La República de los Abogados.

En la República de las abogadas y los abogados, de la primera al último, todos son una y la misma cosa: abogados. Quien dice representarles no es más que abogada y el último de los representados no es menos que abogado; es, pues, una república absolutamente igualitaria donde todos en principio gozan de la misma cualificación y tienen competencias técnicas muy similares y esto genera particulares dinámicas de actuación social que favorecen la creación de enjambres.

En las viejas organizaciones jerárquicas la inteligencia colectiva quedaba y queda limitada a la de la persona o personas que las dirigen y uno de los mejores ejemplos de esta limitación lo tenemos en los últimos ocho años de ejercicio en el Consejo General de la Abogacía Española, durante los cuales la cúpula directiva ha demostrado una especial incapacidad para escuchar, recoger y en suma representar las aspiraciones de todo un colectivo. La probada ineptitud de la cúpula dirigente para recoger las aspiraciones de abogados y abogadas y trasladarlas a los foros adecuados  ha hecho que el colectivo de iguales decida tomar en sus manos esa tarea y pasar por encima de una organización jerárquica fosilizada en un inmovilismo y sordera autista que la ha conducido  a perder todo el contacto con la realidad que la circunda.

La República de los abogados y las abogadas es un extraño club en donde el menos capacitado de sus miembros es abogado; es decir, un experto en resolver problemas y es por eso que no debería extrañar a quienes prefieren hacer el Tancredo y mantenerse quietos sordos y mudos frente a los problemas que estos expertos en resolver problemas, ya que no ven que los suyos sean resueltos por quienes dicen representarles, tomen en sus manos la tarea y decidan ponerse el trabajo por sí mismos. Esto, naturalmente, pone de relieve y subraya la ineptitud de quienes deberían solucionar los problemas del colectivo y suele provocar, en el mejor de los casos, una acción desganada y en el peor, como el que hemos vivido en los últimos ocho años, simplemente la inacción y parálisis absoluta, es decir tratar de hacer como si no pasara nada, como si el elefante no estuviese en la sala y como si no tuviésemos un gravísimo problema entre nosotros.

Afortunadamente las formas de participación política han evolucionado mucho en el siglo XXI y la aparición de las redes sociales ha permitido la organización de grandes colectivos sobre todo como cuando en el caso que nos ocupa se hallan vinculados por un problema muy concreto y específico, dando lugar a una forma de actuación política que se conoce como estrategia de Enjambre.

Si observa usted una bandada de pájaros o un banco de peces verá que todos actúan coordinadamente y se dirigen aparentemente en la misma dirección sin que nadie los dirija; en realidad todo esto es un fenómeno natural y se debe a que cada uno de los integrantes tiene una idea clara y precisa de lo que debe de hacer; esto permite que todo el grupo actúe en conjunto y con acierto. Es verdad que si el abanico de objetivos es muy amplio tales estrategias de Enjambre  no son tan sencillas pero cuando los objetivos son pocos, claros y concretos, en un colectivo como el de los abogados y los abogadas todos suficientemente preparados y todos capaces de tomar decisiones creativas, el acuerdo, la conjunción, se produce por sí sola y, al no existir una organización jerárquica que elija un solo jefe o que elija un solo representante, la inteligencia colectiva y la creatividad se manifiestan en todo su esplendor, impidiendo que la eventual estolidez del jefe o jefa único perjudique al grupo y pudiendo aportar cada uno de los integrantes del Enjambre toda su fuerza creativa. Si una iniciativa de un miembro encaja perfectamente con los ideales y con las aspiraciones del resto, el enjambre entero le seguirá y así las estrategias no vienen definidas por unas pocas personas con una inteligencia limitada sino por una masa realmente increíble de personas especialmente cualificadas y especialmente creativas que pueden llegar a demostrar unas habilidades absolutamente sorprendentes. En un enjambre somos más y estamos mejor desorganizados por eso somos más creativos y por eso es imposible parar a un colectivo así.

Asociaciones tradicionales han existido siempre y sus resultados los conocemos sobradamente, la formación de enjambres, al menos en el mundo de la abogacía, ha empezado solo durante el siglo XXI y tenemos magníficos ejemplos de lo que pueden llegar a conseguir, desde poner en jaque a la Ley de Tasas o un gobierno hasta hacer pensar en cambiar toda una Mutualidad. Cuando los objetivos son pocos, claros y compartidos tratar de elegir jefes, representaciones o buscar un asociacionismo tradicional es recaer en el mismo error en el que ha caído el Consejo General de la Abogacía Española; es decir, limitar la creatividad y la inteligencia del colectivo a la que puedan tener su jefe o jefes y, en el caso de que estos no demuestren una especial habilidad o demuestren bien al contrario una especial torpeza, lo que se pondrá en peligro serán los intereses y aspiraciones de la totalidad del colectivo.

Abogados y abogadas en suma no necesitan representantes que trasladen sus aspiraciones ante partidos políticos y organismos oficiales pues, todos y cada uno de ellos, por sí solos, están capacitados para hacerlo por sí mismos de forma que, cuando la representación tradicional no cumple con sus funciones, son estos abogados y abogadas quienes las suplen subrayando así la torpeza o inanidad de quienes deberían representar los intereses del colectivo. Han sido ocho años horribles, ocho años en los que la condición de abogado ha experimentado una de las mayores degradaciones en la historia reciente de nuestro país, no es pues de extrañar que la mayoría ya no quieran dejar su futuro en manos ajenas, que no quieran ser representados donde ellos mismos pueden estar presentes, que no quieran que hablen por ellos en aquellos lugares donde todos y cada uno pueden hablar por sí mismos.

Hay una nueva dirección en el Consejo General de la Abogacía Española pero de momento no se aprecia ningún cambio, no podemos pues ser optimistas.

Por qué hemos de hacerlo en enjambre (#J2)

Por qué hemos de hacerlo en enjambre (#J2)

No hay en ningún país ni en ningún grupo humano otra riqueza que la de los hombres y mujeres que lo componen y esta afirmación, que es válida para cualquier comunidad humana, es especialmente cierta para esa extraña hermandad que forman los abogados y abogadas de España.

En efecto, en la república de los abogados y las abogadas de España la igualdad de todos sus miembros es radical y, de la primera al último, todos son una cosa y lo mismo, abogados, personas expertas en resolver problemas y con amplios conocimientos de la ciencia jurídica. El trabajo de todos y cada uno de estos abogados y abogadas es valiosísimo (trata de calcular los honorarios de mil abogados trabajando en un asunto) y por eso, tratar de que todos ellos sean dirigidos o representados por una sola persona es reducir la inteligencia colectiva del grupo virtualmente a cero.

Piensa en el Consejo General de la Abogacía Española el cual, por más que diga representar a más de cien mil letrados y letradas, ve reducido su cociente intelectual al de su presidenta y unas cuantas personas más de su sanedrín que, si algo han demostrado, ha sido su capacidad para gastar dinero ajeno (su gasto en inútiles «inventos» tecnológicos ya debe superar los 11 millones de euros) y no dar cuentas ni de las cuantiosas dietas que se embolsan a costa de abogados y abogadas, sus iguales.

Piensa ahora en la naturaleza, en las bandadas de pájaros o en los cardúmenes de peces, grupos donde todos los indivíduos, sin que nadie les dirija, parecen moverse en la misma dirección cual si de la coreografía de un hipnótico ballet se tratase. Esta forma de autoorganización en las sociedades humanas es perfectamente posible si, como sucede en el campo de la abogacía, todos sus miembros tienen claro cuál es su objetivo y cuentan con los conocimientos precisos para llevar adelante medidas adecuadas para conseguir el fin que todos persiguen.

Esta forma de funcionar moviliza todo el músculo y el conocimiento del grupo, aprovecha las miles de conexiones y contactos que los miembros del grupo disponen, les permite actuar a una velocidad tal que, cuando en otras formas organizativas aún están deliberando, aquí la acción ya se ha realizado.

Mientras que en una organización centralizada se preguntan cuánto les costará hacer que otros trabajen para ellos, en un enjambre nos preguntamos cuánta gente está dispuesta a trabajar gratis por la causa, mientras que en una organización centralizada el músculo y el cerebro se corresponden con las pocas personas que están en su dirección, en un enjambre el músculo y el cerebro del grupo es mucho más que la mera suma de todos, es una emergencia donde el resultado final es superior a la mera suma de los miembros.

Quizá esto os resulte extraño al principio pero lo que estoy seguro que no os ofrece ninguna duda son los hechos: durante años han existido asociaciones y un CGAE pero hasta que no se ha producido un movimiento en enjambre como #J2 la situación miserable de los mutualistas alternativos de España jamás había alcanzado los parlamentos autonómicos y jamás había estado entre los problemas que los equipos de campaña de los principales partidos consideraban (me consta). Y tenemos precedentes también en el tema de las tasas, aunque existían asociaciones y existía CGAE fue finalmente la Brigada #T la que, con un movimiento en enjambre, llegó de parlamento autonómico en parlamento autonómico hasta las Cortes de Madrid donde los grupos parlamentarios les reconocieron públicamente (a ellos y no a ninguna otra asociación o grupo incluido CGAE) su lucha para cambiar aquella injusta situación.

El funcionamiento en enjambre es sencillo de entender, tan sencillo como simplemente trabajar por aquel fin a que aspiras y si esto te resulta extraño no te preocupes, funciona y vamos a ganar porque lo que perseguimos es justo, porque somos muchos más y porque estamos mejor desorganizados que ellos. Confía y adelante.

Para funcionar en enjambre es preciso que sepas unas cuantas cosas y apliques unos pocos y sencillos principios que, si no te importa, podemos repasar:

  1. El primer principio es que nuestro mayor recurso son las personas dispuestas a trabajar por la causa y es por eso que, si esa es nuestra principal riqueza, tu primera obligación es extender la red, concienciar a nuevos abogados y nuevas abogadas para que se unan al grupo y trabajen por sus fines.
  2. Podemos conseguir todo lo que nos propongamos —créeme— y por eso tu segundo principio es no dudar de que lo vamos a conseguir y transmitir esa convicción al grupo. Costará más o menos pero no dudes que esta guerra la ganamos.
  3. Confiamos mutuamente los unos en los otros y en el trabajo que cada uno realiza.
  4. Quienes hacen cosas por la causa deben ser recompensados incluso aunque no acierten. En #J2 no podemos temer al error ni a que otras personas se enfaden con nosotros. No criticamos a quien hace algo y no le sale bien: el único error, el mayor error, es no hacer nada.
  5. Si recibimos críticas de parte del público y de gente influyente es señal de que vamos por buen camino. Celebrémoslo.
  6. Si algo en algún momento sale mal el grupo lo asumirá y no se entrará en búsqueda de culpables, el grupo aprenderá con ello y seguirá adelante. Si algo funciona tremendamente bien, se lo copiará y se mezclará por todo el enjambre con nuevas variantes para hacerlo mejor incluso.
  7. Comunica tu visión a todos, y deja que los demás trasmitan tu visión con las palabras que mejor encajan con su contexto social concreto. No elabores un mensaje estándar que todos se tengan que aprender.
  8. Para electrizar a una persona háblale a su corazón.
  9. Si sientes que necesitas hacer una pausa en tu activismo, seguro que parar es lo mejor que puedes hacer. siempre es mejor tomarse un descanso para poder volver, que quemarse y amargarse. Siempre habrá algo que hacer cuando regreses: no debes preocuparte de que el mundo se quede sin algo malo que arreglar mientras tú estás fuera. Esta regla interiorízala, muchos de nosotros vamos a tener problemas de salud o de trabajo o de familia que en muchos momentos pueden hacer difícil nuestro activismo, no te quemes, para y solventa tus problemas porque te necesitamos. Confía en el grupo y en cuanto estés en disposición vuelve a la acción, ten la seguridad de que aún quedará pelea para ti.

El #EnjambreJ2 ha tenido un éxito inmenso, en muy pocos meses un problema tremendo para muchos abogados y abogadas de España ha pasado de ser un gran olvidado al primer plano de la actualidad jurídica y política y eso lo ha conseguido en enjambre, todos vosotros, no ninguna asociación. Es por eso que ahora aparecerán muchas personas hablando de organización, cargos y jerarquías. Guárdate de ellas, quienes se expresan en esos términos muy probablemente buscan protagonismo a costa del trabajo del enjambre o, peor aún, desactivarlo.

En #J2 sois (somos) miles de abogados y esa es una fuerza imparable que solo puede ser desactivada tratando de escindirla, tratando de reducir las voces y los esfuerzos de todos a las voces de unos pocos pero eso no lo van a conseguir.

Es por eso que este movimiento ha logrado hacer tambalear posiciones de poder en apenas meses y es por eso que antes temprano que tarde pondrá fin a la situación de vergüenza e injusticia en que unos cuantos quieren hacer vivir a los abogados y abogadas de España.

Tened confianza y seguid con lo que estáis haciendo: lo estáis bordando. Emocionáis.

Vamos.

Enjambres, J2 e información descentralizada

Enjambres, J2 e información descentralizada

Leo al nada impagable sino absolutamente ultrapagado Enrique Sanz Fernández Lomana, presidente de la Mutualidad, quejarse de las invectivas que le dedican los miembros del autodenominado MovimientoJ2 y me sonrío leyendo una de sus quejas principales: que no sabe quiénes son sus representantes.

Y me sonrío porque, habituados a matar al mensajero y a ejercitarse en la falacia ad hominem, me doy cuenta de que estas personas que no son capaces de enfrentar una idea sino solo de cuestionar a sus portadores no han sido capaces de adaptarse a una sociedad que ya no entienden.

Nacidos, criados y amamantados en mundos verticales y jerárquicos, las queratinizadas estructuras mentales de estos indivíduos no son capaces de asimilar los cambios habidos en la sociedad en los últimos 25 años y tratan de entender fenómenos de 2023 con criterios de 1973.

Me apetece hoy tratar de un aspecto de nuestra sociedad que está hoy en vertiginoso desarrollo y que subyace en los movimientos en enjambre que han surgido en la abogacía —y en otros sectores de la sociedad— en la última década. Este aspecto no es otro que el de la información descentralizada.

La descentralización es un principio que encuentra aplicación en una plétora de dominios, sin embargo, una definición clara que encapsule su esencia universalmente es difícil de alcanzar.  En esencia, la descentralización se refiere a la difusión de la autoridad, el control y el poder de una entidad o autoridad central a múltiples entidades, a menudo geográficamente dispersas.  Desafía la estructura jerárquica convencional y promueve la dispersión de la autoridad y la toma de decisiones en unidades locales o individuos.

En un marco tradicional de medios de medios de información centralizados, un número limitado de entidades poderosas, generalmente grandes corporaciones u organismos gubernamentales, controlan la producción, distribución y monetización del contenido.  Este modelo ha sido eficaz para la difusión uniforme y a gran escala de información, pero ha atraído críticas por su potencial para promover la censura, la monopolización y la información sesgada, prácticas todas ellas carísimas para los media del Consejo General de la Abogacía Española.  Este esquema jerárquico ha creado un panorama mediático en el que muchos son influenciados por unos pocos, lo que a menudo genera preocupaciones sobre la libertad de expresión, el sesgo de información y la accesibilidad de diversas perspectivas.

Por el contrario, en una estructura de medios descentralizada, ninguna entidad individual tiene el poder exclusivo de crear o distribuir contenido.  En cambio, numerosos creadores de contenido, plataformas y consumidores individuales contribuyen colectivamente al panorama de los medios.  Facilita un entorno en el que cada participante tiene el potencial de ser consumidor y creador, promoviendo la diversidad, la inclusión y la democratización.  Este marco introduce una estructura de poder horizontal, en marcado contraste con la jerarquía vertical observada en los medios tradicionales.

En el corazón de la revolución futura de los medios descentralizados se encuentran dos fundamentos tecnológicos clave a los que desde determinados sectores pretamos la máxima atención: blockchain y redes peer-to-peer (P2P).  Estas tecnologías innovadoras proporcionan la infraestructura necesaria para permitir la creación, distribución y verificación descentralizadas de contenido multimedia.

Blockchain, originalmente concebida como la tecnología subyacente para las criptomonedas, se ha convertido en una poderosa herramienta para los medios descentralizados.  Es un libro mayor distribuido que registra y verifica las transacciones de manera transparente y resistente a la manipulación.  En el contexto de los medios, blockchain permite la creación de plataformas descentralizadas donde el contenido se puede publicar, marcar con fecha y hora y validar de forma segura.  Al aprovechar los algoritmos criptográficos y los mecanismos de consenso, blockchain garantiza la inmutabilidad y la integridad del contenido de los medios, lo que mitiga las preocupaciones sobre la manipulación o la censura.

Las redes peer-to-peer, por otro lado, facilitan el intercambio directo de información entre los participantes sin necesidad de intermediarios.  Estas redes permiten a los usuarios compartir archivos multimedia, transmitir contenido y comunicarse directamente entre sí.  Las redes P2P permiten la distribución descentralizada de contenido multimedia, eliminando la dependencia de servidores centralizados y reduciendo el riesgo de puntos únicos de falla.  Este enfoque distribuido promueve la resiliencia, la escalabilidad y un mayor acceso al contenido multimedia.

Cuando se combinan, las redes blockchain y P2P forman una infraestructura robusta para medios descentralizados.  La tecnología Blockchain brinda la confianza y la transparencia necesarias, mientras que las redes P2P ofrecen los medios para una distribución eficiente de contenido.  Juntos, permiten la creación de plataformas de medios descentralizados que empoderan a los usuarios, fomentan la confianza entre los participantes y desafían el status quo de los sistemas de medios tradicionales.

Una de las fortalezas clave de los medios descentralizados radica en su capacidad para fomentar la democratización.  Al desmantelar las barreras de entrada y desafiar el dominio de los guardianes de los medios tradicionales, las plataformas descentralizadas ofrecen igualdad de condiciones para los creadores de contenido, lo que permite que se escuche una gama más diversa de voces.  Esta inclusión promueve un rico tapiz de perspectivas, ideas y narrativas que, de otro modo, podrían quedar marginadas o pasarse por alto en las estructuras centralizadas de los medios.

La transparencia es otro pilar fundamental de los medios descentralizados.  Mediante el uso de la tecnología blockchain, la verificación y auditoría de contenido se vuelven más accesibles y transparentes.  Cada transacción, modificación o distribución de contenido multimedia se registra en la cadena de bloques, lo que proporciona un rastro de evidencia inmutable.  Esta mayor transparencia ayuda a combatir problemas como la información errónea, las noticias falsas y la manipulación al permitir que los usuarios verifiquen de forma independiente la autenticidad y el origen del contenido de los medios.

Además, las plataformas de medios descentralizados tienen el potencial de fomentar una mayor rendición de cuentas.  En los medios tradicionales, las entidades centrales a menudo ejercen un control significativo sobre la narrativa y enfrentan una responsabilidad mínima por la información que difunden.  Los medios descentralizados interrumpen esta dinámica de poder al distribuir la autoridad y la responsabilidad entre los participantes.  Los creadores de contenido son directamente responsables ante sus audiencias, así como ante la comunidad en general, lo que ayuda a promover prácticas éticas, verificación de hechos y creación de contenido responsable.

Volviendo a MovimientoJ2, la coordinación en enjambre comenzó a ser posible en 2013 con herramientas pseudo P2P como whatsapp y redes de distribución de noticias como Twitter. El éxito de Brigada Tuitera confirmó que la generación y puesta en marcha de enjambres era una experiencia fácilmente reproducible en muchis sectores de la realidad con las consecuencias políticas, democráticas y sociales que es fácil apreciar. Las tecnologías blockchain y de las redes peer to peer no harán sino aumentar el potencial de estas experiencias organizadas en torno a los principios de las operaciones en enjambre en el futuro.

Y, mientras, los Sanz Fernández Lomana, las Ortega Benito y todas las estructuras momificadas en el año 1974 de nuestras corporaciones, seguirán sin entender el mundo que discurre a su alrededor y ejercerán de rémora, de lastre, de cadena, para una comunidad tan viva y creativa como la de la abogacía.

(Este artículo es en muchos puntos una simple traducción al castellano del artículo de Damilola, Lawrence «Are There Benefits in Evolving From Traditional to Decentralized Media?» publicado en Cryptopolitan el 30 de junio de 2023)


Estrategias

Estrategias

«Ningún plan, por bueno que sea, sobrevive al primer contacto con el enemigo». La frase se atribuye al mariscal de campo alemán Helmuth Von Moltke e ilustra a la perfección lo que ocurre con nuestros planes en cuanto son puestos en marcha y empiezan a obtener los primeros resultados. Si se esperaba un resultado de cien y se produce un resultado de mil ya puedes envolver tu plan y guardarlo pues tendrás que planificar de nuevo y volverá a pasarte lo mismo.

Entonces ¿es mejor no hacer planes y dejar que todo ocurra a la buena de dios?

No, lo que hace falta es, sobre todo, inteligencia.

Gran parte del éxito táctico alemán en las guerras mundiales se debió a no considerar a sus soldados máquinas de cumplir órdenes (aunque las películas nos los presenten así, disciplinados y cabezacuadradas) sino como unidades inteligentes. Desde la época de Ludendorff se fue imponiendo la idea de que un soldado, para poder actuar eficazmente, debía poder tomar decisiones por sí mismo pero, para que esas decisiones fuesen correctas, debía conocer con precisión qué es lo que se esperaba de él. Un soldado, según esta doctrina, debía conocer, al menos, las intenciones de sus jefes hasta dos grados por encima de él. Así podría tomar por sí mismo decisiones que contribuyesen al interés general aunque estuviese aislado y sin posibilidad de recibir órdenes.

Si hay un ejemplo universal de ejército desorganizado (en apariencia) pero eficaz fue la guerrilla española. Tan eficaz resultó esta forma de organización que, dos siglos después de su aparición, en casi cualquier lugar del mundo es posible encontrar grupos armados que se denominan «guerrillas», incluso en inglés esta palabra se pronuncia en castellano. Mientras que los vistosos cuadros de infantería napoleónica y las cargas de caballería resultan antediluvianos comparados con los invisibles y mimetizados cibersoldados actuales, la guerrilla es perfectamente reconocible en sus formas de actuación hace dos siglos y ahora. La estrategia de los ejércitos ha cambiado pero la de la guerrilla no, desde Juan Martín El Empecinado a la última guerrilla de sudamérica pasando por las guerrillas chinas de Mao Tse Tung, esta forma de hacer la guerra ha seguido plenamente vigente.

Desde un punto de vista mucho más pacífico el economista de Harvard Jochai Benkler en su libro «The wealth of networks» pone a la guerrilla como ejemplo de una forma de economía social. Los guerrilleros españoles no eran soldados a tiempo completo; es verdad, sí, que contaban todos con unas herramientas susceptibles de ser usadas para la guerra (la faca o el trabuco) pero lo decisivo era la voluntad de la población de usarlas en defensa de una causa. Durante la guerra contra los franceses todos los guerrilleros y guerrilleras (que las hubo) tenían un objetivo común (la vuelta del miserable de Fernando VII y la expulsión de los franceses) y, con ese objetivo en mente, sabían perfectamente lo que se esperaba de ellos: causar tantos daños al francés como fuese posible y, para esto, se organizaban localmente en función de sus posibilidades o incluso de sus necesidades laborales y de tiempo. La mayoría de los guerrilleros eran insurgentes de noche y honestos labradores de día. Eran soldados a tiempo parcial.

Para Jochai Benkler, en la sociedad de la información se da una situación parecida a la de aquellos guerrilleros: hoy ya no tenemos trabucos y facas de Albacete pero disponemos de ordenadores en todas las casas. Movidos por un ideal común muchos ciudadanos y ciudadanas son capaces de coordinar sus esfuerzos en función de sus disponibilidades de tiempo; son muchas las personas que, en la actualidad, dedican una parte de su tiempo a pelear por una causa y lo hacen igual que lo hacían los viejos guerrilleros: peleando de noche tras acostar a los niños y trabajando de día para sacar su familia adelante y poder dedicar unos minutos de su vida a pelear por esas causas en las que creen.

¿Qué estrategia se le puede señalar a esos guerrilleros digitales?

Simplemente ninguna. La única estrategia posible es confiar en ellos y saber que operarán con inteligencia. Que, como las bandadas de pájaros o los cardúmenes de peces, la existencia de un objetivo, de una causa querida por todos, les hará volar o nadar juntos como si fuesen dirigidos por alguien, aunque, en la realidad, nadie les señalará el camino sino que ellos mismos lo elegirán.

Para una acción filantrópica, política, humanitaria o profesional importante en la sociedad de la información el mayor capital es la inteligencia y la seguridad de que nadie te dirá lo que tienes que hacer. Si quieres pelear eficazmente por una causa no esperes que nadie te diga lo que has de hacer (no hay planes estratégicos generales que resistan al primer choque con el enemigo) lo que has de hacer es aquello que tu inteligencia te dicte que has de hacer y que puede resultar útil a la causa.

Quizá no te parezca mucho pero Napoleón aprendió que no se podía acabar con ellos y los Estados Unidos acabaron marchándose de Vietnam simplemente porque no pudieron derrotar a las Guerrillas del Viet-Cong. Mujeres, como esta que se arregla con coquetería el pañuelo (no va a ir una a matar rusos sin arreglar) en un bosque de Chechenia, defendieron a sus hijos a tiros mientras sus maridos buscaban cómo causar más daño al ejército ruso.

Tan antiguo como el sitio de Zaragoza y tan moderno como Internet.

Y ahora estoy yo pensando ¿por qué les habré contado yo a ustedes esto?