By the rivers of Babylon

Por los ríos de Babilonia nos sentábamos y llorábamos al recordar Judá («when we remembered Zion).

Es curioso como un hecho aparentemente irrelevante para el mundo de su época (el exilio del pueblo judío en Babilonia) acabó marcando la historia del mundo, al menos del mundo occidental.

Israel pocas veces fue un reino unido, nueve tribus y media formaban el rico reino del norte (Israel) y apenas dos tribus y media formaban el pobre reino del sur (Judá) pero del exilio en Babilonia sólo volvieron los segundos y volvieron transformados de allí.

El pueblo judío marchó a Babilonia politeista (si no me creen lean el segundo libro de Reyes, el reinado de Josías) y volvió de allí monoteista. El pueblo judío marchó a Babilonia sin textos sagrados y volvió de allí escribiendo textos que condicionarían la moral y la conducta de la humanidad en los siguientes dos mil quinientos años. El pueblo judío marchó a Babilonia hablando hebreo y volvió hablando arameo (el idioma de Aram, Siria). El pueblo judío marchó a Babilonia sin grandes relatos míticos y volvió de allí con las leyendas del Génesis (Enuma Elish), Job (Ludlul Bel Nemeki), Noé (Ut Napistim), e incluso con el culto a un dios anicónico.

¿Queréis saber quién era Mesías? Pues para los libros proféticos (Vid. Isaías) era Ciro el Grande, el rey que devolvió a su tierra a los judíos.

La cultura babilónica ha llegado a nosotros en forma de textos hebreos y por eso, hoy, si pensamos en el infierno señalamos abajo y si en el cielo arriba; por eso hoy tenemos diluvio, torre de Babel, ángeles, demonios leviathanes y un sinnúmero de leyendas más que, cuando se leen en la iglesia durante los oficios, son proclamadas «palabrabde Dios».

Por eso a mí, que me apasiona la cultura mesopotámica, ¿cómo no iba a entusiasmarme con los «Ríos de Babilonia» de Boney M?

Lo malo de estos Ríos es que son una filfa. El icónico «cantante» masculino del grupo jamás cantó, su voz y sus músicas las gobernaba un alemán rubio y feo (que también falsificó a Milli Vanilli) que sólo le dejaba bailar.

Aunque quizá este semi-fraude no esté mal, en el fondo el antiguo testamento podría entenderse también como una historia redactada por el babilonio Frank Farian e interpretada por el icónico judío negro Bobby Farrell by the rivers of Babylon.