Hay algo que empieza a preocuparme: ¿Es que es imposible tener un buen ministro de justicia? (Hilo)

Gallardón fue un nefasto ministro. Prometió independencia judicial y cuando llegó al poder lo primero que hizo fue recortarla en contra de lo prometido en su programa electoral.

Impuso unas infames tasa judiciales que impidieron el acceso a la justicia de los menos poderosos, trató de concentrar los jueces en tribunales de instancia para su mejor control y reducir los juzgados y partidos judiciales a 52 privando de justicia cercana a 2/3 de los españoles

Por supuesto mantuvo el presupuesto en justicia gratuita en los mismos niveles del siglo pasado.

Cuando Catalá llegó su mayor mérito fue detener las infames medidas de su antecesor. Impuso una digitalización vergonzosa y convirtió en crónica la enfermedad de LexNet, un mal sistema que se pretendió hacer pasar por bueno y que nos atrasa respecto del mundo civilizado.

Catalá, a pesar de una ridícula subida en presupuesto de justicia gratuita, mantuvo sus presupuestos en niveles del siglo pasado y dejó una administración de justicia impropia de un país europeo. La independencia judicial nunca fue su objetivo y mantuvo la politización.

Cambio de gobierno pero no cambio de ideas. La ministra Dolores Delgado, en su breve ejecutoria no modificó de ninguna forma la reforma de Gallardón y, por supuesto, mantuvo el presupuesto en justicia gratuita en los niveles que lo encontró.

Y cuando llega el actual ministro el fantasma de Gallardón parece haberse apoderado de él. Por supuesto de independencia judicial ni hablamos, todo está bien como está. De justicia gratuita ni un duro más pero, eso sí, vuelve a sacar el momio de los tribunales de distancia.

Enfrentado a una crisis que colapsará la justicia no reclama más presupuesto sino «reformas organizativas» esperando que la situación de crisis le permita hacer a él lo que Gallardón no consiguió, cancamusa de oficinal judicial mediante.

De paso monta un fangal indecente con las vacaciones de los abogados que, finalmente, no puede resolver aduciendo que él (y las cámaras) tienen que irse de vacaciones (como suena) y, por supuesto, de justicia gratuita ni un duro y la digitalización muy bien, gracias.

Y llegados a este punto uno se pregunta: ¿Por qué es imposible que España tenga un ministro de justicia medianamente presentable? ¿Es por que faltan personas capaces en España?

No, en España no faltan personas capaces, donde faltan personas capaces es en los partidos mayoritarios. Pero no capaces de preparadas o inteligentes, sino capaces de poner encima de la mesa del Consejo de Ministros las necesidades de la Justicia Española de forma terminante.

En los partidos no se llega alto discrepando se llega alto obedeciendo y, desde el siglo pasado, la voluntad de los partidos mayoritarios ha sido controlar la justicia (voluntad plasmada en su ominoso “libro negro”) y a ese fin se han plegado todos los ministros habidos.

¿Está pues España condenada a sufrir malos ministros sean estos del oartido que sean?

Sí, en tanto la agenda secreta y el “libro negro” de la justicia no se reescriban en favor de una justicia independiente, cercana, accesible y para todos.

Importa que no nos conformemos.

Importa que los jueces no se conformen con el sistema de elección del CGPJ y no participen en su juego trucado. Lo de «cambiar las cosas desde dentro» es un motete que ya no se puede repetir sin rubor. Hace tiempo que ese sistema fracasó si es que pudo servir alguna vez.

Importa que los abogados no se conformen y busquen una alternativa al actual estado de cosas con una “representatividad orgánica” inspirada en una ley de 1974 con exposición de motivos digna de una galería de los horrores.

Pero sobre todo importa que los ciudadanos no se conformen: la justicia es a la vida en sociedad lo que la verdad es a los sistemas científicos. Sin verdad no hay avances y sin justicia no hay vida digna de ser vivida.

Hay que derribar los trampantojos montados por quienes quieren una justicia inane y liberar a esa justicia que vive en los corazones de la muchísima buena gente que ha consagrado su vida a ella en servicio de sus conciudadanos.


PD. Si recuerdas algún ministro de justicia bueno puedes dejarlo en los comentarios. Pista: yo no pensaría en ninguno después del año 2000.

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