La religión y la sombra del futuro

Desde un punto de vista racional resulta llamativa la presencia más o menos universal de las religiones. Sustentadas en su mayor parte sobre creencias difícilmente justificables y en buena parte inaceptables racionalmente, las religiones son, sin embargo, unos memes extraordinariamente exitosos. La búsqueda de una explicación racional del éxito de estas creencias produce no pocos quebraderos de cabeza a algunos científicos.

Alguna luz sobre éste fenómeno quizá pueda arrojarla la teoría sobre la evolución del altruismo que Robert Axelrod ofrece en su libro “The evolution of cooperation” resultando, para mí, especialmente sugerente lo contenido en la sección primera del capítulo 7 del mismo, titulada “Agrandar la sombra del futuro”, y que se enmarca dentro de una serie de estrategias tendentes a promover la cooperación.

Como sabemos, la cooperación para Axelrod y otros muchos científicos, es un fenómeno que aparece de forma espontánea en la naturaleza dadas una serie de condiciones que ya hemos enumerado parcialmente en otros posts de éste blog. Pues bien, para que la cooperación así aparecida resulte estable es absolutamente necesario que el futuro sea lo suficentemente importante en relación a la situación presente. Trataré de explicarlo con un ejemplo:

Imaginemos que, como en el caso del protagonista de la película “Esencia de Mujer”, el Coronel Slade, alguien está decidido a suicidarse; aún careciendo de dinero tal persona no tendría problema alguno en recorrer, como él,  Nueva York, alojarse en los hoteles más caros, comer en los restaurantes más exclusivos e incluso conducir, a pesar de ser ciego, un Ferrari a alta velocidad. El Coronel Slade no tiene la más mínima preocupación respecto del espinoso asunto de hacer frente a esos gastos e incluso no le preocupa en demasía el hecho de matarse conduciendo el Ferrari porque el Coronel Slade no tiene futuro, se va suicidar. El caso de los personajes sin futuro ha sido aprovechado eficazmente por la industria cinematográfica pero, incluso en situaciones donde la falta de futuro no es tan extrema, la escasez de futuro es un elemento que debilita la tendencia a cooperar.

Muchos animales y en particular el ser humano han desarrollado, gracias a la evolución, sofisticadas estrategias cooperativas pero, dichas estrategias, como dijimos antes, sólo pueden ser estables si el futuro tiene una influencia suficientemente fuerte sobre la situación presente.

El hombre, a diferencia de otros animales, es consciente de su finitud como indivíduo y la muerte, quiérase o no, es un hecho que tiene la mala cualidad de dejarnos sin futuro, lo que hace que, al igual que el Coronel Slade, podamos prescindir de nuestras innatas y complejas estrategias cooperativas.

Las estrategias que las sociedadas humanas han utilizado para atajar las tentaciones egoistas de los seres sin futuro han sido muchas, algunas de ellas muy sofisticadas pero todas buscando otorgar a los indivíduos el futuro del que carecen. Así, en épocas recientes, el ejército israelí, a fin de atajar los atentados suicidas que llevaban a cabo los palestinos, decidió castigar a la familia de los suicidas pues, si bien es cierto que el suicida carece de futuro como indivíduo, sí tiene un futuro genético ya sea a través de los genes que pasa él directamente a las generaciones posteriores (sus hijos), ya sea a través de los genes que comparte con sus hermanos y padres. El fenómeno del altruismo intrafamiliar está muy relacionado con éste tipo de futuro genético y el ejército israelí entendió que esta estrategia de castigo a los familiares podría resultar disuasoria para los suicidas.

No obstante, quizá la más sutil estrategia para dotar de futuro a las personas sin futuro, es la religión. La seguridad en la existencia de una vida futura parece verdaderamente conveniente para reforzar la cooperación, sobre todo si la calidad de esa vida futura está fuertemente anudada al carácter cooperativo y/o altruista de nuestras acciones en la vida presente. La religión, en cuanto que meme que alarga y refuerza la sombra del futuro sobre nuestros actos presentes, debería fortalecer la cooperación en las sociedades humanas. Es bien verdad que tal estrategia puede ser tanto o más peligrosa que la desesperada conducta de los hombres sin futuro pues, vinvulada la existencia futura a determinadas acciones en la vida real, también se favorece que puedan llevarse a cabo actos atroces en la realidad buscando la vida eterna.

No deseo ahondar más. permítanme acabar con una anécdota que me ocurrió en un juzgado de guardia cuando la Guardia Civil condujo detenidos a dos ladrones jóvenes que habían tratado de atracar a punta de navaja a un señor de avanzada edad. El relato de los hcchos que me hicieron los delincuentes resultaba esclarecedor: Esgrimieron sus navajas frente al anciano pero él, lejos de entregarles el dinero, esgrimió a su vez contra ellos un baston con contera metálica bastante aguzada mientras, con la mano libre, les hacía a los atracadores el típico gesto de “acercaos si tenéis huevos”. Uno de los atracadores, cuando quedamos a solas me dijo: “Cuando lo vimos aculao en la pared, con el bastón en la mano y haciendo gestos de que nos acercáramos, ¿querrá usted creer señor abogao que el puto viejo nos acojonó?”

Parábolas

La semana santa es tiempo propicio para las procesiones, las películas de romanos y las reflexiones evangélicas; como tengo poco tiempo para escribir les dejo con una de las citas evangélicas que, desde niño, más me han llamado la atención.

Los curas, desde pequeño, me inculcaron que Jesús hablaba en parábolas para ser entendido por la gente sencilla, y creo que en más de una clase le pregunté a alguno de esos curas que me explicasen entonces el sentido de los siguientes versículos. Ninguno me dio una explicación convincente; si ustedes la conocen, se agradecerá el comentario: Seguir leyendo “Parábolas”

Dicrocoelium dendriticum

Éste parásito de nombre terrorífico vive habitualmente, como muchos otros, en el estómago de los mamíferos; sin embargo, lo que resulta verdaderamente fascinante de él es la forma en que se reproduce y coloniza nuevos estómagos de mamíferos.

En principio el Dicrocoelium dendriticum pone sus huevos en el interior del sistema digestivo de un mamífero, una vaca muy frecuentemente, de donde salen al exterior mezclados junto con las heces. Una vez en el exterior los huevos son comidos por caracoles que, a su vez, tras ciertas transformaciones, también los expulsan al exterior donde suelen ser ingeridos por las hormigas. Hasta aquí quizá normal, pero es en el interior de la hormiga donde se produce un fenómeno fascinante.

El parásito una vez ingerido, toma el control de las acciones de la hormiga mediante la manipulación de sus nervios. Conforme la noche cae y el aire se enfría, la hormiga infectada es llevada lejos de los otros miembros de la colonia por el parásito y obligada a subirse encima de una brizna de hierba, donde permanecerá hasta el amanecer. Después, la dejarán volver a su actividad normal en la colonia de hormigas pues, si la hormiga se somete al calor del sol morirá y, junto con ella, el parásito. Noche tras noche, la hormiga será conducida a la cima de una brizna de hierba hasta que un animal de pastoreo se coma la hoja.

La ingestión acabará con la vida de la hormiga, pero el Dicrocoelium dendriticum habrá alcanzado el estómago del mamífero que será su anfitrión para el resto de su vida.

La forma en que un parásito puede tomar el control de las acciones de un ser vivo e inducirle a una conducta suicida resulta particularmente espeluznante si no fuese porque en el caso de los seres humanos, ideas parásitas y potencialmente suicidas son introducidas en nuestras mentes a tarvés de los más diversos medios. ¿Hablamos de religión? ¿quizá de nacionalismo?

Les dejo con éste video de una conferencia de Daniel Dennet que es una de las disertaciones más lúcidas que he escuchado últimamente.