Manolete y el bitcoin

Manolete y el bitcoin

Mire, si no distingue usted un capote de una muleta, si cree que el toro es una mona o si, simplemente, no tiene ni la más remota idea de lo que es torear… ¿cree usted que se va a hacer rico lanzándose al ruedo sin más? No soy profeta pero le voy a predecir lo que le va a pasar: acabará usted tumbado en una camilla de hule con un cirujano tratando de recomponerle la femoral.

Estoy convencido de que usted me entiende.

Pues bien, si esto es así, ¿qué le hace pensar a usted que, sin saber lo que quiere decir la palabra criptografía, sin lograr imaginar siquiera qué puede ser eso del blockchain, sin tener la más remota idea de cómo funciona la minería de bloques, la PoW o la PoS, se va usted a hacer rico?

Mire, como en el caso anterior y, sin ser, como le digo augur, le voy a regalar esta profecía: con suerte perderá usted parte de su dinero, con algo menos de suerte lo perderá todo.

Estoy harto de ver repetirse la misma historia: «Invertí mil euros porque me dijeron que era muy fácil ganar mucho, y pronto me dijeron que había ganado tres mil y, claro, invertí más, y ahora me dicen que he perdido los diez mil que invertí…».

Otra: «Me dijeron que pusiera 4000€ para minar Shitcoin que era una moneda muy buena y que, si la cosa iba bien, pronto podría vivir sin trabajar…»

Otra más: «Me dijo que había diseñado un algoritmo de trading que aprovechando no sé qué principio informático funcionaba muy bien y que, si invertía 5.000€, ganaría mucho. Y yo, pues lo invertí.
—¿Y qué pasó?
—Que se quedó con el dinero…»

Estoy cansado de escuchar esta historia en los últimos tiempos, una historia tan vieja como la humanidad y que se ha repetido hasta la saciedad ya sea usando como cebo el oro, estampitas, billetes de lotería o dinero nigeriano… Nos encontramos siempre con los mismos actores: el timador y su astucia, el timado y su codicia y algo supuestamente valioso como oro, dinero, billetes de lotería premiados o recientemente… Criptomonedas.

Es la misma vieja historia de siempre y les aseguro que, ni el oro ni el dinero ni el bitcoin, son los culpables de ella, si hay que buscar un culpable busquenlo en la codicia humana.

En este mundo, como en todo, la mejor medicina es la preventiva y el mejor consejo es el que se pide antes y no después del desastre.

Nadie nació sabiendo y, si usted se mete en un negocio que no entiende y en el que está involucrado el dinero o algo valioso, no tenga usted la menor duda de que será engañado, ya se trate de una hipoteca con cláusula suelo-techo o se trate de un maravilloso algoritmo de trading.

Manolete, Manolete… si no sabes torear ¿pa qué te metes?

Los grandes despachos se van a la pesca de consumidores

Los grandes despachos se van a la pesca de consumidores

El pescador arroja pan al mar buscando atraer los peces al lugar donde, luego, echará el anzuelo. ¿Alguien diría que el pescador «regala pan» a los peces?

Hoy leo que un supermercado «regalará» asesoría jurídica a sus clientes de la mano de uno de esos despachos de ¿abogados? que miden su éxito en dinero. ¿Creen ustedes que el supermercado regala servicios a cambio de nada? ¿Creen ustedes que el despacho presta sus servicios a cambio de nada?

No sea usted necio: cuando vea llover pan del cielo puede estar seguro de que el pescado al quieren enganchar en un anzuelo es usted.

En España hace falta desde hace muchísimo tiempo una ley de servicios jurídicos que proteja a los consumidores —y a la abogacía como profesión mínimamente digna— frente a este tipo de prácticas; pero, ya lo saben ustedes, la abogacía institucional jamás se ha preocupado de ello y, a los comerciantes que se camuflan de abogados, les viene bien que no exista regulación.

Así que, ya sabes, o peleas tú por ello o no lo hará nadie.