La luna, el agua y la Región de Murcia

La luna, el agua y la Región de Murcia

Leo que han detectado agua en la luna y no puedo evitar sentimientos encontrados. Me alegro, mucho, sí, soy un trastornado de la carrera espacial y es este un viejo sueño largamente acariciado pero, según me alegro, miro a mi alrededor y me invade la melancolía.

Vivo en un región sedienta de agua, vivo en una región donde Portmán y el Mar Menor nos gritan a la cara todos los días que somos unos inútiles. Somos capaces de alegrarnos de que el ser humano encuentre agua en la luna pero no somos capaces de movilizar a los muchos y buenos científicos que tenemos para, no sólo remediar, sino establecer procedimientos de recuperación del procomún en casos como los dichos de Portmán y el Mar Menor.

En la Región de Murcia la hemos cagado bien cagada, pero, con todo y con eso, la mayor cagada la estamos cometiendo en este momento, demostrando que somos incapaces de movilizar todos nuestros recursos para dar una esperanza al mundo en este tiempo de cambio climático y tragedia del procomún.

Tenemos una causa digna del esfuerzo de la humanidad en su conjunto y en el Paseo de Alfonso XIII son incapaces de liberarse de sus sietemesinas vendas políticas y pensar en grande, como seres humanos parte de una humanidad en peligro.

Sí, me alegra leer que han descubierto agua en la luna, pero, al mismo tiempo, me entristece saber que en el Paseo de Alfonso XIII esos hombres y mujeres a los que los partidos nos dicen que votemos son incapaces de encontrar la forma de ponerse de acuerdo.

Quizá sea ya tiempo de hacer algo.

Gazpacho cartagenero

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Hoy me voy a comer el gazpacho de la foto pero, antes de meterle mano y mientras se enfría en la nevera, me he decidido a escribir un post con cuantas cosas se me ocurran a propósito de esta peculiar sopa fría.

Lo primero que se ocurre es que dos cosas hay que nunca faltan en ningún gazpacho y estas son el agua y el vinagre. Es dudoso que pueda llamarse gazpacho a una bebida hecha sólo con agua y vinagre pero, si ponemos en conexión algunos datos antiguos, creo que esta sopa primigenia de agua y vinagre es la que da carácter a todos los gazpachos que veremos luego.

Nos dice Covarrubias en su “Tesoro de la le lengua castellana o española” (1611) que “…el gazpacho es comida de segadores y gente grosera…” y no le falta razón pues ya en el bíblico “Libro de Rut” (600 antes de Cristo) se nos cuenta como los segadores bebían agua mezclada con vinagre para calmar la sed. Esta costumbre de los segadores de beber agua con vinagre me la confirmó de niño mi padre y tengo para mí que el soldado que acercó a Cristo durante su crucifixión una esponja empapada en agua y vinagre no lo hizo -como en desdoro de los romanos decía nuestro cura- para martirizarlo sino para paliar su sed con la bebida que él mismo portaba para beber,

Agua y vinagre, bebida de segadores y gente grosera (Covarrubias dixit) está en la base de los gazpachos y la moderna medicina nos cuenta cómo supera con ventaja al agua en condiciones de extremo calor.

Sin embargo es verdad que esa sopa primordial no es gazpacho todavía, que para ser gazpacho precisa que se le añadan algunos aditamentos.

Los acadios, al acto de partir algo en trocitos para distribuirlo le llamaban kasâpu y esa acción, llevada a cabo con cualquier cosa de alimento que a uno se le ocurra, ya nos coloca muy cerca del gazpacho que conocemos. Y ¿qué alimento hay más troceable y absorbente que el pan?. Un romano de las clases populares se alimentaba básicamente de unas gachas llamadas puls que preparaba a base de cereal, agua, sal y -si tenía posibles- aceite de oliva.

A base de agua y vinagre, de kasâpu y de puls la antigüedad clásica avanzaba hacia el gazpacho.

Hay quien sostiene que la voz “gazpacho” procede del portugués caspacho que a su vez deriva de la voz prerromana caspa, que significa fragmento en derivación mozárabe, aludiendo a que se hacía con cachos de pan; el sufijo -acho parece mozárabe y se extiende por la zona de Andalucía.

Los primeros gazpachos que se conocen (los primigenios) llevaban solamente agua, pan, vinagre, aceite y con frecuencia ajo y a veces frutos secos molidos como puede ser la almendra de donde nació el ajoblanco, quizá el primer gazpacho conocido. Luego vendrían tomates, pepinos y demás hortalizas.

A mí, mi padre me preparaba el gazpacho como lo ven en la foto (las batidoras eléctricas no fueron frecuentes en España hasta mediados de los sesenta) y sostenía que en él se encerraban todas propiedades alimenticias del mundo. Por eso, ahora que no sirven así el gazpacho en los bares, a mí me gusta hacerlo en casa, porque mientras lo hago pienso en los acadios, en el libro de Rut, en los segadores, en la España de los primeros sesenta, en los cachos, en las propiedades del “sueroral”, en la deshidratación por el calor y hasta en Dios Bendito bebiendo agua y vinagre de una esponja. De postre hoy va a caer una tajada de sandía que es también mano de santo para combatir la calor y que la introdujeron los árabes y que tiene una etimología pakistaní (como los gitanos que ahora a veces las afanan) y…

Y el gazpacho ya debe de estar frío, así que otro día hablamos de sandías y gitanos.