Los dueños del ágora

Son los nuevos dueños del discurso, si antes periódicos, radio y televisión partían la pana, ahora Google, Facebook y Twitter son los que deciden qué mensajes y a qué personas puede escuchar usted.

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos con 80 millones de seguidores en Twitter, fue expulsado de la red y silenciado. Este mes Trump ha tratado de seguir hablando a través de su blog pero, sin la ayuda algorítmica de Twitter y Facebook, sus cifras de audiencia apenas si han superado los cien mil lectores, una cifra ridícula.

Resulta llamativo que una empresa privada, por su sola voluntad, pueda expulsar y condenar a la irrelevancia al presidente del país más poderoso del mundo.

En China las cosas funcionan de otra manera. Ninguna empresa privada podrá expulsar ni silenciar a Xi Jinping porque es él quién decide quien está o no está en las redes sociales.

Esta semana, dentro de la natural y esperable política China contra las criptomonedas, varios “influencers” chinos han sido silenciados en la principal red social del país asiático, Weibo. El régimen chino (como Twitter, como Facebook) no desea que determinados mensajes sean escuchados por la población y para evitarlo simplemente expulsa a los oradores de la plaza.

Son los nuevos dueños del Ágora, los inquisidores del santo oficio de los discursos, los señores de las palabras.

La libertad de expresión, como seguramente siempre ha ocurrido, está en manos de los estados y las grandes empresas, algo que parece extraño a un mundo que abraza cada vez más una visión distribuida del mismo.

Hay que entender las ideologías que pugnan en este momento por diseñar nuestro futuro y hay que tomar partido si no queremos que nuestros hijos vivan la vida que otros han diseñado para ellos.

La nueva frontera es electrónica y es allí donde ahora está la batalla. Si te gustan las emociones corre hacia el lugar donde suenan los tiros.