Derecho y yoga

Derecho y yoga

Mi amigo Luis Morillo hoy me ha recomendado yoga, mucho yoga, lo que quizá él no sepa es que llevo bastante más de 30 años dedicándome a algo muy parecido al yoga: el derecho.

Sí, «yoga» y «ius» son palabras hermanas y derivan ambas del vocablo indoeuropeo *HieH3u “unir”, raíz de la que proceden, además de ius y yoga otras muchas palabras.

En primer lugar esta raíz tiene el significado de “unir” al cocinar y, por eso, no es extraño que la palabra “sopa” se diga en latín, precisamente, “ius” (sacad vuestros diccionarios de latín y comprobad que sopa, en latín, se dice «ius»). Por eso, si ustedes algún día visitan Pompeya y ven escrita en las paredes de alguna taberna la expresión “ius olitorium”, no piensen que están en presencia de algún tipo de derecho como el “ius puniendi” o el “ius maletractandi”; lo que la expresión anuncia es una humilde menestra: una sopa de verduras.

El “ius” se esconde casi siempre bajo las palabras que indican unión. Así, el artilugio que unce a los bueyes es el “yugo” (iu)go, los animales unidos forman una “yunta”, cuando nos unimos a otra persona la llamámos “cónyuge” con(iu)ge y, la unión de todos los vecinos de un municipio da lugar al “ayuntamiento” a(iu)ntamiento. El ius es, pues, ése vínculo que mantiene unida a la sociedad o ese vínculo que une al alma con la divinidad en el caso del yoga.

Así pues yoga y ius nos remiten a un vínculo y dan lugar a un amplio campo semántico que comprende, entre otros, los sustantivos para “derecho” en latín (ius), avéstico (yaož) y sánscrito (yos). Con el sufijo -t-o, resulta iustus “el que actualiza la noción de ius”, o sea, “el que observa el derecho”, de donde de donde “justo, recto”, palabra de la que deriva a su vez el sustantivo iustitia “justicia”, justo al contrario de que pensaba Ulpiano. Finalmente (con rotacismo, esto es, paso de -s- intervocálica a -r-) ius es origen del verbo latino iuro “jurar”.

Me sorprende que, a muchas personas que han consagrado su vida al estudio del derecho, nunca les haya picado la curiosidad de saber qué significa exactamente «ius». Ahora que lo sé veo a los juristas como cocineros que tratan de mezclar todos los ingredientes en la proporción justa, cuidando la cocción a la temperatura adecuada y procurando que todos los sabores armonicen.

En la foto les muestro a Triboniano durante uno de los pocos descansos que pudo tomarse mientras redactaba el Digesto.

La verdad es que no dan una

Una de las formas de evaluar la credibilidad de quienes formulan pronósticos es verificar el grado de aciertos que han tenido previamente, de forma que, ahora que la industria del entretenimiento amenaza con horribles cataclismos económicos si no se lleva a la práctica la Ley SINDE en España o SOPA en Estados Unidos, quizá sea bueno comprobar qué nivel de aciertos han tenido estos profetas en casos anteriores. Comprobémoslo.

En los años 20 la industria del disco predijo que la radio acabaría con ellos si no se tomaban medidas. El argumento era que, dado que la radio era gratis, nadie querría comprar sus discos. No necesito decirles que la radio, finalmente, lo que hizo fue aumentar la venta de discos.

En los años 40 las grandes compañías cinematográficas hubieron de prescindir de su principal canal de distribución -poseían el 50% de los cines en Estados Unidos-. Las cinematográficas predijeron que el fin estaba cercano, sin embargo el número de salas de cine creció en los Estados Unidos de 17.000 en 1948. 38.000 en la actualidad.

Cuando apareció la televisión que, como la radio, era gratuita también se afirmó que era el fin del cine. Ya conocen el resultado.

En los 70 aparecieron los Videos que permitían grabar directamente de la televisión. Los empresarios del sector del cine clamaron que ese era el final de su industria. La publicidad de los lobbys del sector en aquella época fue tremenda en USA. La realidad demostró que la aparición del video hizo que los beneficios del sector se multiplicaran exponencialmente. Gracias al nuevo canal de distribución los ingresos por alquiler de videos superaron los de las salas de proyección.

Con este currículum como profetas quizá no sería malo que tuviesen un poquito más de cuidado a la hora de emitir pronósticos y, sobre todo, algo más de respeto con esas personas de las que viven y a quienes llaman “piratas”.