Es tiempo de criptoeconomía.

PD. Este post NO ES CONSEJO PROFESIONAL ni financiero y solo representa la opinión particular de quien lo emite.

La criptopolítica que viene.

Hace tres días el presidente de la República de El Salvador, un pequeño estado pobre de menos de 7 millones de habitantes, anunció que presentaría una proposición de ley que estableciese el Bitcoin como moneda oficial en su país.

Anteayer la presentó a las camaras, ayer fue aprobada y hoy entra en vigor.

Ayer noche, además, anunció que pondría a disposición de las empresas de minería de Bitcoin que lo deseasen las plantas eléctricas de energía geotermal que su país tiene instaladas en sus volcanes, energía 100% limpia para un bitcoin 100% verde.

Los Bitcoin Believers estadounidenses han recibido la noticia con alborozo, la agencia France Press ha colocado la aprobación de esta ley Bitcoin entre lls hitos más importantes en los doce mil años de historia del dinero, y una larga cadena de declaraciones e incluso recogidas de fondos de ayuda para El Salvador se ha puesto en marcha en los Estados Unidos.

De repente Latinoamérica envidia a El Salvador y comienza a ver el Bitcoin como la herramienta que le permita salir del círculo de deuda en que vive; no es precisa demasiada visión política para saber que en las proximas confrontaciones políticas la guerra entre los SÍcoiners y los NOcoiners va a ser enconada y creo que puedes apostar a cuál será la posición del gobierno USA en esta guerra y cuál será la posición de los Bitcoin Believers.

Si durante la guerra fría chocaron la economía de estado con el capitalismo ahora el capitalismo se enfrentará a sus propias contradicciones pues los Bitcoin Believers son férreos defensores de las economías descentralizadas y ajenas a los lobbies político-financieros.

El mundo está cambiando y lo estamos viendo.

Somos testigos de la historia y conviene que tratemos de entenderla pues no es verdad que quien no conoce su historia está condenado a repetirla. Aunque conozcas las historia, si no la entiendes, simplemente es un conocimiento inútil.

Y para entender lo que está pasando hay que volver a 2008 y a la crisis del sistema financiero y las hipotecas, el año en que la población dejó de confiar en los bancos y descubrió el auténtico rostro del sistema financiero y los políticos que lo apoyan

Esto se está poniendo muy divertido.

¿Son de verdad secretas las comunicaciones de los letrados con sus clientes?

Si te dedicas al ejercicio de la abogacía necesitas saber esto: si no usas las aplicaciones adecuadas para comunicar con tus clientes es posible que estés ayudando a condenarles.

Permítanme que les ponga un par de ejemplos de ayer mismo.

Ayer, en una operación a escala mundial, más de 800 personas fueron detenidas, más de 30 toneladas de droga fueron aprehendidas y más de 48 millones dólares incautados en forma de divisas y criptodivisas. ¿Cómo fue posible esto? Muy fácil, interviniendo las comunicaciones.

Todos los detenidos usaban un sistema supuestamente ultraseguro de comunicaciones (Anom) sin saber que, desde 2019, ese sistema estaba en manos del FBI. Una operación policial canadiense un año antes había permitido la detención de responsables de la red que, a cambio de una sustancial rebaja en sus condenas, habían facilitado al FBI una puerta trasera para intervenir las comunicaciones de los ahora detenidos.

Por supuesto que no tengo ninguna simpatía por estos delincuentes y que la cárcel me parece el mejor lugar para ellos pero, dicho eso, debo decir también que no me tranquiliza en absoluto que las comunicaciones entre un abogado y su cliente puedan ser espiadas.

Si usted ha ejercido esta profesión sabrá que muchos atestados comienzan con frases del tipo «Por confidencias recibidas se supo que…»

¿Confidencias? ¿Como estas de Anom y el FBI? ¿Como las de Echelon o como las de Prism?

Para los abogados comunicar con seguridad con su cliente en España es verdaderamente complicado y hacerlo en un entorno en el que uno pueda tener la seguridad de no ser escuchado casi imposible. Incluso las comunicaciones en prisión se hacen a través de un sistema de monitorización y grabación (Marathon y Marathon Evolution) que permite escuchar las conversaciones sin que se haya ofrecido, hasta ahora, garantía alguna de que tal sistema no puede ser utilizado incorrectamente.

Si su cliente va a transmitirle un dato delicado mejor que no lo haga en un locutorio de la prisión.

Pero es que, si su cliente va a transmitirle un dato delicado, es mejor también que no lo haga por teléfono, ni por el email que le facilita el Consejo General de la Abogacía (el gasto más caro e inútil que  pudo realizar la actual presidenta), ni siquiera por aplicaciones de mensajería al uso.

Si usted comunica con su cliente y este le facilita datos comprometedores sepa que, si el caso es de la suficiente entidad, con toda seguridad puede estar siendo espiado.

Sí, ya sé, usted me dirá que esa escucha no será prueba válida en juicio y yo le responderé ¿qué mas da? Si su cliente le informa de que una prueba comprometedora está enterrada a cinco pasos de la higuera de su finca, no dude usted que «por confidencias recibidas», la policía la encontrará. La policía, casi siempre, más que pruebas necesita información y esa información se la estará proporcionando usted mismo.

Piense en Puigdemont, ¿cree usted que Gonzalo Boyé, abogado de Puigdemont, le manda los correos a su cliente a través del correo que nos vende el Consejo General de la Abogacía?

Déjeme que le.ponga otro ejemplo. Ayer también, el FBI anunció que había recuperado más de 60 bitcoins de los que fueron extorsionados a una empresa de transporte de petróleo mediante un ataque ransomware. ¿Cómo pudo el FBI recuperar unas criptomonedas sin disponer de sus contraseñas? Al parecer no a través de ningún proceso mágico sino por el más simple y pedestre procedimiento de infiltrarse y apretar las clavijas a la casa de custodia en que, ingenuamente, los delincuentes habían colocado sus bitcoins.

A los delincuentes capturados en el caso de Anom y a estos delincuentes de chantaje y ransomware les pillaron por lo mismo, por un problema que en informática se llama «Man in the middle» («el hombre que está en medio»). Y si las cosas son como te cuento —que lo son— puedes estar seguro de que, si no comunicas con tu cliente de forma segura, es mucho más que posible que seas tú mismo el que esté facilitando las pruebas para condenarle porque, a día de hoy, el secreto profesional solo lo garantizan las leyes pero no lo asegura la tecnología. Al derecho al secreto profesional le pasa como al derecho a la vivienda, que es bonito proclamarlo en las leyes, pero de ahí no pasa la cosa.

Cuando pienso en todo esto siento que la primera obligación de un profesional de la abogacía es garantizar a su cliente que sus comunicaciones serán seguras hasta los límites de lo razonablemete posible. La tecnología de que disponen en este momento los estados es virtualmente incontrolable por los jueces y la ley no es una defensa eficaz contra ella, de forma que la única forma de defender tu derecho y el de tu cliente al secreto en vuestras comunicaciones está, en gran medida, en las herramientas y aplicaciones que uses para ello.

Otro día te contaré que soluciones usan algunos abogados que deben ser especialmente cuidadosos en este aspecto e incluso algunas de las que uso yo (aunque obviamente yo no soy ejemplo de nada).

Pero, por hoy, vamos a dejarlo aquí. En otro post seguiremos con este asunto.

Ahora también México.

Ayer les conté la historia del movimiento Cypherpunk y por qué nació Bitcoin y el resto de las criptomonedas. Del año 2010 acá las criptomonedas han pasado de ser una diversión de frikis a tener una capitalización inimaginable.

Ahora, en apenas tres días, estamos asistiendo a un fenómeno inusitado: anteayer la República de El Salvador anunció y presentó la ley que ha de convertir en breve al Bitcoin en su moneda oficial. Ayer fue Paraguay quien anunció movimientos en idéntico sentido y hoy es en México —un auténtico gigante con una población tres veces superior a la de España (127 millones de habitantes)— donde se anuncian movimientos políticos por parte de grupos del legislativo para convertir también a Bitcoin en moneda de curso legal.

Los países iberoamericanos saben bien cuál es el valor del dinero de papel que emiten los bancos centrales y conocen muy bien también qué le pasa a ese dinero cuando los gobiernos —como ahora el de Joe Biden— deciden darle fuerte a la manivela de la multicopista.

Con una cifra fija de monedas y gobernado sólo por el código que lo regula y no por cualquier gobierno que eventualmente decida cambiar las reglas del juego, Bitcoin se presenta como una solución muy deseable para todos esos países que, como los iberoamericanos, se han visto inmersos en la aparentemente indestructible lógica del dólar y del dinero fiat.

Lo que está pasando estos tres días sería el sueño que, hace apenas 11 años, soñaron los soñadores de quienes les hablaba ayer.

Pero ¿será posible? ¿acabará otra vez el dinosaurio con los soñadores?

Muy probablemente sí. Ninguna revolución triunfó a la primera, aunque en este siglo XXI las cosas van muchísimo más rápido que en ningún otro siglo de la historia. USA, China, la UE, ciertamente no van a tolerar que paises de su ámbito económico puedan hacer tambalearse su sistema de dominio económico pero…

Pero a veces los sueños son posibles.

Para quien sienta curiosidad le dejo aquí la proposición de ley que se ha presentado en la República de El Salvador. Puede ser un hecho aislado o puede ser la primera de muchas.

Lo veremos.

Cypherpunks

Muchos años antes de que existiese internet muchos hombres y mujeres la soñaron. A internet no se llegó por casualidad sino por la voluntad y el trabajo de décadas de quienes persiguieron este sueño. Sobre teorías y tecnologías construídas por hombres como Norbert Wiener («The human use of human beings»), Alan Turing («On computable numbers»), Claude Shannon (» The Mathematical Theory of Communication«), otras personas como Vannevar Bush («As we should think»), Ted Nelson (Xanadu Project), Dough Engelbart («Augmenting Human Intellect: A Conceptual Framework») y muchísimos otros, soñaron este ciberespacio en el que nosotros vivimos ahora. Lo soñaron y lo construyeron, pero también pensaron sus consecuencias para la humanidad y los principios por los que debería de gobernarse para que fuese el principio de un futuro feliz y no el de una distopía cyberpunk.

Sin embargo, mientras todas estas personas soñaban, el dinosaurio aún estaba ahí y los viejos estados decidieron que no iban a morir, que, antes de que todos los seres humanos soñasen el sueño de esos locos, ellos tomarían el control de este nuevo espacio y le impondrían las mismas viejas normas, modos y maneras de hace cinco mil años.

Muchos se resistieron, pero la guerra fue inútil, los estados fueron poco a poco avanzando en todos los frentes: en el de la propiedad intelectual, en el del control de la libertad de expresión y, sobre todo, en el control de la privacidad donde internet, una herramienta pensada para libertad, fue convertida en una herramienta para la viglancia de todos los seres humanos, incluso en sus facetas más íntimas. No dudes de que Facebook o Amazón te conocen casi mejor de lo que tú te conoces y si, Amazón, facebook, Google o Twitter lo saben casi todo de ti, no tengas la menor duda de que los estados lo saben también. Gentes como Julian Assange o Richard Snowden lo pusieron en su día de manifiesto. Ya sabes cómo reaccionaron los estados.

Fue por eso por lo que, ya en fecha tan temprana como 1992, gentes como Eric Hughes, Timothy C. May o John Gilmore comenzaron a reunirse y a gestar lo que, con los años, se acabaría convirtiendo en el movimiento «Cypherpunk».

Se llama cypherpunk a cualquier individuo que defiende el uso generalizado de criptografía fuerte y otras tecnologías de defensa de la privacidad en la red, como medio de conseguir el cambio político y social de la sociedad. Su ideario más extremo se recoge en un documento de 1993 llamado «A Cypherpunk’s Manifesto» redactado por Eric Hughes.

Frases como “La privacidad es necesaria para una sociedad abierta en la era electrónica … No podemos esperar que los gobiernos, las corporaciones u otras organizaciones grandes y sin rostro nos otorguen privacidad … Debemos defender nuestra propia privacidad si esperamos tener alguna. .. Los cypherpunks escriben código. Sabemos que alguien tiene que escribir software para defender la privacidad, y … nosotros lo vamos a escribir «; son sólo algunas de sus frases más características.

Era 1993 pero esos principios quedaron navegando por la red y muchos otros los abrazaron, de forma que, cuando en 2007-2008 los estados y los bancos llevaron a cabo la mayor depredación que ha visto la humanidad reciente con la crisis de las hipotecas, algunos de estos cypherpunks se entregaron a la tarea de programar para ofrecer herramientas a la sociedad con la que esta pudiese defenderse de los estados, de sus bancos centrales, de los fondos monetarios internacionales y los bancos mundiales. Unas herramientas que privasen a los estados de mayor y más fuerte herramienta de engaño y control que habían construido a lo largo de los siglos: el dinero. Es así como en 2009 nació Bitcoin.

Muchos cypherpunks están detrás de esta revolución, personas como Nick Szabo, inventor de los smart contracts; diseñador del bit gold, y precursor del Bitcoin; Hal Finney, criptógrafo, autor principal del programa de cifrado PGP y persona que fue (falleció en 2014 a los 58 años) la primera persona que, el 12 de enero de 2009, recibió la primera transacción de 10 bitcoins de Satoshi Nakamoto. Hal Finney fue un férreo defensor y pionero del Bitcoin (se sabe que fue quien descargó y ejecutó la primera versión de Bitcoin tras el propio Satoshi).

Junto a ellos, cientos de cypherpunks, esas personas que, porque comprenden los peligros de encierra el mal uso de la red para la sociedad quieren ser anónimas, pseudónimas o simplemente desean mantener su privacidad, contribuyeron al desarrollo de lo que hoy tomamos como una herramienta de inversión, de negocio o de divertimento.

Quizá ahora puedas intuir por qué no sabemos quiénes componen ese colectivo de personas que se ocultan tras el pseudónimo de Satoshi Nakamoto y quizá ahora puedas intuir por qué los estados siguen luchando contra conceptos como la libertad y la privacidad en internet. Seguramente, tras todo esto, también puedes comprender esa, de otra forma incomprensible, fe de muchas personas en las tecnologías criptográficas y seguramente podrás entender o intuir que la libertad, la democracia y la justicia se están decidiendo ahora en esa nebulosa nueva frontera a la que llamamos ciberespacio.

Tú estás viviendo en ese mundo que te cuento y, aunque no lo creas, es bueno que, en algún momento todos tomemos conciencia de ello.

Otra cosa no es más que tomarse la cómoda pastilla azul.

Los dueños del ágora

Son los nuevos dueños del discurso, si antes periódicos, radio y televisión partían la pana, ahora Google, Facebook y Twitter son los que deciden qué mensajes y a qué personas puede escuchar usted.

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos con 80 millones de seguidores en Twitter, fue expulsado de la red y silenciado. Este mes Trump ha tratado de seguir hablando a través de su blog pero, sin la ayuda algorítmica de Twitter y Facebook, sus cifras de audiencia apenas si han superado los cien mil lectores, una cifra ridícula.

Resulta llamativo que una empresa privada, por su sola voluntad, pueda expulsar y condenar a la irrelevancia al presidente del país más poderoso del mundo.

En China las cosas funcionan de otra manera. Ninguna empresa privada podrá expulsar ni silenciar a Xi Jinping porque es él quién decide quien está o no está en las redes sociales.

Esta semana, dentro de la natural y esperable política China contra las criptomonedas, varios «influencers» chinos han sido silenciados en la principal red social del país asiático, Weibo. El régimen chino (como Twitter, como Facebook) no desea que determinados mensajes sean escuchados por la población y para evitarlo simplemente expulsa a los oradores de la plaza.

Son los nuevos dueños del Ágora, los inquisidores del santo oficio de los discursos, los señores de las palabras.

La libertad de expresión, como seguramente siempre ha ocurrido, está en manos de los estados y las grandes empresas, algo que parece extraño a un mundo que abraza cada vez más una visión distribuida del mismo.

Hay que entender las ideologías que pugnan en este momento por diseñar nuestro futuro y hay que tomar partido si no queremos que nuestros hijos vivan la vida que otros han diseñado para ellos.

La nueva frontera es electrónica y es allí donde ahora está la batalla. Si te gustan las emociones corre hacia el lugar donde suenan los tiros.