Superabogadas

El hijo de una compañera abogada me contó, no hace mucho, que uno de sus más persistentes recuerdos de infancia era el de dormirse escuchando el sonido lejano de la máquina de escribir de su madre y despertarse, al día siguiente, oyendo cómo la máquina seguía sonando.

La imagen me pareció extremadamente tierna y que describía perfectamente el tremendo esfuerzo de esas abogadas madres por sacar adelante a sus hijos y su trabajo, dando a cada tarea el tiempo necesario y quitándoselo a ellas mismas.

Esta noche en que muchas abogadas concluyen sus recursos tras acostar a sus hijos, me ha venido esa imagen a la memoria y he pensado que es verdad, que cuando los niños duermen aún sacan el coraje las superabogadas.

Va por vosotras compañeras, sois lo mejor.

La mujer que nos enseñó el camino

Katherine Johnson -aunque no lo parezca en la fotografía- es una afroamericana nacida en 1918 en Virginia y que, a pesar de la terrible discriminación racial y de género existente, fue, sin embargo, la persona que en 1969 acabo conduciendo a la humanidad a la luna. Famosa por su increíble capacidad para las matemáticas fue ella quien calculó las trayectorias que habría de seguir el Apolo XI en su viaje. Con su lápiz y su regla de cálculo se ocupaba también de comprobar la corrección de los cálculos realizados por los ordenadores (double check system) y también con su lápiz y su regla de cálculo al mismo tiempo fue reduciendo las fronteras del mundo de discriminación racial y de género en que vivía; Katherine ampliaba los derechos humanos con un lápiz y una regla como arma.

Katherine vive aún y en 2015 recibió la última de una larguísima serie de condecoraciones: la “Medalla presidencial de la Libertad”.

Hoy, aniversario de la primera vez que las mujeres pudieron votar en los USA, esta va por ti, Katherine, nos hiciste soñar.