Tercer hilo, gobiernos y regiones de tercera

Esta que ven en la foto es la pomposamente llamada estación de ferrocarril de «Murcia del Carmen»; en realidad bastaría con decir «Murcia» pues, en esta ciudad, desde que cerró la estación de Caravaca, no queda más que una estación de ferrocarril: la que ven.

Les pongo en situación: Murcia es la séptima ciudad de España por población y tiene, por ejemplo, más habitantes que Bilbao, pero, a diferencia de Bilbao —o de Albacete, ciudad a la que triplica en población— la estación de «Murcia del Carmen» no pasa de ser un lamentable apeadero impropio de las necesidades de una ciudad como esta.

Dicen que ahora quieren que llegue el AVE, pero no un AVE normal como en el resto de los lugares de España, sino un AVE que utilizará estas mismas vías que ven —de ancho ibérico— y las compartirá con los mastodónticos trenes de mercancías que el Puerto de Cartagena saca diariamente a través, sí, de este mismo trazado.

Para que se hagan una idea de lo que se va a hacer tienen que imaginar que, en lugar de los cuatro carriles que ven en primer plano en la foto, habrá seis: uno de los carriles será usado por todos los trenes y el otro, opcionalmente, por AVEs o trenes de mercancías, dependiendo de si se trata de un tren de ancho de vía europeo o ibérico. Miren, casi mejor que que se hagan una idea, les pongo una foto:

Ya pueden imaginar que esto de los seis carriles (tres por vía) originará no pocos problemas pues, a poco que lo piensen, se darán cuenta de que uno de los raíles será utilizado en el 100% de las ocasiones mientras que, los otros dos, se repartirán el uso en proporciones aún por fijar, lo que determinará un desgaste diferencial de los raíles no deseable. Y, sin embargo, el anteriori es, sin duda, el menor de los males. Es el menor de los males porque el verdadero problema es que lentos y pesados trenes de mercancías (el Puerto de Cartagena es el primer puerto granelero de España por tráfico de mercancías) compartirán los raíles con trenes que pueden superar los 300 kilómetros hora. Para que se hagan una idea, un AVE puede y debe disponer en las curvas de unos peraltes más pronunciados que los de un lento tren de mercancías; un AVE puede superar desniveles que un pesado mercancías no puede atacar y, en fin, una vía para tráfico de mercancías no es el tipo de vía más aconsejable para el AVE. Si a esto unen ustedes que la existencia de tres raíles convierte los cambios de agujas en un puzzle tan poco divertido como eventualmente peligroso (vean foto) comprenderán que lo que quieren traer como AVE a la Región de Murcia no sea sino una burla más a los habitantes de esta región.

Porque, si lo que les digo es infamante para la ciudad de Murcia, en el caso de Cartagena es para declararnos independientes otra vez y pedir nuestra anexión al país más cutre del mundo; pues peor no parece que nos pueda ir.

Cartagena es el primer puerto granelero de España por tráfico de mercancías (sí, como suena) y su conexión con un trazado ferroviario adecuado es vital para su futuro y el de toda la Región y, sin embargo, el primer puerto granelero de España y una comarca con más habitantes que toda la Comunidad Autónoma de La Rioja se ven obligadas a padecer unas infraestructuras ferroviarias que no padecen lugares como, por ejemplo, Ciudad Real o Lleida, lugares respetabilísimos pero con una población y actividad muy inferior.

Lo que los sucesivos gobiernos nacionales (PP y PSOE) le están haciendo a la Región de Murcia es un insulto a las muchísimas personas que la habitan.

Dicen que no hay dinero, pero, en cambio, sí hubo dinero para hacer un AVE a Valladolid, León o Sevilla con dos plataformas, sin «terceros hilos» y sin dejar fuera de combate a un puerto (el de Cartagena) que aporta más riqueza a este país del que estos sujetos son capaces de pensar.

Felípe González era sevillano, Aznar vallisoletano y Zapatero leonés… es curioso que esos sean los destinos preferentemente fijados para los AVEs en España y que estos hayan sido sus primeros trazados; pareciera que en España los trenes se construyesen para que los gobernantes se vayan de vacaciones, Isabel II a Aranjuez y cada presidente a su pueblo. Con los kilómetros de AVE construidos, si, en lugar de unir Madrid con la periferia, se hubiesen conectado las ciudades de la costa española, el 80% de los españoles tendrían AVE en estos momentos, nuestros puertos de mar estarían funcionando a tope de sus capacidades y tendríamos un país más vertebrado y mejor preparado para enfrentar la crisis; pero no, aquí se sigue pensando con la mentalidad borbónica que obliga a unir el centro del poder político (Madrid) con los súbditos de la periferia en lugar de unir personas, zonas económicas y puntos logísticos de importancia; es decir, se sigue pensando el futuro de España con la mentalidad de un absolutista reaccionario de hace 200 años.

No es difícil entender que nos jugamos mucho en este envite y que, tanto Murcia como Cartagena, se juegan su futuro y el del resto de las ciudades de la región. Y han de saber los que nos gobiernan que esta partida no se gana cepillando el traje a sus superiores de Madrid a la espera de que estos les agracien con cualquier donativo; que esta partida no se gana manteniéndose a bien con quien les puso primeros en las listas para que saliesen y no con quienes de verdad les votaron y les colocaron donde están. Desde el AVE a Sevilla en 1992 hasta hoy han pasado 26 años de espera en esta región y 26 años son muchos para que, ahora, en lugar de recuperar los años perdidos nos traigan una infraestructura que nos condenará a un retraso secular.

Resulta incomprensible que esta región aguante tanto, que Cartagena aguante tanto, que Murcia aguante tanto, que Lorca aguante tanto, que Caravaca, Jumilla, Yecla, Cieza, Molina… aguanten tanto. Lo que le están haciendo a esta región no tiene nombre y, si lo tiene, entra en el campo del exabrupto o la injuria.

No sé si lo entienden nuestros dirigentes: ya está bien. Ya está más que bien: háganlo o —si no les dejan hacerlo— déjennos sentir que su indignación es tan sincera como la nuestra, que antes prefieren desagradar a sus jefes que a sus representados, que si sus jefes no les quieren por eso ustedes no tienen por qué guardar fidelidad alguna a sus jefes; por que, si no, sabremos que no están ustedes ahí para servirnos y eso —lo crean o no— les mandará a casa y además con oprobio. Ya está bien.

El prodigioso caso del juzgado fantasma

Ciudad de la Justicia de Elche
Ciudad de la Justicia de Elche

Cuentan por Elche que, en el año 2010, viendo los gobernantes la gran carga de trabajo que pesaba sobre sus juzgados por medio de un decreto real crearon un nuevo juzgado que sería el séptimo de los de primera instancia de la ciudad. Tal disposición se celebró con algazara pregonándose la noticia y asegurándose por la señora consejera encargada de los asuntos de justicia Doña Paula Sánchez de León la inminencia de su ejecución:

“la Generalitat pondrá en marcha este año el Juzgado de primera instancia número 7 de Elche, que agilizará la gran carga de trabajo del resto de juzgados, motivada por la actual crisis económica”

Ocurre, sin embargo, que siendo el misterio tan consustancial a Elche como los encierros a Pamplona, comenzaron a ocurrir inquietantes fenómenos —probablemente paranormales— que dieron lugar a que el Gobierno de los Jueces, en su reunión de fecha 25 de noviembre de 2010, encomendase al recién creado juzgado el conocimiento, con carácter exclusivo, de los asuntos relativos a la capacidad de las personas y a que desde entonces (no se sabe si por la capacidad o por las personas) el recién creado juzgado no tuviera nunca y hasta el día de hoy juez, ni alguaciles, ni secretarios, ni escribanos y ni siquiera una sede conocida. Los responsables del asunto no han acertado a dar una explicación coherente al fenómeno probablemente ocupados en continuar con sus hábiles trabajos de diseño en la Ciudad de la Justicia de Valencia.

Dos años después de aquellos inquietantes sucesos, en 2012, consciente el gobierno de los jueces de la naturaleza ectoplásmica del juzgado revocó su orden anterior de forma que, en este momento, el Juzgado de Primera Instancia 7 de Elche tiene su sede en una dimensión judicial ignorada donde, sin duda, ejerce la jurisdicción que se le negó en el mundo de los vivos. Un caso digno de estudio.

Digno de estudio porque ilustra vívidamente la forma en que hacen las cosas los legisladores españoles, digno de estudio porque nos instruye acerca de la necedad inherente a dictar leyes sin hacer previsiones económicas y digno de estudio, en fin, porque nos permite predecir el destino final de leyes dictadas con no se sabe qué fin pero que, ciertamente, no es el que figura en la propia ley.

Porque ordenar a los jueces que concluyan instrucciones complejas por delitos de corrupción en 6 o 18 meses sin poner al mismo tiempo medios materiales para que puedan hacer su trabajo es dictar leyes que sólo podrán cumplirse en el Juzgado de Primera Instancia número 7 de Elche. Porque afirmar que tal o cual ley dictada sin la más mínima previsión presupuestaria (ponga usted Ley de Enjuiciamiento Criminal, LOPJ, Código Penal…) dará lugar a procesos más veloces es una afirmación que tiene la misma solidez que la sala de vistas del Juzgado de 1ª Instancia número 7 de Elche. Y porque, en fin, cuando los juzgados y tribunales del mundo real sufren sobrecargas de trabajo de hasta el 300% dictar leyes sin apoyo presupuestario, es decir, sin dinero para llevarlas a cabo, es dictar normas de cuyo cumplimiento se habrá de encargar al Juzgado de Primera Instancia número 7 de Elche.

Lo más curioso es que en la Ciudad de la Justicia de Elche hay toda una planta vacía para instalar ese juzgado. Quizá convenga acabar de una vez con esta farsa, acabar con los juzgados fantasmas, con las leyes fantasmas y con las políticas fantasmas. Vale.