El himno de Cartagena

¿Tiene Cartagena un himno? Supongo que muchos de ustedes responderán que sí y que incluso muchos otros conocerán la letra y serán capaces de cantarlo, sobre todo los más jóvenes. Sí, sé a qué himno se refieren, se refieren a una composición que se gestó entre los años 1987-1991 (hace un par de minutos en la historia de mi ciudad) cuando el Partido Cantonal ostentaba la alcaldía de Cartagena y convocó un concurso para dotar —a mi juicio innecesariamente— de un himno a mi ciudad. Déjenme también decirles, y espero no herir sensibilidades, que el himno me parece de escasísima calidad.

Les he dicho hace apenas tres líneas que el himno me parecía absolutamente innecesario pues, hasta el momento en que el ayuntamiento diputó oficial al himno del concurso, en Cartagena nos apañábamos perfectamente sin él y teníamos lo que podríamos denominar un Himno de Cartagena «in pectore»: la marcha regular de granaderos.

Sí, con la marcha regular de granaderos abría sus emisiones la única emisora de radio de la ciudad por entonces «Radio Juventud de Cartagena», con la marcha regular de granaderos se celebraban las pocas alegrías que nos daba el «efesé» y cuando a principios de siglo se tuvo que decidir que música tocaría el carillón de nuestro espectacular ayuntamiento, se optó sin ninguna vacilación por la marcha regular de granaderos, música que aún hoy día (bien que algo desafinada) suena cada hora en la plaza del Ayuntamiento marcando el ritmo de la ciudad.

La marcha regular —o pasacalle— de granaderos de Cartagena, como el Himno de España (otra marcha granadera), no tiene letra y, como esto de las letras y de ver cantando a mucha gente junta es cosa que apasiona a los líderes políticos (supongo que porque les encanta dictarnos la letra de lo que hemos de pensar y sentir), a los cantonales que gobernaron de 1989 a 1991 les pareció mejor dotar a la ciudad de un himno cantabile de nuevo cuño que recurrir a nuestra amada y tradicional marcha regular de los granaderos de Cartagena.

Hoy he vuelto a ver a los granaderos por las calles (se acerca la semana santa y hoy tocaba a los Granaderos Californios) y he vuelto a escuchar los acordes de su marcha regular… oigan, a mí me emociona esta música ¿qué quieren que les diga?

Como siempre, al oírla, me he acordado de «El Sitio de Zaragoza», una fantasía musical en la que se mezclan todo tipo de sones militares, desde variaciones sobre la popular canción francesa «La chanson de L’Oignon» a los conocidos toques de ordenanza del ejército español, pasando por los peculiarísimos clarines de la caballería española e incluso recogiendo músicas en compás de jota debidamente adaptadas, hasta que, cerca del final y tras el toque de ordenanza que manda entrar a la música, la banda ataca las notas de lo que, casi sin duda, son variaciones sobre el primer y el segundo tema de la marcha regular de los granaderos de Cartagena (el tercer tema o «trío» no suena).

¿Cómo llegó ese tema hasta la fantasía musical del maestro Cristóbal Oudrid? ¿Fue que el músico tomó el fragmento de música militar de la realidad como hizo con el resto de la pieza o —más improbablemente— lo compuso él? ¿La marcha regular de los granaderos fue copiada por los granaderos de Cartagena o se compuso para ellos?

Es un tema abierto a la investigación aunque, dada la fecha de «Los sitios de Zaragoza» (1848) parece poco probable que podamos llegar a una solución indiscutible.

Piénsenlo y mientras tanto les dejo con una grabación de «Los sitios de Zaragoza» realizada por la Banda de Música de la Guardia Real; si son de Cartagena vayan al minuto 7:40 aproximadamente y escuchen, la música les sonará familiar.

Yo ahora me voy a escuchar cómo dan las 12 en el carillón del ayuntamiento y de paso a ver si veo pasar a los granaderos; al fin y al cabo su música es, en mi corazón y en el de muchos, el auténtico himno de nuestra ciudad.

La marcha granadera

Se escribe mucho sobre himnos en tuíter estos días. Quién les acusa de una cosa, quién de otra… y suele ser objeto de críticas especialmente furibundas el llamado himno de España; es decir, la vieja marcha granadera.

Carece de letra —siempre careció de letra— pero, como todo sirve al interés político, los más radicales de uno y otro bando tratan de atribuirle como «letra» unos oportunistas versos de Pemán. Hacen mal, la marcha granadera jamás tuvo letra y me parece perfecto que siga sin tenerla pues no sería decente cantarla en sólo una de las lenguas de España.

La marcha granadera tiene una historia realmente antigua y que se pierde en la bruma de los siglos.

Muchos afirmaron su origen prusiano, otros le atribuyeron origen popular, sea como sea, la primera partitura que conservamos de ella data de 1761 y aparece en el «Libro de la Ordenanza de los Toques de Pífanos y Tambores que se tocan nuevamente en la Ynfant° Española» compuestos por Don Manuel de Espinosa.

Nuestro himno, pues, nace al parecer con la humilde misión de servir de toque de marcha para los ejércitos españoles del siglo XVIII y sonaba, más o menos, así:

Como su nombre indica era un toque de ordenanza específico para los cuerpos de granaderos pues los fusileros ordinarios disponían de su propio toque de ordenanza, la llamada «marcha fusilera» que, por cierto, también sirvió de música introductoria a los mensajes reales en bastantes emisiones radiofónicas a principios del siglo XX.

Cómo llega un toque de ordenanza a convertirse en himno de España es cuestión de pura casualidad. El ordenancista Carlos III fue previendo música de honores para cada suceso en qué hubiesen de rendirse estos pero, al llegar al punto de determinar los honores que habían de rendirse al Santísimo Sacramento, optó porque se hiciese sonar en esos casos el toque de marcha de los granaderos. Uno debe imaginarse a las tropas arrodillándose ante la custodia al tiempo que sonaba la marcha granadera y no le cuesta trabajo imaginar que se identificase esta marcha de soldados con la música de las grandes ocasiones. Los reyes también decidieron que, cuando se acercasen a un establecimiento militar, se les rindiesen honores haciendo sonar el toque de marcha de los granaderos y de ahí a que se le considerase marcha real y de ahí a himno de España no había más que un paso pero, ese paso, por diversas razones, tardó mucho en darse.

Tras el destronamiento de Isabel II el general catalán Joan Prim i Prats convocó una comisión para promover un concurso que buscase un himno para España. Tras muchas reflexiones la comisión recomendó que se siguiese usando la marcha granadera.

Quizá el éxito de la marcha granadera como himno de España radica en su humildad: por carecer, carece hasta de letra, de forma que uno puede silbarla, tararearla o corearla en la lengua y con la letra que prefiera… algo muy útil en un país que habla al menos cuatro idiomas. Por otro lado, la funcionalidad de los toques de ordenanza y de las músicas de marcha en los ejércitos es bien sencilla: sirven para acompasar el paso de los hombres y facilitarles el que anden coordinados y, en este punto, uno encuentra hasta un mensaje oculto en esa música que se concibió con el único fin de hacernos andar juntos.

Pero, si aún así, todavía se insiste en la naturaleza franquista, monárquica, imperial o cristiana de la humilde «Marcha Granadera», esta todavía nos reserva una sorpresa pues, hace relativamente poco tiempo, se descubrió el asombroso parecido de nuestra humilde heroína con la música de una composición musulmana: la nuba Al-Istihlál, compuesta por el famoso filósofo y músico zaragozano, el musulmán Ibn Bayyah, más conocido entre los cristianos como Avempace.

Tras este golpe de efecto resultaría que la marcha granadera, el actual himno de España, tendría origen andalusí y estaría compuesta por un musulmán… ¿alguien da más?.

Sin letra, para cantarla en cualquier idioma, con un mítico origen zaragozano-andalusí-musulmán para que relativicemos la importancia del credo de cada cual y, en fin, sin más aspiración que ser una música humilde que suena con la única intención de producir concordia y permitir que todos caminemos juntos. ¿Alguien le puede pedir más a una melodía?

Les dejo con la nuba Al-Istihlál, disfrútenla.


PD. Seis meses después de escribir estas lineas hoy, 19 de marzo de 2018, descubro este video de un muchacho llamado Jaime Altozano que explica maravillosamente bien los problemas que ha padecido el himno de España desde el punto de vista musical

Gracias a ese video he descubierto esta Obertura sobre una marcha española de Mika Balakirew que es sencillamente MARAVILLOSA.

¿Un himno para la región?

Andan hablando de componer o elegir un himno para la región de murcia y no me gusta la idea. Yo pienso como los Machado que:

«Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son;
y cuando el pueblo las canta
ya nadie sabe su autor»

Algo así le pasa al himno de España (la vieja «Marcha Granadera») que ya nadie sabe su autor. Se especula con su origen popular, con la autoría de Federico de Prusia o de Espinosa y hasta con el andalusí Avempace, pues la música de esta Nuba Andalusí recuerda poderosísimamente a la marcha granadera, actual himno de España. Resultaría muy curioso que el origen de nuestro himno se encontrase en un filósofo andalusí, musulmán y de la taifa de Zaragoza.