Yo soy el que es

Dicen que dice un proverbio que el francés es la lengua del amor, el inglés la del comercio y el español la de dios.

No estoy de acuerdo.

Es verdad que parece imposible traducir al inglés o al francés la respuesta que Yahweh dio a Moisés desde la zarza ardiente cuando le preguntó «Y ¿quién diré al faraón que me envía?».

Si consultas la biblia verás que la respuesta de Yahweh fue «Yo soy el que soy» y que esa respuesta puede perder todo sentido en cualquier idioma que no sea el castellano. Los idiomas del mundo no diferencian los verbos ser y estar y la respuesta de Yahweh desde la zarza puede significar cosas muy diferentes: yo soy el que soy, yo soy el que estoy, yo estoy y soy…

No es lo mismo ser que estar y eso lo sabe todo el mundo que hable castellano… O portugués, porque también el portugués distingue estos dos verbos.

Me ha venido esto a la memoria porque ayer escuché a un teólogo afirmar que, cuando el sumo sacerdote preguntó a Jesús si era el Mesías, este respondió «Yo soy» y que, en hebreo, «Yo soy» se dice Yahweh que es el nombre que respondió el propio Yahweh desde la zarza ardiente proclamándose así no solo Mesías (Cristo) sino también Dios.

Me sorprendió porque el juego de palabras es bueno, pero falso.

Seguramente el teólogo desconoce que el verbo Ser, en hebreo, no se conjuga en presente. Si en hebreo se quiere decir que alguien es cocinero simplemente se yuxtapone pero el verbo ser, en hebreo, jamás se conjuga en presenté sino solo en futuro o en pasado lo que me sume en cavilaciones filológicas.

En primer lugar es obvio que Yahweh no respondió a Moisés el archifamoso «yo soy el que soy» simplemente porque esa expresión no existe en hebreo; quienes saben de esto traducen la expresión de una forma mucho menos oscura y más directa:

—¿quién diré al faraón que me envía?
—Yo estaré

Suena poco teológico pero mucho más lógica esta respuesta a la pregunta «¿quién diré al faraón que me envía?», tranquilo Moisés, yo estaré.

Y es obvio —en segundo lugar— que Jesús no pudo responder simplemente «Yo soy» al sumi sacerdote, simplemente porque tal expresión literal no existe en hebreo.

Ocurre que los evangelios se escriben el griego y Jesús y los apóstoles hablaban arameo de forma que todo lo que los evangelistas ponen en boca de Jesús realmente es una traducción más o menos afortunada porque Jesús jamás dijo eso.

Y, si no podemos saber qué dijo Jesús exactamente leyendo los evangelios menos aún podemos saber lo que dijo Yahweh leyendo la Biblia. Los textos a través de los que nos ha llegado la Biblia son diversos y en buena parte contradictorios. La traducción al griego realizada por la Septuaginta no coincide con los textos masoréticos, los targumim o la peshita… En fin, que si la Biblia contiene la palabra de Dios nosotros estamos «lost in translation».

Y ahora me pregunto por qué he escrito yo esto. Yo quería hablarles de otra cosa, de la desubicación de la humanidad en este primer cuarto del siglo XXI y la necesidad de nuevas respuestas filosóficas…

Pero bueno, eso será otro día.

PD. Acabo de ver que escribí una entrada casi igual a esta hace años. Bien es verdad que no conté lo del teólogo porque lo escuché ayer.

En fin, que me repito.