A la paz de dios

A la paz de dios

Una imagen de la Inmaculada Concepción de María preside el rectángulo que los cartageneros conocemos como Plaza de Risueño.

En su lado norte un edificio tan antiguo y valioso como poco cuidado alberga en sus bajos el «Restaurante Alhambra» un local árabe que sirve comida «halal» y que ha tenido la buena idea de colocar mesas y sillas en la propia plaza.

El lado este de la plaza lo ocupa la magnífica «Panadería Davó» un lugar que hornea y produce artesanalmente sus panes y sus dulces y del cual aún no he logrado saber las horas de cierre pues siempre que paso lo encuentro abierto.

Al lado sur hay un local de apuestas bajo el cual hay una casa romana visitable que es conocida —una curiosa councidencia— como «La casa de la fortuna» y no por causa del local de apuestas que hay sobre ella sino a causa de alguno de los frescos que aún decoran aquella vieja casa romana.

Finalmente, el lado oeste lo ocupan algunas viviendas y la trasera del «Cine Central» (antes «Cine Sport») un local maravilloso que lleva abandonado años aun cuando parece que la Comunidad Autónoma en algún eón próximo hará algo.

La plaza, inhabitable en horario diurno debido al calor del verano, por la noche y con la fresca se convierte en un espacio amable. Hoy iba a cenar a mi casa —algo más adelante en la calle Serreta— cuando he visto las mesas, los árboles y la magnífica temperatura que convidaba a cenar algo allí.

Me he pedido un pisto (es hora de cenar y no se debe embaular demasiado) y ahora, bajo la protectora imagen de la Inmaculada Concepción de María, cenamos a la paz de dios —se llame este como se llame— cristianos, musulmanes, ateos, agnósticos y hasta algunos subsaharianos de negrísima piel negra cuyo credo religioso no soy capaz de inferir.

Yo tendría que haber ido a cenar a casa pero aquí se respira paz y frescura ¿Cómo iba a dejar pasar esta oportunidad?

Descansa en paz compañera

En todo el ecosistema judicial sólo hay dos especies de «operadores jurídicos» que cumplan el desigual rito llamado plazo y que, en caso de incumplirlo, respondan de todos los perjuicios que causen con todos sus bienes presentes y futuros.

Si el letrado llega tarde o no llega a una vista civil puede encontrarse con que su parte pierda el pleito y él haya de indemnizarla de todos los daños sufridos… Ya, si el que llega es tarde es el juez o el imprescindible funcionario de turno, entonces nada ocurre: la parte, el abogado y el procurador habrán de esperar pacientemente y sin derecho siquiera a la protesta.

He visto a letrados conducir a velocidad enloquecida entre San Javier y Murcia solo porque en San Javier el primer juicio de la mañana se retrasó de forma inexplicable y el letrado podía no llegar a tiempo a la audiencia previa de media mañana en Murcia.

Sí, tengo amigos que se dejaron los dientes y casi la vida en la curva de incorporación de la autovía de San Javier a la de Murcia, tengo amigos que acabaron con su coche enmedio de un campo de almendros tras salirse de la carretera y tengo amigos que, antes de que se construyese la autovía, atravesaron la carretera bordeada de eucaliptos entre Cehegín y Caravaca como quien atraviesa en Le Mans las Hunaudieres.

Luego, pleitos que debieran durar meses, duran años… Y siempre hay quien señala a esos malvados abogados que dilatan…

Y me llevan los demonios.

Me llevan los demonios porque llevo casi 40 años soportando esperas inexplicables y viendo cómo los plazos solo parecen regir para las partes. Y sufriendo los insomnios del plazo, las angustias de la prescripción y la indignación de ver cómo una administración irresponsable ajusta estrechas cuentas a cualquier procurador o letrado que se retrasa.

Ayer murió una procuradora en Jaén camino de su trabajo y me importa poco si fue un error humano, un fallo mecánico o una imprudencia. Lo que sí me importa es que, de telón de fondo, hay una administración irresponsable de sus retrasos y en primer plano profesionales que responden de su celeridad con su patrimonio, cuando no con la vida.

Esta situación es una vergüenza infame, todos la sufrimos y nadie la remedia. Y no, no nos culpemos a nosotros, la desvergüenza está en los responsables de la situación y esos no somos nosotros.

Descansa en paz compañera.

Esta va por ti Laura

Esta va por ti Laura

Sería injusto que yo no escribiese ahora nada sobre Laura porque, sin haber conocido nunca a Laura, Laura De Los Santos Martínez ha representado cosas importantes en mi vida.

Laura era ese calendario que, con precisión de procuradora buena, llegaba por navidades para que yo pudiera contar los plazos al estilo de la vieja escuela, con cartón y rotulador. Su detalle no era ninguno de esos odiosos envíos masivos por whatsapp con los que personas que no te aprecian te hacen saber que no gastarán un segundo en ti. En los almanaques navideños de Laura unas manos humanas habían introducido un regalo en un sobre que cerraban con saliva de su boca. Laura era real.

Nunca vi en persona a Laura, pero la quise y la quiero.

Laura fue la mujer que, cuando estábamos en plena pelea contra las tasas, acudía a los actos públicos de las más importantes corporaciones con su camiseta negra y la estrella roja con la #T de la Brigada Tuitera, esa que reunió a los mejores corazones de la abogacía y la procura. Laura no peleaba por ella, o al menos no solo por ella, Laura peleaba por todos, por una justicia de todos en un país de todos.

España hoy es un país con más injusticias que en 2013 cuando la Brigada comenzó a cabalgar y sin embargo, hoy, Laura ya no puede seguir ganándose la vida como la procuradora que fue durante su vida activa y las circunstanias la obligan a dejar la profesión a la que ha dedicado su existencia para buscar su sustento no sé bien en qué nuevos territorios de caza.

Es sorprendente.

Es sorprendente que, en un país donde el número de procedimientos aumenta año a año, para abogados y procuradores sea cada vez más complicado ganarse la vida. Es sorprendente que, en lugar de trabajar porque exista una administración de justicia capaz de resolver en un tiempo razonable cualquier demanda de justicia de los ciudadanos, lo que se trabaja es por evitar que los asuntos lleguen a ella. Es sorprendente que, lejos de garantizar una justicia de calidad para todas las partes en un proceso, se asuma que existe una justicia low-cost para pobres y una justicia «gold» para ricos y corporaciones.

Nuestra constitución empieza con las siguientes palabras: «La nación española deseando establecer la justicia…» y parece que aquí ya nadie cree ni en la constitución ni en el primer anhelo de los españoles que en ella se recoge.

Laura deja la profesión a la que ha dedicado su vida no porque no sea una magnífica profesional sino porque quienes han gobernado y gobiernan esta nación son unos políticos deleznables.

Por eso sería injusto que yo no escribiese hoy de Laura, una de las nuestras, una de esas profesionales que, ademas de hacer su trabajo, aún tuvo el coraje de pelear por los derechos de todos los españoles comprometiendo su esfuerzo y su imagen.

Ninguno de todos esos que se reparten entre ellos la bisutería jurídica con que se premian las amistades y las influencias en las altas esferas van a hacer justicia a Laura, por eso, hoy, me apetece entregarle una de esas condecoraciones con las que los juristas agradecemos a nuestros compañeros y compañeras que exIstan y sean como son; hecha de una aleación de cariño, admiración y respeto hacia ti, Laura, uno de los mejores sables que jamás tuvo ni tendrá la Brigada.

Va por ti Laura y espero que no te moleste: siempre procuradora en mi alma y en mi mente.

Enjambres, J2 e información descentralizada

Enjambres, J2 e información descentralizada

Leo al nada impagable sino absolutamente ultrapagado Enrique Sanz Fernández Lomana, presidente de la Mutualidad, quejarse de las invectivas que le dedican los miembros del autodenominado MovimientoJ2 y me sonrío leyendo una de sus quejas principales: que no sabe quiénes son sus representantes.

Y me sonrío porque, habituados a matar al mensajero y a ejercitarse en la falacia ad hominem, me doy cuenta de que estas personas que no son capaces de enfrentar una idea sino solo de cuestionar a sus portadores no han sido capaces de adaptarse a una sociedad que ya no entienden.

Nacidos, criados y amamantados en mundos verticales y jerárquicos, las queratinizadas estructuras mentales de estos indivíduos no son capaces de asimilar los cambios habidos en la sociedad en los últimos 25 años y tratan de entender fenómenos de 2023 con criterios de 1973.

Me apetece hoy tratar de un aspecto de nuestra sociedad que está hoy en vertiginoso desarrollo y que subyace en los movimientos en enjambre que han surgido en la abogacía —y en otros sectores de la sociedad— en la última década. Este aspecto no es otro que el de la información descentralizada.

La descentralización es un principio que encuentra aplicación en una plétora de dominios, sin embargo, una definición clara que encapsule su esencia universalmente es difícil de alcanzar.  En esencia, la descentralización se refiere a la difusión de la autoridad, el control y el poder de una entidad o autoridad central a múltiples entidades, a menudo geográficamente dispersas.  Desafía la estructura jerárquica convencional y promueve la dispersión de la autoridad y la toma de decisiones en unidades locales o individuos.

En un marco tradicional de medios de medios de información centralizados, un número limitado de entidades poderosas, generalmente grandes corporaciones u organismos gubernamentales, controlan la producción, distribución y monetización del contenido.  Este modelo ha sido eficaz para la difusión uniforme y a gran escala de información, pero ha atraído críticas por su potencial para promover la censura, la monopolización y la información sesgada, prácticas todas ellas carísimas para los media del Consejo General de la Abogacía Española.  Este esquema jerárquico ha creado un panorama mediático en el que muchos son influenciados por unos pocos, lo que a menudo genera preocupaciones sobre la libertad de expresión, el sesgo de información y la accesibilidad de diversas perspectivas.

Por el contrario, en una estructura de medios descentralizada, ninguna entidad individual tiene el poder exclusivo de crear o distribuir contenido.  En cambio, numerosos creadores de contenido, plataformas y consumidores individuales contribuyen colectivamente al panorama de los medios.  Facilita un entorno en el que cada participante tiene el potencial de ser consumidor y creador, promoviendo la diversidad, la inclusión y la democratización.  Este marco introduce una estructura de poder horizontal, en marcado contraste con la jerarquía vertical observada en los medios tradicionales.

En el corazón de la revolución futura de los medios descentralizados se encuentran dos fundamentos tecnológicos clave a los que desde determinados sectores pretamos la máxima atención: blockchain y redes peer-to-peer (P2P).  Estas tecnologías innovadoras proporcionan la infraestructura necesaria para permitir la creación, distribución y verificación descentralizadas de contenido multimedia.

Blockchain, originalmente concebida como la tecnología subyacente para las criptomonedas, se ha convertido en una poderosa herramienta para los medios descentralizados.  Es un libro mayor distribuido que registra y verifica las transacciones de manera transparente y resistente a la manipulación.  En el contexto de los medios, blockchain permite la creación de plataformas descentralizadas donde el contenido se puede publicar, marcar con fecha y hora y validar de forma segura.  Al aprovechar los algoritmos criptográficos y los mecanismos de consenso, blockchain garantiza la inmutabilidad y la integridad del contenido de los medios, lo que mitiga las preocupaciones sobre la manipulación o la censura.

Las redes peer-to-peer, por otro lado, facilitan el intercambio directo de información entre los participantes sin necesidad de intermediarios.  Estas redes permiten a los usuarios compartir archivos multimedia, transmitir contenido y comunicarse directamente entre sí.  Las redes P2P permiten la distribución descentralizada de contenido multimedia, eliminando la dependencia de servidores centralizados y reduciendo el riesgo de puntos únicos de falla.  Este enfoque distribuido promueve la resiliencia, la escalabilidad y un mayor acceso al contenido multimedia.

Cuando se combinan, las redes blockchain y P2P forman una infraestructura robusta para medios descentralizados.  La tecnología Blockchain brinda la confianza y la transparencia necesarias, mientras que las redes P2P ofrecen los medios para una distribución eficiente de contenido.  Juntos, permiten la creación de plataformas de medios descentralizados que empoderan a los usuarios, fomentan la confianza entre los participantes y desafían el status quo de los sistemas de medios tradicionales.

Una de las fortalezas clave de los medios descentralizados radica en su capacidad para fomentar la democratización.  Al desmantelar las barreras de entrada y desafiar el dominio de los guardianes de los medios tradicionales, las plataformas descentralizadas ofrecen igualdad de condiciones para los creadores de contenido, lo que permite que se escuche una gama más diversa de voces.  Esta inclusión promueve un rico tapiz de perspectivas, ideas y narrativas que, de otro modo, podrían quedar marginadas o pasarse por alto en las estructuras centralizadas de los medios.

La transparencia es otro pilar fundamental de los medios descentralizados.  Mediante el uso de la tecnología blockchain, la verificación y auditoría de contenido se vuelven más accesibles y transparentes.  Cada transacción, modificación o distribución de contenido multimedia se registra en la cadena de bloques, lo que proporciona un rastro de evidencia inmutable.  Esta mayor transparencia ayuda a combatir problemas como la información errónea, las noticias falsas y la manipulación al permitir que los usuarios verifiquen de forma independiente la autenticidad y el origen del contenido de los medios.

Además, las plataformas de medios descentralizados tienen el potencial de fomentar una mayor rendición de cuentas.  En los medios tradicionales, las entidades centrales a menudo ejercen un control significativo sobre la narrativa y enfrentan una responsabilidad mínima por la información que difunden.  Los medios descentralizados interrumpen esta dinámica de poder al distribuir la autoridad y la responsabilidad entre los participantes.  Los creadores de contenido son directamente responsables ante sus audiencias, así como ante la comunidad en general, lo que ayuda a promover prácticas éticas, verificación de hechos y creación de contenido responsable.

Volviendo a MovimientoJ2, la coordinación en enjambre comenzó a ser posible en 2013 con herramientas pseudo P2P como whatsapp y redes de distribución de noticias como Twitter. El éxito de Brigada Tuitera confirmó que la generación y puesta en marcha de enjambres era una experiencia fácilmente reproducible en muchis sectores de la realidad con las consecuencias políticas, democráticas y sociales que es fácil apreciar. Las tecnologías blockchain y de las redes peer to peer no harán sino aumentar el potencial de estas experiencias organizadas en torno a los principios de las operaciones en enjambre en el futuro.

Y, mientras, los Sanz Fernández Lomana, las Ortega Benito y todas las estructuras momificadas en el año 1974 de nuestras corporaciones, seguirán sin entender el mundo que discurre a su alrededor y ejercerán de rémora, de lastre, de cadena, para una comunidad tan viva y creativa como la de la abogacía.

(Este artículo es en muchos puntos una simple traducción al castellano del artículo de Damilola, Lawrence «Are There Benefits in Evolving From Traditional to Decentralized Media?» publicado en Cryptopolitan el 30 de junio de 2023)


Los géneros prohibidos

Los géneros prohibidos

Yo soy el consumidor
de los géneros prohibidos:
a mí me gusta el acohol
y también los embutidos.

Me gusta comer mondongo,
en la salsa mojar pan…
y embadurnar las tostadas
con manteca colorá.

Me caen bien las histaminas,
no soy alérgico al gluten,
yo puedo comer de tó
y, además, comer dabuten.

No sigo dietas veganas
yo no soy vegetariano
y le pongo su jamón
al gazpachito en verano.

Qué esaborías las judías
qué dolor la coliflor
qué tormentos los pimientos
qué tristeza el nabicol.

Por eso, si un día me llevan
camino de la necrópolis,
no será por un empacho
de tofu, lechuga ni brócolis.

Pues soy el consumidor
de los géneros prohibidos
y no me gusta el sabor
a los Estados Unidos.

Me gustan los entremeses
de los buenos dramaturgos
la poesía de contrabando
y las morcillas de Burgos.

Las canciones con mensaje
las novelas con historia
las caras sin maquillaje
y los torreznos de Soria.

Pues soy el consumidor
de los géneros prohibidos
de las historias de amor
y los paraísos perdidos.

Manducando por soleares

Manducando por soleares

Tengo la mala costumbre de vivir solo, de dormir solo, de hablar solo… pero sobre todo tengo la mala costumbre de comer solo, lo cual es una acción, sin duda, contranatura.

Comer en latín se decía «edere» (de ahí por ejemplo la expresión inglesa «edible», «comestible») raíz a la que, según el lexicógrafo español Sebastián de Covarrubias (1539-1613) la sabiduría hispana había añadido la raíz indoeuropea «kom-» que significa «junto, cerca de…» y que nos ha dado palabras como compañero, compasión o comunicación, pero también comunismo.

Si los españoles decimos «comer» (del latín com-edere) es según Covarrubias para que no olvidemos que no se debe comer nunca solo y que conviene siempre compartir el pan (cum-panis) con alguien que, por eso motivo, llamamos com-pañero o com-pañera.

Eso está bien, pero no tanto. Yo, como los flamencos rancios, como de la misma forma que ellos cantan por soleá: solos. «Canto pa Dios y pa mí» dicen que decía Silverio y yo, que no quiero enmendarle la plana, disfruto embaulando ternera por soleares, que también es un arte.

Y, mientras pienso estas cosas, reparo en el ingenio de los camareros de mi figón de cabecera a la hora de tapar la frasca de vino donde, acorde con la evolución de los materiales y las técnicas, han sustituido el corcho por un novedoso diseño de papel de aluminio denominado «gurullo» que funge como la corteza del mejor alcornoque de Extremadura.

Unos fieras.

Cuando la soberanía habla

Cuando la soberanía habla

Mira el video y disfruta: ayer todo un parlamento, por unanimidad, aplaudió a un grupo de abogadas y abogados anónimos. Ayer todo un parlamento, los representantes de la soberanía popular, hablaron largo y por derecho de las miserias de la abogacía. Ayer en suma, la abogacía, esa que pertenece a todos los que la integran y no sólo a unos cuantos ególatras, recibió uno de esos homenajes que estos jamás soñarán nunca con recibir.

Pues bien, estos abogados y abogadas sin más liderazgo que una causa común a todos, estos a quienes ayer homenajeó la soberanía popular, son los mismos que hace una semana fueron ninguneados e incluso vejados por quienes dicen representarles.

La jornada fue emocionante, la prensa lo recoge, el ejemplo de unas instituciones democráticas escuchando y atendiendo a unos hombres y mujeres que acuden a ellas en demanda de ayuda devuelve la fe en el ser humano y en la democracia: la piedra que despreciaron los arquitectos ayer, en Sevilla, en el Parlamento Andaluz, se convirtió en la piedra angular.

Y hoy, reconciliado con el mundo, me levanto y reviso las cuentas oficiales de esas corporaciones que, pagadas por estos abogados anónimos, dicen representarles y veo que, como siempre, guardan el miserable silencio de quien no está capacitado para reconocer logros en nadie, de los que escupen a la luciérnaga solo porque brilla.

Dan pena y son dignos de conmiseración.

Incapacitados para la grandeza estos responsables del silencio miserable jamás gozarán de aquello de que ya gozan los abogados y abogadas J2: de un pasado que mirar con orgullo y un futuro que mirar con esperanza. De algo que contar a sus nietos con legítimo orgullo, sin dietas ni obvenciones que lo manchen: solo esfuerzo personal pagado de sus bolsillos, oficio de abogados, oficio de héroes.

Quienes hace apenas unos días despreciaron a estos abogados y abogadas, quienes les apearon la condición de compañeros, quienes tildaron su proceder de rayano en lo delictivo, quienes les negaron la presencia en su propia casa… Todos esos que olvidaron que en la abogacía nadie es más que nadie, hoy deberían recoger sus cosas y liberar a las instituciones de su presencia, de su política de ignorar cualquier cosa que no sea su obsesivo «yo-mi-me-conmigo». Esta actitud autócrata no se aguanta ni un minuto más pues es suicida; no para la abogacía —que es demasiado grande para el escaso calibre de los figurantes— sino para ellos mismos, porque jamás podrán dar ya a la abogacía otra cosa que pena.

Victoria y las témporas

Victoria y las témporas

Hay dos conceptos que, como el culo y las témporas, conviene no confundir y estos son los de información y propaganda.

No creo que sea necesario explicar a nadie lo que es un culo y, en cuanto a las témporas, básteme decir que son los breves ciclos litúrgicos, correspondientes al principio y final de las cuatro estaciones del año, consagrados especialmente a la plegaria y a la penitencia. Con esto —creo— aunque vea usted un culo a finales del adviento ya podrá usted orientarse debidamente y no tomar lo uno por las otras.

Más importante que diferenciar culos y témporas es diferenciar los otros dos conceptos de que les he hablado: información y propaganda. Citaré la wikipedia:

«De modo opuesto al suministro de información libre e imparcial, la propaganda, en su sentido más básico, presenta información parcial o sesgada para influir una audiencia. Con frecuencia presenta hechos de manera selectiva y omite otros deliberadamente para sustentar una conclusión, o usa mensajes controlados para producir una respuesta emocional, más bien que racional, respecto de la información presentada. El efecto deseado es un cambio en la actitud de una audiencia determinada acerca de asuntos políticos, religiosos o comerciales. La propaganda, por lo tanto, puede ser usada como un «arma de guerra» en la lucha ideológica o comercial.»

La propaganda ha sido una herramienta básica para los sistemas totalitarios y antidemocráticos lo cual hace particularmente repugnante su uso entre compañeros abogados.

Me explico.

Con el dinero de todos los abogados de España el Consejo General de la Abogacía Española contrata medios humanos y materiales para facilitar a aquellos «información». Publicaciones, webs, cuentas en redes sociales, son manejadas por personal contratado con la intención aparente de «informar» a los letrados y letradas y a la sociedad en su conjunto.

¿Dije «informar»?

Como cualquiera puede comprobar en los últimos tiempos varias concentraciones y manifestaciones de abogados y abogadas han encontrado eco en la prensa: los problemas con la mutualidad o con el turno de oficio han llevado a muchos letrados a concentrarse en Madrid y en sus ciudades de origen y así se ha recogido en los diversos medios de información. ¿En todos? No. El Consejo General de la Abogacía Española ha omitido deliberadamente toda información respecto a ellos. Como en los tiempos más oscuros y en los más tenebrosos sistemas totalitarios la realidad se ha ocultado en función del deseo de quienes ocupan los cargos en el Consejo.

Esta práctica es repugnante y debiera producir vergüenza y consternación a cualquiera capaz de no confundir culos y témporas.

Y no, no es que la falta de información, el acallamiento, la manipulación, el sesgo, la omisión no hayan sido deliberadas porque ayer, convocadas concentraciones por la dueña de las voces y las plumas de quienes escriben para el CGAE, todas las cuentas se lanzaron a propagar hasta lo estomagante una acción en nada diferente de las sucedidas días y semanas antes.

Usar el dinero de todos para informar en beneficio o interés de un grupo concreto de personas e intereses es una acción repugnante que tiene muy mal nombre y esto no se le puede ocultar a ningún consejero que hunda su culo en cualquiera de los asientos del sótano de Recoletos, sede de CGAE. Salvo que confunda culos con témporas, claro.

Este uso sectario, interesado, particularista, contrario a cualquier principio de información veraz y destinado en exclusiva a servir intereses de quienes controlan los medios de «información» repugna a cualquier persona con una mínima sensibilidad jurídica y democrática.

Y si debe repugnar a cualquier persona con una mínima sensibilidad democrática mucho más debiera preocupar a consejeros y consejeras de CGAE que, antes que a defender su cargo, están obligados a defender el interés de sus compañeros y compañeras salvo que, claro, confundan culos y témporas y acaben rezando y haciendo penitencia frente a las posaderas equivocadas.

Contigo no, Victoria

Cuando le pidieron a Confucio que manifestase el término que mejor caracterizaba una saludable vida en sociedad, dicen que Confucio contestó:

—Reciprocidad.

Hoy recordamos que Ortega Victoria convoca para mañana manifestaciones en toda España «para que la justicia se active» sin decirnos ni cómo quiere que se active ni cómo exigen los manifestantes «que se active».

—¡Ojalá que llueva café!
—¡Y dos huevos duros!

Y Victoria llama a que apoyen la manifa a esos abogados y abogadas a los que ella no apoyó cuando se concentraron en Madrid por la mejora de las condiciones del turno de oficio. Y Victoria llama a que apoyen la manifa a esos abogados y abogadas a los que ella no apoyó cuando se concentraron en Madrid para protestar por sus pensiones miserables. Y Victoria llama a que apoyen la manifa a esos abogados y abogadas a los que ella no apoyó cuando se concentraron en la puerta de sus juzgados reclamando dignidad para el turno.

Porque Victoria tiene la santa barra de pedir apoyo a esos y esas a quienes ella les ha negado hasta un lugar en esos «medios de comunicación» que le pagamos todos los colegiados. Si hubo manifestaciones en Madrid y en España ella lo ocultó porque los medios que pagamos todos Victoria no los tiene para informar sino para incensarla.

Y ahora Victoria pide apoyo a quienes ella negó lo que en justicia les correspondía.

Y yo no voy a ir.

No sé si Victoria lo entenderá o no, de hecho no sé siquiera si Victoria ha leído alguna vez a Confucio.

Ojalá que llueva café

Los políticos son una máquina inacabable de producir mensajes vacíos formalmente irreprochables, eso sí.

—¡¡Por la paz en Ucrania!!

Vale, sí, eso lo queremos todos, pero ¿cómo quieres lograrlo? ¿quieres que se rinda Ucrania? ¿O quieres que se rinda Rusia? ¿quieres mandar armas a unos u otros? ¿o prefieres dejar sin suministros a unos a otros o a ambos?

Pedir la paz es la tipica vaciedad que nadie puede criticar y que, ante los incautos, puede incluso otorgarte una cierta pátina de hombre/mujer de estado; pero pedir la paz sin decir cómo lograrla es algo tan inane como pedir que llueva café.

—¡¡Contra el paro fomentaremos el empleo!!

Que sí chavales, que sí, que el paro es malo y el empleo bueno, que eso lo sabemos y lo queremos todos; lo que necesitamos no es alguien que nos diga que el empleo es bueno sino alguien que tenga voluntad, buenas ideas y un plan para conseguirlo.

Tras seis meses de huelga de la justicia (seis), tras medio año con los juzgados casi paralizados, ahora la abogacía institucional ha descubierto que es mejor que la justicia funcione a que esté parada, un descubrimiento genial al que nadie sino un genio podría haber llegado.

Y es por eso que ahora, tras seis meses de huelgas, cuando la abogacía real está en la calle y manifestándose por la insoportable situación económica, viene la abogacía institucional a decirnos que hemos de manifestarnos «para que se reactive la justicia».

Ojalá que llueva café.

Vamos a ver, líderes, lideresas y lideresos, pues claro que todos queremos que la justicia funcione, como todos deseamos la paz en Ucrania o el pleno empleo, eso es una obviedad, pero lo que se exige de quien lidera una protesta es que fije su plan para conseguir que llueva café si es que es café lo que pide.

¿Quieren ustedes que el gobierno se siente a negociar? ¿Cómo es que entonces no presiona usted en pleno periodo electoral para que lo haga? ¿quiere usted que los funcionarios levanten la huelga? ¿Por qué no lo dice explícitamente y traslada a la opinión pública los perjuicios que la huelga causa?

Hacer una manifestación «porque la justicia funcione» es tan inútil como hacer una manifestación «contra el hambre en el mundo»; si quieres acabar con el hambre comienza por recolectar alimentos.

Ocurre que, tras seis meses de manifestaciones de una abogacía harta, seis meses durante los cuales el Consejo General de la Abogacía Española ha preferido mirar hacia otro lado, meter la cabeza en el suelo para no ver y hasta boicotear las legítimas manifestaciones de abogados y abogadas, ocurre que, tras todo eso, la líder del CGAE y sus corifeos se han dado cuenta de que han perdido toda iniciativa entre la abogacía real, que los deseos y aspiraciones de la abogacía ya no los representa ni los canaliza CGAE, que, desde hace cinco años, desde que Victoria Ortega Benito preside el Consejo, este organismo se ha convertido en el imaginario de los abogados y abogadas reales más en un problema que en una solución.

CGAE no produce ideas y si las produce son desactivadas por su cúpula, más preocupada en ocultar dietas, escándalos presupuestarios y obvenciones poco justificables que en solucionar los problemas que afectan a la mayoría de abogados y abogadas de España.

Ahora, pidiendo que «se reactive la justicia» (pidiendo que llueva café) una petición tan blanca y pura que todo el mundo debe estar de acuerdo, pretenden aparentar recuperar una iniciativa que perdieron hace mucho. En realidad tras la manifestación convocada no hay ningún plan para acabar con la huelga y ni siquiera este es el objetivo perseguido por la líder y sus corifeos; el objetivo es otro mucho menos beatífico y menos confesable: el objetivo es presentar las movilizaciones como una muestra de capacidad de liderazgo y poder así mantenerse en una presidencia sin más fin que la autocomplacencia y el onanismo institucional.