La lectura de la hipoteca


Esta vez no iban a cogerle por sorpresa; el notario leía monótonamente la escritura de préstamo hipotecario hasta que llegó al terrible párrafo que contenía la fórmula maldita. Sin embargo, esta vez, estaba preparado. Miró al prestatario por encima de la montura de sus gafas de cerca y, tras coger aire discretamente, dirigió su mirada de nuevo al maléfico algoritmo y atacó con voz firme el pasaje:

-“Sepa usted que la cuota es igual a “C” mayúscula, multiplicada por la inversa del sumatorio desde “m” minúscula igual a uno, hasta “n” minúscula del productorio desde “p” minúscula igual a uno hasta “m” minúscula de la inversa de la suma de uno más el cociente del producto de “i” minúscula por “d” minúscula sub “p” minúscula dividido entre 36.000…”

(…)

-¿Lo ha entendido usted? 

El prestatario, que había ido abriendo progresivamente los ojos hasta adquirir la expresión de un pez abisal, respondió con un hilo de voz…

-Perfectamente, está claro como el agua… ¿dónde hay que firmar?

Poderoso caballero

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), por fin y tras ardua pelea, ha llegado hoy a una conclusión para la cual no parece que hicieran falta especiales conocimientos jurídicos: que quien ha cobrado indebidamente ha de devolver TODO lo cobrado indebidamente. Total nada.

Tal afirmación es una obviedad que no debiera levantar expectación alguna entre la población, lo que ocurre es que en este caso quienes han de devolver lo indebidamente cobrado son los bancos y eso, ¡ay amigo!, no es algo a lo que estemos acostumbrados.

Los ciudadanos saben de sobra que bancos y cajas les han cobrado cantidades indebidas por sus hipotecas, pero la experiencia les ha enseñado -a los ciudadanos- que la justicia no suele tratar con dureza a los dueños del dinero y esto lo han visto confirmado en multitud de ocasiones. Cuando el gobierno cobró indebidamente tasas judiciales el Tribunal Constitucional dijo que mejor no devolviesen lo injustamente cobrado, básicamente porque era mucho dinero y eso a la administración le causaba un importante perjuicio. Que ese mismo perjuicio lo hubiesen sufrido antes los ciudadanos no pareció importarle en la misma medida al Tribunal Constitucional para quien el cuidado de la hacienda pública estuvo por encima del cuidado de las haciendas del público. Los españoles fueron tomando nota.

Cuando las cláusulas suelo fueron declaradas nulas al Tribunal Supremo tampoco le pareció bien que todo lo injustamente cobrado se hubiese de devolver; básicamente por los mismos motivos que en el caso anterior: porque era mucho dinero y el perjuicio [para los bancos y cajas obviamente] podía ser muy grande. El perjuicio de los ciudadanos no pareció importarle tanto. Y los ciudadanos de nuevo tomaron nota.

En España los ciudadanos saben que, si tienes el suficiente dinero y la lías lo suficientemente gorda, las consecuencias de tus acciones pueden incluso quedar impunes.

Algunos bancos alteraron maliciosamente el euribor que regulaba el importe de las mensualidades de su hipoteca y nadie ha ido a prisión. Fueron miles de millones de euros los que sacaron de los bolsillos ajenos, pero no pruebe usted a llevarse un salchichón del supermercado porque las pasará peor que ellos si le pillan. Y este es solo un ejemplo.

Hoy el TJUE ha proclamado con aparato y estrépito que, lo que los bancos le “levantaron” a sus clientes con motivo de las ilegales cláusulas suelo, debe ser devuelto, no desde 2013 -como decía el Tribunal Supremo español- sino desde el primer euro mal cobrado.

A esto se lo podría calificar como un ejercicio de “solemnizar lo obvio” pero lo cierto es que someter a los bancos a la justicia no es tarea fácil sino difícil, tan difícil que, hasta para proclamar lo obvio, hay que recurrir a las más altas instituciones europeas.

Hoy es un buen día para los ciudadanos; consulten a su abogado de confianza, reclamen lo que es suyo y recen porque bancos y cajas no movilicen a tiempo los recursos políticos de que aún disponen. Lo van a intentar, se lo aseguro, y no hay víscera más sensible en los ámbitos del poder que el bolsillo. Guárdense de los idus de marzo, el dinero es un poderoso caballero y no le gusta que le ganen la partida unos tiñalpas.


 

Ojo al plazo camuflado

IMG_8871.JPG
Como saben ustedes si son abogados el Tribunal de Justicia de la Unión Europea volvió a sacar los colores al gobierno de España al obligar al Gobierno a permitir que los afectados puedieran recurrir una resolución hipotecaria (aquella a que se refiere el párrafo primero del apartado 4 del artículo 695 de la Ley de Enjuiciamiento Civil) pues el Congreso fijó al reformar la ley de enjuicimiento civil que solo los bancos pudieran hacerlo y eso sólo tras otro varapalo europeo histórico a nuestra legislación que obligó al gobierno a modificar la legislación en materia de ejecuciones hipotecarias. La reforma que el gobierno llevó a cabo se hizo desde una óptica tan pro-bancaria que nuevamente el TJUE, a los pocos meses, se vio obligado a condenar al gobierno de España por no conceder la posibilidad de recurrir al deudor hipotecario y sí a los bancos la resolución desestimatoria a que se refiere el párrafo primero del apartado 4 del artículo 695 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Se esperaba ver cómo el gobierno corregiría esta vergonzante situación y lo ha hecho de la peor manera posible: mediante la inclusión de una disposición transitoria en un denominado “Real Decreto de Medidas Urgentes en Materia Concursal”.

El procedimiento no puede ser más desgraciado ni menos respetuoso con los afectados, camuflada en medio de una norma aparentemente concursal aparece una disposición de carácter procesal que otorga a los administrados el plazo de un mes para recurrir con indicación de que el plazo comienza a correr con la publicación de la norma. Resulta difícil encontrar un medio más obscuro y abstruso y que despiste más a los administrados. Supongo que se trata de ocultar la vergüenza de tener que reformar una ley que se tuvo que reformar vergonzantemente hace muy poco y así ocultar el pésimo trabajo del ministerio en esta materia. No quiero pensar que se trate de perjudicar o favorecer a nadie.

En cualquier caso abogado, ojo al plazo. Transcribo a continuación la disposición transitoria cuarta:

Disposición transitoria cuarta. Régimen transitorio en los procedimientos de ejecución.
1. La modificaciones de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, introducidas por la disposición final tercera del presente real decreto-ley serán de aplicación a los procedimientos de ejecución iniciados a su entrada en vigor que no hayan culminado con la puesta en posesión del inmueble al adquirente conforme a lo previsto en el artículo 675 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
2. En todo caso, en los procedimientos de ejecución en curso a la entrada en vigor de este real decreto-ley en los que se hubiere dictado el auto desestimatorio a que se refiere el párrafo primero del apartado 4 del artículo 695 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, en la redacción dada por este real decreto-ley, las partes ejecutadas dispondrán de un plazo preclusivo de un mes para formular recurso de apelación basado en la existencia de las causas de oposición previstas en el apartado 7.º del artículo 557.1 y en el apartado 4.º del artículo 695.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Dicho plazo se computará desde el día siguiente a la entrada en vigor de este real decreto-ley.
3. La publicidad de la presente disposición tendrá el carácter de comunicación plena y válida a los efectos de notificación y cómputo de los plazos previstos en el apartado 2 de esta disposición, no siendo necesario en ningún caso dictar resolución expresa al efecto.

El link a la ley puedes consultarlo aquí.

Sobre esta penosa “técnica legislativa” mi amiga, abogada y profesora, Verónica del Carpio ha escrito un interesante post.

Pagando con la vida

Hace unos días me tocó presentar una charla sobre derechos humanos e hipotecas e improvisé la presentación echando mano de dos post de este blog, uno que escribí hace varios años y otro que redacté el año pasado, ambos sobre los deudores hipotecarios. Al final, aunque me lié con la antigüedad del Código de Hammurabi (unos 3.800 años) y hubo algún lapsus linguae con las personas físicas/jurídicas, resultó esto. No sé si está bien contado, pero la idea de fondo se entiende.

Crisis, fenómenos anticíclicos o porqué es bueno ser diferente

Esta semana, en plena crisis económica, Rodrigo Rato ha lanzado un mensaje de relativa confianza en la solidez de nuestro sistema bancario; el expresidente del Fondo Monetario Internacional ha señalado que determinadas peculiaridades de nuestro sistema bancario lo hacen menos vulnerable a la crisis que a otros sistemas bancarios de nuestro entorno. El señor Rato,  concretamente, ha afirmado que:

“España cuenta con elementos anticíclicos, como las reservas impuestas a los bancos a finales de los ’90, que son la base de la solidez del sistema financiero español”.

El que la diversidad ofrezca ventajas no es nada nuevo. Si todos los seres humanos fuésemos biológicamente idénticos y no presentásemos diferencias, hace tiempo que habríamos sucumbido como especie ante la primera pandemia. Del mismo modo, si los virus no mutasen, hace tiempo que habríamos acabado con la gripe gracias a las vacunas ya inventadas, pero los virus, aunque les cueste creerlo a los creacionistas que niegan la teoría de la evolución, tienen la manía de mutar, de cambiar, y esto los hace mucho más resistentes a los medicamentos humanos. Seguir leyendo “Crisis, fenómenos anticíclicos o porqué es bueno ser diferente”

La crisis 2008: Privatizar los beneficios, socializar las pérdidas.

     Esta semana en Estados Unidos se han aprobado los planes que conducirán a la que será, probablemente, la mayor nacionalización de su historia. El país más poderoso del mundo, el paradigma del capitalismo, trata de dar carpetazo a la crisis hipotecaria nacionalizando las empresas en pérdidas mediante una operación que puede costar a cada norteamericano (hombres, mujeres, niños e inmigrantes incluidos) más de 3.000 dólares.

La medida ha sido celebrada por los mercados de capitales con una euforia bursátil sin precedentes y los propietarios de las empresas que cotizan en bolsa han visto con alegría como, gracias a esos más de 3.000 dólares que va a pagar cada norteamericano, sus acciones suben de nuevo en la bolsa y cómo recuperan gran parte de lo perdido durante esta crisis.

Sin embargo, según fuentes bien informadas, parece ser que ninguno estos accionistas tiene la más mínima intención de compartir sus ganancias con los ciudadanos que van a pagar la cuenta de sus pasados desmanes. Seguir leyendo “La crisis 2008: Privatizar los beneficios, socializar las pérdidas.”