La creación de la borrachera

La creación de la borrachera

«Junto a los ríos de Babilonia,
nos sentábamos y llorábamos,
acordándonos de Sión.
En los sauces
colgamos nuestras arpas
y los mismos que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos con alegría, diciendo:
«Cantadnos algunos de los cánticos de Sion.»
Pero ¿Cómo podremos cantar los cánticos de Jehová en tierra de extraños?»

Salmo 137

Cuando al escriba le llegó el turno de escribir la vieja historia de Noé dejó volar su mente mientras contemplaba el lento discurrir del Eúfrates…

Noé no era judío; cuando Noé nació aún faltaban muchos siglos para que Yahweh prometiese a Abraham un pueblo, una tierra y una ley… y su historia, contada de generación en generación, tenía ahora tantas versiones diferentes entre los propios judíos que era difícil elegir una.

Los babilonios, por su parte, también contaban de formas muy diferentes la antediluviana historia de Noé en sus escritos. Las tablillas de barro babilónicas contaban la vieja historia de Ut Napistim, el hijo del rey de Shurupak, el hombre que sobrevivió a la gran inundación construyendo un arca y que, tras la misma devino inmortal al infundirle Enlil su aliento. Los habitantes de Akkad también habían contado la historia de Noé, a quien llamaron Atrahasis y aún antes que ellos, tablillas hechas con el mismo barro que dejó la gran inundación y escritas en la vieja lengua sagrada de los sumerios, contaban la historia de Ziusudra, que era la forma en que se decía Noé en aquella lengua.

El escriba consultó las tres historia y vio que eran iguales y que apenas si diferían en algunos detalles… Para unas, además de un par de animales de cada especie, el dios ordenaba a Noé llevar también semillas de las plantas de la tierra para salvarlas, para otras, además de palomas y cuervos, Noé soltaba golondrinas a fin de saber si la tierra estaba enjuta.

El escriba judío sopesó largamente la cuestión y decidió que todas las historias eran tan iguales que él debía introducir en el relato algún elelemento nuevo y diferenciador y por eso escribió que Noé, en cuanto bajó del arca e hizo los holocaustos prescritos…

«…comenzó á labrar la tierra, y plantó una viña:
Y bebió del vino, y se embriagó…»

Génesis 9, 20-21

Y así quedó definitivamente completada la creación del mundo con la invención de la cogorza a medias entre Yahweh y Noé.

Satisfecho de lo escrito el escriba se levantó y comenzó a cantar el último salmo de moda en lengua extraña…

By the rivers of Babylon

Proto-lenguajes y proto-religiones

Noé según "El maestro francés"(Französischer Meister). Magyar Szépművészeti Múzeum, Budapest. c.1675.
Noé según "El maestro francés"(Französischer Meister). Magyar Szépművészeti Múzeum, Budapest. c.1675.

Fue más o menos en el siglo XVIII cuando los hombres se dieron cuenta del gran parecido que guardaban entre sí muchas palabras usadas en los más diversos idiomas desde las costas de Irlanda hasta el subcontinente indio. Tal coincidencia les llevó a sospechar que todos los idiomas que presentaban esas semejanzas debían provenir de un único idioma que la humanidad habría hablado en algún momento del pasado remoto.

Con ese convencimiento un buen número de personas se dedicó a investigar la historia de las palabras que presentaban semejanzas en los diferentes idiomas y, gracias a ello, se pudo establecer que todos los idiomas del mundo provenían de unas pocas proto-lenguas que fueron clasificadas y nombradas. Gracias a ese estudio se pudo determinar de qué forma habían evolucionando las palabras en cada una de las lenguas derivadas de la proto-lengua madre y, lo que es más asombroso, al fijarse los métodos de evolución de las palabras, pudo andarse el camino inverso y reconstruir la protolengua perdida de forma que algunos de estos sabios se sintieron tentados a escribir textos en la protolengua así reconstruída.

August Schleicher en 1868 fue el primer académico que compuso un texto en protoindoeuropeo; el texto, una fábula, se titula Avis akvāsas ka (‘la oveja y los caballos’).

Pero no fue Schleicher el único que se sintió tentado para escribir textos en el antiguo idioma protoindoeropeo, otros científicos encararon el mismo reto y, por lo que a mí respecta, particularmente interesante me resulta el intento de traducir a protoindoeuropeo el relato «El rey y el dios» (en idioma protoindoeuropeo: rēḱs deiwos-kʷe). Seguir leyendo «Proto-lenguajes y proto-religiones»