Hispano

Hispano

Conocí a Jorge Fandermole, el poeta y cantor argentino, escuchando cantar su «oración del remanso» a la tuna.

(Sí, ya sé lo que me van a decir… y yo les responderé lo que dijo hace cinco mil años el sabio egipcio Ptahotep a su hijo: «escucha incluso al necio, porque sólo aprende el que escucha»).

Y, hablando de escuchar, creo que tiene mucha razón Jorge Fandermole cuando nos dice que

«Forma de mis pensamientos,
sonar de una madre patria,
de la terrible conquista
ibérica y transatlántica
que me da el decir, me funda
con la primera palabra
hasta el adiós que suspire
cuando del mundo me vaya.

(…)

Y entienden mi canto en Lima,
en Santiago y en Caracas,
y todo el mundo lo entiende
desde México a Granada.
De Madrid a Buenos Aires
y de Rosario a La Habana,
si debo decir "te amo"
mi amor es en lengua hispana».

Y siento que tengo suerte de que, desde mucho más al norte del Río Grande hasta casi tocar la Cruz del Sur, pueda escuchar y entender a tantas gentes distintas, con tantos acentos distintos, de tantas razas distintas y con un idioma común para entender, vivir, amar y aprender.

«Cantando al sur del río Bravo
con entonación tan bella,
por la Cruz del Sur se ha dado
a volar hasta las estrellas,
y va dibujando el sueño
de Macondo a un Llano en llamas,
y habla el hidalgo manchego
con el Martín de la Pampa».

Y es por eso que —aunque aquí nos empeñemos en no saber cómo llamarle a esa forma de pensar, de amar y de entender la vida— a esto, por el mundo, le llaman español y es un vínculo que permite que la fraternidad humana se vea mucho más cercana cuando oyes pronunciar palabras como «hermana» o «amigo».

En español.

Ahora también México.

Ayer les conté la historia del movimiento Cypherpunk y por qué nació Bitcoin y el resto de las criptomonedas. Del año 2010 acá las criptomonedas han pasado de ser una diversión de frikis a tener una capitalización inimaginable.

Ahora, en apenas tres días, estamos asistiendo a un fenómeno inusitado: anteayer la República de El Salvador anunció y presentó la ley que ha de convertir en breve al Bitcoin en su moneda oficial. Ayer fue Paraguay quien anunció movimientos en idéntico sentido y hoy es en México —un auténtico gigante con una población tres veces superior a la de España (127 millones de habitantes)— donde se anuncian movimientos políticos por parte de grupos del legislativo para convertir también a Bitcoin en moneda de curso legal.

Los países iberoamericanos saben bien cuál es el valor del dinero de papel que emiten los bancos centrales y conocen muy bien también qué le pasa a ese dinero cuando los gobiernos —como ahora el de Joe Biden— deciden darle fuerte a la manivela de la multicopista.

Con una cifra fija de monedas y gobernado sólo por el código que lo regula y no por cualquier gobierno que eventualmente decida cambiar las reglas del juego, Bitcoin se presenta como una solución muy deseable para todos esos países que, como los iberoamericanos, se han visto inmersos en la aparentemente indestructible lógica del dólar y del dinero fiat.

Lo que está pasando estos tres días sería el sueño que, hace apenas 11 años, soñaron los soñadores de quienes les hablaba ayer.

Pero ¿será posible? ¿acabará otra vez el dinosaurio con los soñadores?

Muy probablemente sí. Ninguna revolución triunfó a la primera, aunque en este siglo XXI las cosas van muchísimo más rápido que en ningún otro siglo de la historia. USA, China, la UE, ciertamente no van a tolerar que paises de su ámbito económico puedan hacer tambalearse su sistema de dominio económico pero…

Pero a veces los sueños son posibles.

Para quien sienta curiosidad le dejo aquí la proposición de ley que se ha presentado en la República de El Salvador. Puede ser un hecho aislado o puede ser la primera de muchas.

Lo veremos.