Olesya

Olesya

He escrito bastantes posts sobre mujeres en Facebook y, una buena parte de ellos, sobre mujeres rusas. Hoy voy a tener que escribir sobre otra mujer rusa que, con seguridad, ustedes no conocen. Se llama Olesya Soldatova y sé que no tiene Facebook.

Esta mañana, mientras trabajaba en mi despacho, me ha llamado un compañero de Murcia y me ha dicho que si podía verme, que tenía un encargo para mí. Me he quedado estupefacto y cuando le he preguntado qué era me ha dicho que tenía que entregarme una cosa. He salido del despacho, me he encontrado con él, hemos entrado en una casa de comidas para no cumplir el encargo en medio de la calle e, inmediatamente, me ha dado una camiseta. Pero la camiseta no era una camiseta cualquiera.

La camiseta estaba comprada en la localidad rusa de Uliánovsk (en ruso: Ульяновск) a orillas de los ríos Volga y Sviyaga en Rusia,unos 893 km al este de Moscú, y representa un dibujo del Sputnik-1 con la fecha conmemorativa de su lanzamiento el 4 de octubre de 1957.

Me he quedado estupefacto ¿por qué traía eso para mí?.

El compañero me ha hablado entonces de una mujer rusa, Olesya, de que conocía mi afición a la historia de la astronáutica, de que le habían contado las historias que yo escribía en mi blog sobre la carrera espacial y, sobre todo, que le gustaban mucho las historias de mujeres rusas que pongo en él de vez en cuando y que por eso, Olesya, al ver la camiseta de la foto, decidió comprarla y hacérmela llegar.

Creo que no puedo explicarles la sensación de ternura y alegría que me ha embargado, no daba crédito a mis ojos, así que inmediatamente me he puesto la camiseta y me he tomado la foto que ven.

Y ahora a lo que importa: Olesya, quiero que sepas que esta es de las que no se olvidan nunca, sé que no vas a leer este post pero que, igual que acabaste pudiendo llegar a los post anteriores, estoy seguro que antes o después leerás o te leerán este. Un día he de agradecerte esto, te lo prometo por el traje de cosmonauta de Valentina Tereskhova. Hoy me has hecho feliz. Muchísimas gracias Olesya.

спасибо большое, Олеся Солдатова !!!!!

Sputnik-I

Con cada avance tecnológico nuestra percepción de lo justo y de lo injusto se modifica, a veces drásticamente. Pongamos un ejemplo: el concepto de propiedad.

Para los hombres que vivieron desde la noche de los tiempos hasta 1903 la propiedad de un hombre sobre la tierra se extendía por debajo de ella hasta los infiernos (el centro de la tierra) y por encima «hasta los confines del universo». Sin embargo, dos mecánicos de bicicletas hicieron cambiar ese concepto en 1903, cuando hicieron volar un frágil artilugio con alas y motor en las colinas de Kitty Hawk. Ese 17 de diciembre de 1903 Wilbur y Orville Wright hicieron que los juristas hubiesen de replantearse definitivamente su viejo concepto de propiedad. Finalmente, el asunto llegó al Tribunal Supremo de los Estados Unidos cuando dos granjeros decidieron que, con arreglo al concepto tradicional de propiedad de la tierra, los aviones no podían sobrevolar sus tierras. El Tribunal Supremo USA, tras reconocer que, aunque efectivamente toda la jurisprudencia avalaba la tesis de los granjeros, su pretensión «atentaba al sentido común». La propiedad de la tierra tal y como se concebía desde la noche de los tiempos había muerto.

Los estados, en cambio, siguieron manteniendo su «soberanía» bajo su territorio hasta los infiernos y sobre él hasta los cielos: la defensa de la soberanía en los «espacios aéreos» se convirtió en un dogma estratégico.

Sin embargo, hoy hace 60 años, la URSS (para mis lectores jóvenes, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) acabó con el concepto de «soberanía nacional» al hacer volar sobre las cabezas de la humanidad un objeto que no podía ser derribado por ningún medio técnico conocido en la época. El satélite artificial «Sputnik-I» (Satélite-I) demostró a la humanidad con toda evidencia que no hay un cielo americano y un cielo soviético, que no hay cielos catalanes ni españoles ni franceses.

El Sputnik-I cambió la historia de la humanidad y dio un golpe mortal al concepto de soberanía, las leyes que hacen funcionar el mundo y orbitar los satélites son universales; Newton no legisló solo para Inglaterra. La soberanía no existe más que en ese espacio que protege la ignorancia humana.

La segunda mitad del siglo XX comenzó cambiando nuestra visión jurídica y geográfica del mundo; y término enseñándonos que la «soberanía», tal y como la conocíamos, no existía en absoluto: en la navidad de 1968 Apolo-8 mandó la primera foto de nuestro planeta visto desde la luna y todos descubrimos un increíble planeta azul que era, en verdad, nuestra casa. Desde aquella foto el movimiento ecologista tenía una imagen muy exacta de aquello por lo que luchaba y aprendimos que la soberanía tampoco puede ejercerse sobre la Tierra si lo que deseamos es que nuestros nietos puedan vivir en ella. A la Tierra se la cuida, sus leyes ecológicas no distinguen a los Coreanos de los habitantes de Islandia.

La segunda mitad del siglo XX ha sido quizá la más brillante de la historia de la humanidad y aquella que más ha puesto de manifiesto tanto las increíbles capacidades de esta como la enorme estulticia de sus gobernantes.

Hoy, mientras pienso en esta cosas de futuro y del siglo XX, las radios atruenan con debates del siglo XIX sobre soberanías e identidades… y todo eso mientras uso esta herramienta que nos permite expresarnos y comunicar nuestras ideas a todos los lugares del mundo.

Soberanías… hachas de sílex.

Hoy hace 60 años empezaron a morir las naciones: Sputnik-I

Cambios tecnológicos y cambios jurídicos. Una historia sobre cómo ha cambiado la tecnología y la forma de entender la propiedad.

Ya comenté en un post anterior que cada revolución tecnológica había llevado aparejados los cambios jurídicos pertinentes aunque, debido a la resistencia al cambio de los juristas, no siempre las leyes se habían adaptado a tiempo a las nuevas necesidades. Ahora que estamos inmersos en una revolución tecnológica sin precedentes es el momento de que tratemos de estar la altura de los tiempos. Dejo aquí un podcast sobre el asunto, es mi primer podcast, asi que, si no suena como debiera, mis disculpas.