Tu imperativo

La teoría del caos es la rama de las matemáticas, la física y otras ciencias (biología, meteorología, economía, entre otras) que trata ciertos tipos de sistemas complejos y sistemas dinámicos no lineales muy sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales. Pequeñas variaciones en dichas condiciones iniciales pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro, imposibilitando la predicción a largo plazo. Al menos esto es lo que nos dice wikipedia.

En la vieja física determinista de Newton, conocidas todas las variables del sistema, uno podía predecir con toda exactitud dónde se encontraba un cuerpo celeste —por ejemplo— en cualquier momento del pasado y dónde se encontraría en cualquier momento del futuro. El tiempo podía, pues, ir adelante o atrás sin que eso afectase demasiado al sistema.

Sin embargo la física —en especial la cuántica— nos ha revelado un universo lleno de incertidumbres, donde el conocimiento exacto de ningún dato parece posible (incertidumbre de Heisenberg ), donde los sistemas caóticos ganan protagonismo o donde la existencia de estados irreversibles permiten afirmar que, en contra de lo que pasaba en el universo determinista de Newton, la flecha del tiempo cobra especial sentido.

De todas las características de los sistemas caóticos, es la de su tremenda sensibilidad a pequeñas variaciones en las condiciones iniciales la que más ha atraído la atención del público. Se sabe que, pequeñas variaciones en las condiciones iniciales de uno de estos sistemas, pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro y se ha ejemplificado esta característica con el llamado «efecto mariposa». En el caso del tiempo atmosférico —un clásico ejemplo de sistema caótico— pequeñas variaciones como el aleteo de una mariposa en el Golfo de Guinea, se afirma, pueden acabar produciondo huracanes en las Islas de Barlovento del Caribe.

Pues bien, si el aleteo de una mariposa puede producir huracanes en un sistema caótico como el del tiempo atmosférico, ¿qué consecuencias pueden tener las acciones de un ser humano en el seno de otro sistema caótico como es el de las sociedades humanas modernas?

Si tomamos conciencia, si verdaderamente somos conscientes, de que cada una de nuestras acciones puede cambiar el mundo y la sociedad, probablemente nos ocuparíamos mucho más de llenarlas de sentido o de contenido moral.

Quienes te recomienden que no te esfuerces, que tus protestas, manifestaciones o reivindicaciones no van a servir de nada, no le dediques la más mínima atención. Tú sabes que eres importante y que todo cuanto hagas puede ser importante, muy importante, que sólo quienes no quieren que nada cambie te recomendarán estar quieto y sometido. Tú puedes cambiar el mundo con cada uno de tus actos, la física y la matemática de las ecuaciones no lineales están de tu parte, no les vayas a dar el gusto a esta caterva de deterministas que creen que todo está escrito, hazles saber que el futuro lo escribes tú tanto como ellos y que su mal guión de mala película está llamado a abandonar las carteleras. Para siempre.

Mariposa Almirante Rojo.
Mariposa «Vanesa Atalanta» (Almirante Rojo) común en Europa del Sur. Se cría en la albahaquilla de muro («parietaria judaica»), una planta que crece en las grietas de muros y paredes.

Agenda-setting y turno de oficio

La forma en que los medios de comunicación y los órganos de comunicación de las instituciones tratan de controlar a su audiencia son extremadamente sutiles.

A principios del siglo XX, a la estrategia de control de la masa a través de los medios de comunicación, se le denominaba «teoría de la aguja hipodérmica». Según esta teoría, para influir, había que suministrar los contenidos precisos a la masa y con eso sería suficiente; es por eso por lo que, en aquellos años, la propaganda resultaba mayoritariamente poco sutil y directa, aunque, indudablemente, resultó muy efectiva.

En nuestros días creo que todos convendremos en que los medios de comunicación de masas ya no engañan a nadie —o al menos engañan a mucha menos gente— pero no es posible despreciar sus sutiles métodos de control, uno de los cuales fue bautizado en los años 70 del siglo pasado como agenda-setting. Según esta teoría los medios de comunicación no pueden decirle a la gente lo que ha de pensar pero lo que sí pueden hacer es fijar los temas y establecer en qué tiene que pensar.

Si es usted español creo que no necesito explicarle demasiado en qué consiste esta técnica: los medios de comunicación de masas deciden a qué noticias prestan atención y hacen que el debate ciudadano gire sobre esos temas que los medios han seleccionado y no sobre otros que, incluso siendo más importantes para el conjunto de la población, los medios de comomunicación, por alguna razón, no quieren que ocupen el centro del debate.

Partidos y corporaciones —muy a menudo coaligados— realizan titánicos esfuerzos para fijar una agenda informativa favorable a sus intereses. Los departamentos de comunicación de las corporaciones silencian unas noticias y recalcan otras y todo ello en función de los intereses y deseos de la élite que los controla.

Si eres abogado probablemente no necesito explicártelo. La semana pasada, por ejemplo, en Cartagena, los abogados protestaron aprovechando una visita del presidente del gobierno a la ciudad y lograron su minuto de gloria en el Telediario de la Primera Cadena de TVE, al conseguir que este medio informase —siquiera brevemente— sobre el malestar existente entre los abogados del turno por los continuos impagos. En la medida de sus posibilidades estos abogados pelearon por fijar la agenda informativa de ese día, al igual que en días anteriores lo habían hecho abogados de Burgos, Zamora, Córdoba, Granada o Melilla. El sentido de esas protestas era tratar de influir en la agenda informativa y política y forzar así una mayor receptividad a sus reivindicaciones en un clima de campaña electoral.

Ahora les sugiero que comparen esa actividad de los abogados de a pie y algunos de sus colegios con la estrategia informativa del Consejo General de la Abogacía Española, un consejo que, si no recuerdo mal, destina unos 500.000€ anuales a sus herramientas informativas.

Si observan, en primer lugar, las redes sociales que maneja el Consejo verán que, por ejemplo, en tuíter, no se informa en modo alguno de las protestas. En algunos casos se retuitean condescendientemente los tuits de los colegios en protesta, pero el Consejo no pone su firma explícitamente en apoyo a las protestas celebradas. Sólo su propia protesta —en los raros casos que se produce— encuentra eco en unos caros medios que pagamos todos los abogados. Y si esto es así cuando convocan los colegios, cuando la protesta la organizan grupos de abogados no convocados por los colegios, entonces, el Consejo simplemente silencia cualquier información y calla como si estos abogados no existiesen y las protestas nunca hubiesen existido.

El Consejo parece más interesado en difundir la celebración de su alegal —¿o quizá ilegal?— Congreso de Valladolid que en respaldar las protestas de los abogados del turno de oficio.

¿Es que los medios de comunicación del Consejo quieren fastidiar a sus colegios y colegiados y acallar cualquier información sobre sus protestas?

Lo parece, pero no lo creo, a mi juicio esa no es su estrategia sino una, seguramente, más miope y mezquina. Consciente de que cualquier acción que lleven a cabo los abogados y los colegios en defensa del turno pone de relieve —por contraste— la absoluta inacción del Consejo e incluso su docilidad tradicional con el poder, este se esfuerza, por todos los medios, de que la agenda informativa no sea la que quieren los abogados sino justamente la contraria.

El año pasado, el 19 de abril y el 22 de mayo, se produjeron movilizaciones masivas de abogados en toda España, incluso el decano del Colegio de Abogados de Madrid se sumó a ellas. Convocaba las manifestaciones una por entonces desconocida «Red de Abogados» (#R). Como pueden imaginar el silencio en los carísimos medios de comunicación del Consejo fue absoluto. Para el Consejo, si la agenda informativa se centraba en las protestas de los abogados, su falta de iniciativa quedaría retratada palpablemente y por ello mantuvo un vergonzantísimo silencio.

Esta semana, con movilizaciones en diversas ciudades y con informaciones sobre el turno de oficio en el principal informativo nacional, la actividad informativa de los órganos de propaganda —permítanme que los llame así— del Consejo ha aplicado una indisimulada sordina a la noticia en lugar de amplificarla en seguimiento de una estrategia claramente enfrentada a la de sus colegios y colegiados.

La confluencia de dos estrategias contrapuestas de agenda-setting en un mismo colectivo nos demuestra que los objetivos no son compartidos, que los objetivos de los abogados que pugnan por introducir los problemas del turno de oficio en la agenda informativa y política de España, choca frontalmente con la estrategia del órgano que dice representarles, encaminada a mayor gloria, loa y autosatisfacción de quienes dirigen esos medios.

Estas estrategias diferenciadas no pasan desapercibidas a los abogados y abogadas españoles que, a estas alturas, saben perfectamente qué han de hacer si desean que sus problemas encuentren principios de solución, siquiera sea colocando sus reivindicaciones en la agenda informativa y política de España.

Lo que parecen olvidar los responsables de información del CGAE es otra teoría: la teoría de la escuela de Palo Alto, la teoría del Colegio Invisible; porque la realidad es que, haga lo que haga cualquier sujeto o corporación, siempre está comunicando. Su silencio comunica, su falta de atención comunica, sus páginas de caro papel couché dedicadas al sahumerio de conspícuos y conspícuas miembros y miembras de la dirección del Consejo comunican… Y comunican elocuentemente; tanto que ya casi nadie duda de qué lugar ocupa el Consejo en esta crisis, cuáles son sus objetivos y cuál es su verdadera agenda.

Sin embargo no todo está perdido, al final del día los abogados y abogadas son un colectivo demasiado preparado como para dejarse manipular y es por eso por lo que, a pesar de la inícua estrategia informativa del Consejo, los problemas del turno de oficio han sido mantenidos en la agenda de protestas incluso en momentos en que, con el turno impagado, la presidencia del Consejo se dedicaba a acudir e invitar a fiestas y saraos al ministro moroso, llegando a aplaudirle públicamente mientras censuraba a los abogados que protestaban.

Si eres de los abogados que has protestado y mantenido viva la llama felicítate, porque has conseguido algo importante. Con sólo voluntad, coraje e inteligencia has logrado mucho más que los muchos miles de euros que, salidos de tu bolsillo, otros dedican a la autoalabanza.