Las felicitaciones navideñas son una cosa y el «spam» otra bien distinta, esto debiera estar claro.
Coger tu lista de contactos y enviar a todos de una tacada un mensaje que diga «La familia Regúlez desea feliz navidad» es spam, aunque le pongas una imagen de un «christma» copiado y pegado de internet (circunstancia agravante). Este tipo de felicitaciones son una de las mejores formas de decirle a alguien que te importa un carajo, que no te vas a tomar el tiempo ni de escribir su nombre.
Una felicitación navideña, para que lleve un poco de felicidad a quien la recibe, lo primero que debe contener es el nombre del felicitado o felicitada para que este, al menos, sepa que por un segundo de tu vida has pensado en él. Lo segundo que debe contener (y esto es para nota) es un esfuerzo creativo suplementario al «feliz navidad» habitual.
Estas navidades no me incluyas en el grupo de los de «me importan un carajo» y si me vas a felicitar no lo hagas haciéndome saber que no estás dispuesto a perder un segundo de tu vida en recordarme. No me hagas spam.
