La creación del derecho procesal

La creación del derecho procesal

Cuando Yahweh vio como la tierra abría su boca para recibir la sangre de Abel y cómo su cuerpo yerto yacía sobre ella, Él ya sabía lo que había pasado. De hecho hacía eones que Yahweh sabía que esto pasaría pero no quiso acabar con Caín sin darle derecho a defenderse (Yahweh sabía que milenios después viviría Andrés de la Oliva) y fue por eso por lo que llamó a Caín a su presencia a declarar en calidad de investigado.

Y Yahweh dijo á Caín:

—¿Dónde está Abel tu hermano?

Y él respondió:

—No sé; ¿soy yo acaso el guardián de mi hermano?

Yahweh bien podría haber hecho caer un rayo del cielo en ese momento y partir a Caín por la mitad de coronilla a rabadilla, pero Yahweh estaba inventando el derecho procesal penal y, antes de fumigar a Caín, decidió mostrarle las pruebas que tenía contra él:

—¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama á mí desde la tierra.

La invocación del cuerpo del delito dejó a Caín sin argumentos y, para evitar el juicio y obtener los beneficios de la conformidad, confesó de plano y dijo Caín a Yahweh:

—Grande es mi iniquidad para ser perdonada.
He aquí que me echas hoy de la faz de la tierra, y de tu presencia me esconderé; y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.

Y respondióle Jehová:

—Cierto que cualquiera que matare á Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo hiriese cualquiera que le hallara. Y salió Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al este del Edén.

Como puede verse Yahweh podría haber hecho carne picada con Caín pero prefirió darle una oportunidad de reinsertarse, inventó el registro de antecedentes penales con marca incluida y le dio una vida para arrepentirse y reinsertarse. Caín se estableció, como siglos después haría James Dean, al este del Edén.

Y Caín se hinchó a tener hijos e hijas y Adán y Eva se hincharon también a tener hijos e hijas, y aconteció que, con ser las hijas de los hombres hermosas, a los «hijos de dios» (a mí no me preguntéis quiénes eran estos, yo solo pongo lo que dice Génesis 6, 2) les dio por arrimarse a ellas y fue entoces cuando Yahweh se cogió un enfado bastante cojonudo y se tomó la justicia que no se tomó cuando lo de Caín.

Afortunadamente Noé, (hijo de Lamech, nieto de Mathusalén, bisnieto de Henoch, tataranieto de Jared, chozno de Mahalaleel, bischozno de Cainán —hijo este de Enós, nieto de Seth y bisnieto de Adán—) y… ¿Por dónde iba yo?… ¡Ah, sí! Por Noé…

Afortunadamente, Noé, (hijo de Lamech, nieto de Mathusalén… ¡déjalo ya Pepe!) digo Noé, era un tipo que trabajaba bien la madera… Porque pronto iba a necesitar toda su habilidad.

Y fue así como Yahweh inventó el derecho procesal penal.

Merci Madame

Selfie con Soraya Amrani MekkiLa mujer que está conmigo en este selfie se llama Soraya Amrani Mekki dato este que, probablemente, no les diga nada; pero, antes de abandonar la lectura, déjenme que les cuente. Soraya Amrani Mekki es francesa e hija de padres absolutamente analfabetos (su padre, de origen argelino, se ganaba la vida como trabajador en las canteras). Soraya nació y creció en el conflictivo barrio parisino de Montfermeil, famoso no sólo por ser el emplazamiento de la posada de los Thénardiers en “Los Miserables”, sino por sus violentos conflictos sociales. He tenido la ocasión de compartir algunos ratos con ella estos dos últimos días y créanme si les digo que es una mujer admirable. Porque, joven como se la ve en la imagen que es, Soraya es Doctora en Derecho, es una de las mayores especialistas en Derecho Procesal Civil e imparte clases en la Universidad Paris-Ouest-Nanterre. A sus pocos años tiene un currículum prodigioso y una producción científica “tan masiva como las obras completas de Zola” (según cita del diario francés “Le Télégramme»). Entre muchas otras organizaciones es miembro de la «Commission nationale consultative des droits de l’homme” (CNCDH) pero, por lo que me interesa citarla en este post es porque es, además, miembro del “Conseil Supérieur de la Magistrature” (CSM) de Francia (el equivalente de nuestro Consejo General del Poder Judicial) a propuesta del Presidente de la República Francesa. Anteayer tuve el honor y el privilegio de compartir con ella no menos de cuatro horas de charla sobre los principales problemas que tienen los tribunales y la justicia en Francia y en España y no pude dejar de pensar en que me gustaría que los miembros de nuestro Consejo General del Poder Judicial escuchasen a los abogados de la misma forma en que me he sentido escuchado por ella. Gracias Soraya. Merci Madame.