El interminable conflicto religioso que desangra a Canaán tiene un epicentro simbólico que no es otro que la llamada «explanada de las mezquitas», en Jerusalén, lugar donde se alzó el primer templo de Salomón y, tras su destrucción, el segundo templo de Zorobabel que más tarde engrandecería Herodes el Grande, el llamado «segundo templo», el que conoció Jesucristo.
Tras su destrucción por los romanos en el año 70 la explanada del templo quedó vacía hasta que en el año 692 el califa omeya Abd-Al-Malik, movido por intereses políticos interesantísimos de comentar, levantó justo en el mismo lugar en que se encontraba el templo judío un lugar de culto conocido como «La cúpula de la roca».
Sin duda ustedes lo han visto, pues su cúpula dorada es la construcción más conspicua de cuantas componen la imagen habitual de Jerusalen en las noticias. La construcción más visible de Jerusalén, vista desde el monte de los olivos, es precisamente esta «Cúpula de la Roca» y es la plaza que la rodea (la «Explanada de las Mezquitas») el epicentro de los conflictos sociales interreligiosos que se disparan recurrentemente en Jerusalén.
Pero… ¿qué es lo que hay allí que convierte ese lugar en epicentro de tormentas religiosas»?
Lo que hay bajo esa cúpula es, como su nombre indica, una roca. Lo que ocurre es que para los judíos esa roca es la roca fundacional, desde ella creó Yahweh el mundo y al hombre, allí trató de sacrificar Abraham a su hijo Isaac, allí estuvo el arca de la alianza y el sancta sanctorum del templo y allí ha de volver el mesias esperado.
Los musulmanes poco más o menos creen lo mismo si bien a quién trató de sacrificar Abraham no fue a su hijo Isaac sino a su primogénito Ismael y fue desde allí, además, desde donde Mahoma inició su viaje por los cielos.
La cúpula es una de las primeras construcciones de lo que llamamos «islam» y las inscripciones que hay en su interior son las primera muestras epigráficas de lo que hoy llamamos islam.
¿Y qué dicen esas inscripciones?
Pues les ruego que controlen sus nervios y crean en las traducciones que les ofrezco.
Las inscripciones que hay en esa cúpula dorada nos hablan de Jesucristo y de su santa madre la siempre Virgen María. Les transcribo un par de ellas:
«Innamā l-Masīḥ ʿĪsā bnu Maryam rasūlu llāhi wa-kalimatuhū alqāhā ilā Maryam wa-rūḥun minhu.»
(Traducción) «Ciertamente, el Mesías, Jesús hijo de María, es el Mensajero de Dios, y Su Palabra que Él comunicó a María, y un espíritu procedente de Él.»
¿Curioso verdad? Uno de los «sancta sanctorum» del islamismo y un lugar de enfrentamiento crónico con judíos y cristianos lo que guarda en su interior son menciones de inmenso respeto hacia Jesús (a quien llama mesías) y hacia su madre.
Sabemos muy poco del islam y lo que nos transmiten los medios de comunicación no suele ser más que los episodios violentos o los de integrismo religioso ocultando los demás. ¿Sabían ustedes, por ejemplo, que la Virgen María es mencionada más veces en el Corán que en los mismos Evangelios? Y no, no crean que es mencionada con poco respeto, todo lo contrario, María (Maryam) es mencionada con reverencia extrema, su concepción de Jesús fue tan inmaculada como la cristiana y es para ellos, como para los cristianos, Virgen. Una de las suras más bellas del Corán (la 19) está íntegramente dedicada a ella.
Ayer coloqué una encuesta en twitter preguntando a mis seguidores si creían que los musulmanes consideraban virgen o no a María y el grado de desconocimiento de aspectos como este resultó enorme. Y como este los demás ¿conocen los musulmanes el antiguo testamento? ¿en qué creen? ¿de dónde nace el islam?
Los seres humanos preferimos ignorar y temer lo desconocido que conocer y tender puentes hacia lo ignorado y esto es válido para musulmanes, judíos, católicos y protestantes. Por eso no debiera extrañarnos que si cultivamos la ignorancia estemos cultivando al mismo tiempo el miedo y la violencia.
O asumimos que vivimos en un estado aconfesional, sacamos las religiones (todas) de nuestras ecuaciones políticas y combatimos la ignorancia, o lo de Torre Pacheco será solo el principio.
Y discúlpenme si molesto.
Etiqueta: maria
Compañera de armas
Maryia Vasílyevna Oktiábrskaya era, según sus amigas, una mujer trabajadora y elegante en sus modales y forma de vestir. Se casó en 1925 con el amor de su vida: el cadete de la escuela de caballería Ilyá Fedótovich Riadnenko y por eso, cuando en el verano de 1941 le llegó la noticia de la muerte de su marido a manos de las tropas alemanas que habían invadido la URSS, corrió a alistarse como soldado en el ejército rojo.
Fue rechazada, padecía tuberculosis de columna y contaba ya 36 años, demasiados para el combate en una mujer según los comisarios soviéticos.
Pero su dolor y su ira eran demasiado grandes como para conformarse con esa decisión. Tras vender todo cuanto tenía y reunir la nada despreciable cantidad de 50.000 rublos decidió escribir a Stalin en estos términos:
“Querido Iosif Vissariónovich!:
Mi marido, el comisario de regimiento Oktiábrskiy Ilyá Fedótovich, ha muerto en los combates por la Patria. Por su muerte, por la muerte de todos los soviéticos torturados por la barbarie fascista, deseo vengarme de los perros fascistas para lo cual ingreso en el banco público todos mis ahorros personales (50.000 rublos) para la fabricación de un tanque. Solicito que el tanque se llame «Compañera de Armas» y yo sea destinada al frente como su conductora.”
Maryia tenía formación como conductora de este tipo de vehículos y era además una magnífica operadora de ametralladoras. No debía de andar Stalin muy sobrado de efectivos porque su respuesta no se hizo esperar:
“A la atención de la camarada OKTIÁBRSKAYA Mariya Vasílyevna
Le agradezco, Mariya Vasílyevna, su apoyo a las tropas de tanques del Ejército Rojo.
Se hará como usted desea.
Reciba mi saludo.”
Mariya, vio sus deseos cumplidos: un magnífico tanque medio T-34 fue bautizado con el nombre de «Compañera de Armas» y ella fue destinada al puesto de conductora/mecánica.
Entró por primera vez en combate en los alrededores de Smolensko donde demostró un valor fuera de lo común. Con su tanque averiado por los proyectiles enemigos María salió del mismo y lo reparó para seguir combatiendo con él a pesar del denso fuego de la wehrmacht.
Muchos fueron los combates en que Mariya demostró su valor aunque, en una guerra como aquella, sobrevivir era la misión más difícil. Los días de Mariya finalizaron en noviembre de 1943, en las cercanías de Vitebsk, cuando, tras destruir varios nidos de ametralladoras y un cañón autopropulsado alemán, un proyectil antitanque destrozó una de las orugas de su «Compañera de Armas».
Mariya, como siempre, saltó del tanque para reparar la oruga dañada sin temor al fuego enemigo pero, ese día, la suerte no estuvo de su lado: una esquirla de metralla la hirió gravemente y, tras permanecer dos meses en coma, falleció en el hospital de sangre de Smolensk el 15 de marzo de 1944.
El 2 de agosto de 1944 se concedió a título póstumo a M. V. Oktiábrskaya el título de Héroe de la Unión Soviética. El dictamen de la hoja de condecoración, firmado por el comandante de la 26.ª Brigada de Tanques de la Guardia coronel Stepán Nésterov, decía:
«En el transcurso de las operaciones de combate y en el período de formación de la brigada, la camarada Oktiábrskaya cuidó y demostró amor por su máquina de guerra. Su tanque nunca tuvo paradas forzosas o averías. La camarada Oktiábrskaya se vengó de los fascistas por la muerte de su marido con el tanque adquirido por cuenta propia. La camarada Oktiábrskaya ha sido una guerrera audaz e intrépida.»
Aunque aquí acabó la vida de Mariya su recuerdo no se extinguió. Su brigada, en recuerdo de «mamá» —que era como la apodaban— bautizó otro tanque como «Compañera de Armas» y al ser este segundo tanque averiado en Minsk encargaron un tercer «Compañera de Armas» que fue destruido ya en Prusia Oriental. Aún quedaba guerra y un cuarto «Compañera de Armas» fue lanzado a la batalla.
Estos cuatro no fueron las únicas «Compañeras de Armas». Las trabajadoras de Sverdlovsk compraron con sus ahorros otro «Compañera de Armas» que acabó destruido en el infierno de Kursk y aún otro para sustituir a este…
… y así hasta nuestros días porque el 68º regimiento de Guardias continuó llamando siempre a uno de sus tanques «Compañera de Armas» en recuerdo de la valentía de «mamá».
Mariya, ciertamente, hizo algo mucho más importante que vengar la muerte de su marido.
Gracias «Mamá».

