Silencios cobardes

Silencios cobardes

Supongo que a ustedes les llamará la atención tanto como a mí el silencio cobarde que guardan la Confederación Comarcal de Organizaciones Empresariales de Cartagena (COEC) o la Cámara de Comercio de Cartagena en el tema CAETRA.

Resulta incomprensible, a primera vista, que una decisión que perjudica al empresariado cartagenero como es la de llevarse la dirección de CAETRA a Murcia no sea reprobada inmediatamente por los representantes de COEC o Cámara y, sin embargo, todo tiene su explicación; una explicación que, como casi siempre, se encuentra en asuntos de dinero, ese «stercore diaboli» (estiércol del diablo, Papa Francisco dixit) con que el infierno abona los malos instintos de quienes dicen representatnos.

COEC y Cámara desde hace años atraviesan una situación económicamente lamentable y, escasas de numerario, dependen de las subvenciones para poder sobrevivir. Sin subvenciones COEC y Cámara habrían de cerrar y, ante el riesgo de que el gobierno de turno les cierre el grifo, prefieren cerrar la boca y dimitir —como la alcaldesa— de su función legítima, cohonestando con su presencia y su silencio la infamia cometida en el asunto de la dirección de CAETRA.

Y el problema no es que su silencio sea un silencio mercenario y cobarde, el problema es que, callando ante la injusticia, pierden toda razón de ser como asociaciones destinadas a representar y defender al empresariado cartagenero. Y, dado que ellas no cumplen su función de defensa, pronto —y esto puede ser muy pronto— el empresariado cartagenero sentirá que son absolutamente innecesarias por inútiles y así aparecerán otras organizaciones que sí representen al empresariado, les quiten toda su legitimidad a las dimitidas y las manden al desguace.

Yo, por mi parte, voy a seguir redactando unos estatutos que me han encargado, porque están tardando.

La silente sociedad civil

El asunto de CAETRA no sólo está poniendo de manifiesto cómo, quiénes nos gobiernan, anteponen su interés personal y partidista a sus obligaciones de representación y defensa del interés de la ciudad sino que revela también el sinnúmero de voces subvencionadas que componen el ruido mediático habitual de esta ciudad.

Ante el ignominioso caso CAETRA, en el que nuestra alcaldesa se opone a que venga a nuestra ciudad la dirección de un programa regional de 26 millones de euros y prefiera que se lo lleven a Murcia, uno esperaría que organizaciones como COEC o como Cámara de Comercio desarrollaran una actividad algo más que testimonial, pero este martes pasado ya pudimos comprobar que no.

Entidades locuaces y ubícuas cuando se trata de estar al lado del poder político en congresos, saraos, ruedas de prensa y otros eventos de moqueta y canapé, COEC y Cámara se muestran increíblemente cautas y renuentes a asistir a actos donde cabe poca alabanza al gobierno y a actitudes caciquiles. El martes pasado, por ejemplo, se les echó muy en falta en el acto organizado por la asociación «Origen» a propósito de CAETRA, acto al que sí acudieron representantes, diputados regionales y concejales del resto de los partidos a excepción, claro, del de la alcaldesa.

Todo esto le lleva a uno a preguntarse por el estado de salud de la sociedad civil cartagenera. ¿Hasta dónde la subvención o la influencia condicionan el comportamiento de nuestra sociedad civil? ¿hasta dónde llega la colonización gubernamental de entidades teóricamente independientes?

En un estado donde la política pretende ocuparlo todo —hasta la justicia— la existencia de una sociedad civil sana e independiente es la única garantía democrática que queda y por eso, si esta sociedad civil se trufa de silencios subvencionados y de voces mercenarias, se habrá perdido toda esperanza.

Y ya no es sólo que representantes conspícuos de la sociedad civil guarden silencio, es que pronto aparecerán los habituales agentes blanqueantes, prontos a ganar relevancia y presencia social a costa de vender su alma al diablo.

Pronto saldrán a la luz. Ya lo verán ustedes.

Mañana toca podcast en la SER, buen momento para reflexionar sobre todo esto.