El asunto de CAETRA no sólo está poniendo de manifiesto cómo, quiénes nos gobiernan, anteponen su interés personal y partidista a sus obligaciones de representación y defensa del interés de la ciudad sino que revela también el sinnúmero de voces subvencionadas que componen el ruido mediático habitual de esta ciudad.
Ante el ignominioso caso CAETRA, en el que nuestra alcaldesa se opone a que venga a nuestra ciudad la dirección de un programa regional de 26 millones de euros y prefiera que se lo lleven a Murcia, uno esperaría que organizaciones como COEC o como Cámara de Comercio desarrollaran una actividad algo más que testimonial, pero este martes pasado ya pudimos comprobar que no.
Entidades locuaces y ubícuas cuando se trata de estar al lado del poder político en congresos, saraos, ruedas de prensa y otros eventos de moqueta y canapé, COEC y Cámara se muestran increíblemente cautas y renuentes a asistir a actos donde cabe poca alabanza al gobierno y a actitudes caciquiles. El martes pasado, por ejemplo, se les echó muy en falta en el acto organizado por la asociación «Origen» a propósito de CAETRA, acto al que sí acudieron representantes, diputados regionales y concejales del resto de los partidos a excepción, claro, del de la alcaldesa.
Todo esto le lleva a uno a preguntarse por el estado de salud de la sociedad civil cartagenera. ¿Hasta dónde la subvención o la influencia condicionan el comportamiento de nuestra sociedad civil? ¿hasta dónde llega la colonización gubernamental de entidades teóricamente independientes?
En un estado donde la política pretende ocuparlo todo —hasta la justicia— la existencia de una sociedad civil sana e independiente es la única garantía democrática que queda y por eso, si esta sociedad civil se trufa de silencios subvencionados y de voces mercenarias, se habrá perdido toda esperanza.
Y ya no es sólo que representantes conspícuos de la sociedad civil guarden silencio, es que pronto aparecerán los habituales agentes blanqueantes, prontos a ganar relevancia y presencia social a costa de vender su alma al diablo.
Pronto saldrán a la luz. Ya lo verán ustedes.
Mañana toca podcast en la SER, buen momento para reflexionar sobre todo esto.