Los dueños del ágora

Son los nuevos dueños del discurso, si antes periódicos, radio y televisión partían la pana, ahora Google, Facebook y Twitter son los que deciden qué mensajes y a qué personas puede escuchar usted.

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos con 80 millones de seguidores en Twitter, fue expulsado de la red y silenciado. Este mes Trump ha tratado de seguir hablando a través de su blog pero, sin la ayuda algorítmica de Twitter y Facebook, sus cifras de audiencia apenas si han superado los cien mil lectores, una cifra ridícula.

Resulta llamativo que una empresa privada, por su sola voluntad, pueda expulsar y condenar a la irrelevancia al presidente del país más poderoso del mundo.

En China las cosas funcionan de otra manera. Ninguna empresa privada podrá expulsar ni silenciar a Xi Jinping porque es él quién decide quien está o no está en las redes sociales.

Esta semana, dentro de la natural y esperable política China contra las criptomonedas, varios “influencers” chinos han sido silenciados en la principal red social del país asiático, Weibo. El régimen chino (como Twitter, como Facebook) no desea que determinados mensajes sean escuchados por la población y para evitarlo simplemente expulsa a los oradores de la plaza.

Son los nuevos dueños del Ágora, los inquisidores del santo oficio de los discursos, los señores de las palabras.

La libertad de expresión, como seguramente siempre ha ocurrido, está en manos de los estados y las grandes empresas, algo que parece extraño a un mundo que abraza cada vez más una visión distribuida del mismo.

Hay que entender las ideologías que pugnan en este momento por diseñar nuestro futuro y hay que tomar partido si no queremos que nuestros hijos vivan la vida que otros han diseñado para ellos.

La nueva frontera es electrónica y es allí donde ahora está la batalla. Si te gustan las emociones corre hacia el lugar donde suenan los tiros.

Palabras para un premio

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Un bitcoin imprimido con una impresora 3D fue el original trofeo que se entregó a los ganadores.

Tuve el honor de que este año los responsables de “Derecho en Red” me concediesen el premio al “Mejor perfil jurídico en Twitter” pero, desgraciadamente, no pude acudir a recogerlo como habría sido mi deseo. Pedí al decano del Colegio de Abogados de La Rioja que lo hiciese por mí y hoy, clasificando documentos, me he encontrado con la carta que le mandé. Me ha hecho sonreír así que la comparto con ustedes.

19 de marzo de 2015

Estimado amigo y decano:

Según acordamos hace unos días, te remito unas líneas con las que agradecer la concesión de un premio que bien sé que no es en verdad para mí. A la hora de recibirlo ten la absoluta conciencia de que si recibes este premio lo haces porque más de diez mil abogados en España han decidido ponerse en marcha y trabajar juntos. Ése hecho es el que de verdad están premiando y no a nosotros, porque en todo esto apenas si nos corresponde una diezmilava parte del mérito.

Pero hoy nosotros somos quienes recogemos este premio a los diez mil, así que haz como aconsejaban los antiguos griegos, ponte en pié y con la vista al frente (pues eso y no otra cosa significa “anthropós” -hombre- “el ser que se yergue y mira hacia adelante”) siente que eres el general del mejor ejército del mundo, de una milicia que jamás ha hecho daño a nadie, de una tropa compuesta exclusivamente de voluntarios que, sin esperar nada de nadie, dedican una buena parte de su vida a defender lo que otros, con mucho más motivo, debieran defender y no lo hacen: la Justicia.

Así pues, decano, en pie, vista al frente y en voz alta, como también se espera del húsar que hoy eres, lee estas breves líneas:

«Señoras, señores, dignísimas autoridades:

Muchas gracias por la concesión de este premio que bien sé y entiendo que no es en verdad para mí. Tengo muy presente que no soy nada (en realidad ningún ser humano es nada) sino por la existencia de otros seres humanos, esos a los que llamamos -no siempre con el respeto que merecen- “los demás”. Somos porque otros muchos son, crecemos cuando crece el conjunto y decrecemos todos cuando otras personas son humilladas o víctimas de la injusticia. Esta visión de la sociedad, llamada “Ubuntu” en determinadas zonas de África, está en la base de algunas visiones filosóficas del mundo del software libre y es particularmente cierta y ajustada cuando hablamos de redes sociales. Este perfil que hoy premiáis no es más que lo que de él han hecho sus followers y ellos son, en justicia, para quienes va en verdad este premio pues ellos son los auténticos titulares de mi cuenta. A todos esos hombres y mujeres, juristas y no juristas que hoy, hace algo más de un año, decidieron enrolarse en el mejor ejército del mundo y defender la Justicia ajena porque sabían que así defendían la de todos: gracias. Gracias a todas las Brigadas, regulares, irregulares, mixtas o de línea que operan en estos momentos por España; gracias a todos los húsares de La Rioja, gracias Elena, gracias Rosana y gracias a todos los que aún piensan que son dueños de su futuro y no están dispuestos a enajenarlo. Las tecnologías de la información serán claves para construir la participación política en el siglo XXI y las acciones micropolíticas serán una forma de participación cotidiana. La Brigada #T está en ese camino.

Gracias a todos, pues, por este premio que es también de todos y que así guardaré en mi corazón. Nada más.»

Son 296 palabras que, leídas pausadamente, consumirán un minuto y medio del tiempo de los oyentes -está calculado- y estoy seguro que, si haces todo lo que te he recomendado, habrás cumplido magníficamente con las tres normas que le exigen a todo buen orador:

Ponerse en pie (para que le vean)

Hablar alto (para que le escuchen)

Y sentarse pronto (para que le aplaudan)

Muchas gracias decano.

José Muelas Cerezuela. Abogado.