Si yo les contase a ustedes que «Guárdame las vacas» es una de las composiciones musicales más trascendentales en la historia de la música probablemente ustedes, con mucha razón, me dirán que estoy exagerando, que nadie o muy poca gente conoce esa canción y quizá tengan razón… O no.

La música, como cualquier sustancia hecha principalmente de información, muta como el ADN y siguiendo patrones muy similares a los de este. Créanme. Mientras no falte la energía la información mutará hasta alcanzar la forma que le proporcione el máximo éxito replicativo y esto pasa también con la música; una determinada pieza musical original irá mutando de forma que consiga éxito replicativo pues, de no hacerlo, caerá en el olvido, que es la muerte informacional. Otro día les explico todo esto en detalle, de momento créanme y tratemos de ver un ejemplo de esto que acabo de decirles, un ejemplo que nos llevará de España a Venezuela y que unirá los villancicos de la Región de Murcia con el Polo Margariteño venezolano y que nos ilustrará sobre los aspectos evolutivos de la información de que antes les he hablado.

Ahora empecemos por el principio y el principio es un romance «Guárdame las Vacas» cuyos primeros versos decían

«Guárdame las vacas,
Carrillejo, y besarte he;
si no, bésame tú a mí,
que yo te las guardaré.»

La historia de esta pastora procaz que moría por un beso de su amado Carrillejo debió ser muy popular en el siglo XVI porque fue musicada con arreglo a los cánones de la llamada «Romanesca» por muchos y variados autores.

La Romanesca era una fórmula melódico-armónica usada como una especie de aria para cantar poesía y como una base sobre la que trabajar variaciones instrumentales. La Romanesca fue usada por vihuelistas españoles como Luís de Narváez, Alonso Mudarra, Enríquez de Valderrábano y Diego Pisador.

La Romanesca se origina en España con el ya mencionado romance «Guárdame las Vacas» que, en versión del vihuelista Luís de Narváez se cantaba así:

Tan famosa fue la cancioncilla que se embarcó en la flota de indias y acabó tocando tierra en Venezuela donde el aristocrático punteo fue sustituido por el más plebeyo rasgueo al tiempo que se le fue incorporando percusión y la Romanesca «Guárdame las Vacas» fue evolucionando hasta dar lugar al actual Polo Margariteño, música extremadamente popular en Venezuela y que, si quieren saber cómo suena y cómo evolucionó desde el originario «Guárdame las Vacas», pueden disfrutarlo aquí.

La progresión armónica de «Guárdame las Vacas» la habrán escuchado ustedes y les sonará a antigua música de sabor céltico y no se lo discutiré, pues, la popular «Greensleeves», comparte todos los elementos de la españolísima Romanesca.

Demos un paso más; de las «diferencias» creadas sobre «Guárdame las Vacas», las de Alonso Mudarra se hicieron particularmente populares y, si algún auroro, cuadrillero, Parrandbolero o simplemente habitante de Cartagena o Murcia las oye, pronto captará algo muy conocido en ellas. Escuchen un ratito la forma en que sonaban las «diferencias» de Alonso Mudarra sobre «Guárdame las Vacas».

A poco que hayan oído villancicos de Murcia, Cartagena o de la parte de La Azohía, sin duda percibirán que los mismos no son sino variaciones de la Romanesca «Guárdame las Vacas», la misma de «Greensleeves» o la misma que fue madre del Polo Margariteño. Sí, los villancicos de Cartagena y Murcia son hermanos del venezolano Polo Margariteño, ya ven ustedes como las canciones, como el ADN, saben dispersarse por el mundo.

Había olvidado todo esto hasta que hace unos días, tratando de explicar a unos amigos de Córdoba cómo se cantaban los Villancicos en Cartagena (ayer fue la Romería de El Cañar), les mandé unos villancicos entre cartageneros, murcianos y caribeños de los Parrandboleros hechos —cómo no— sobre la base de la Romanesca «Guárdame las Vacas» y con «diferencias» (que diría Narváez) al final de los mismos hacia el mismísimo caribe.

La historia de cinco siglos de música se encierra en estos villancicos cartagenero-murciano-venezolano-caribeños de los Parrandboleros. Disfrútenlos y Feliz Navidad a todos.

3 comentarios en “Los villancicos de Cartagena y Murcia y el Polo Venezolano

  1. Buenas tardes José,
    hacia ya varios días que leo con muchísimo interés las entradas de tu blog.
    Este último verano pasé con casualidad por tu amada Cartagena, y estoy intrigadísima con esta ciudad.
    Te escribo este mensaje, porque el tema musical me interesa especialmente y desearía hacerte una consulta.
    Después de mi brevísima estancia en Cartagena busco sin parar información sobre la ciudad, sus gentes y sus cosas. Entre otras lecturas, he tenido acceso a la novela de Sender Mr Witt en el cantón, y de ahí viene mi consulta.
    A lo largo del texto de la novela aparecen muchas referencias a cantos, y cuando he visto esta entrada referida a Guárdame la vacas y su tonada, pregunto si esa tonada también es aplicable a esas canciones que jalonan el texto de Sender.
    Si encuentras un momento para responderme o darme alguna pista sobre este tema, te lo agradeceré de corazón.
    Gracias a tus textos voy poco a poco haciendo una aproximación a la increíble Cartagena. Espero poder visitarla con tiempo en un plazo no muy lejano.
    Gracias mil!
    Carmen
    PD: Esta es una de las canciones:
    “Antonete está en la sierra
    y no se quiere entregar.
    No me entrego, no me entrego,
    no me tengo de entregar
    mientras España no tenga
    República Federal”

    Me gusta

    1. Hola Carmen.

      Sender recoge en su libro lo que él pensaba que se cantaba en la Cartagena de 1873 aunque es, en este punto, menos exacto que Benito Pérez Galdós quien en dos de sus Episodios Nacionales (La Primera República y De Cartago a Sagunto) hace del Cantón de Cartagena el protagonista.

      Sender habla de formas musicales que responden, en parte, a lo que se llaman «Cantes libres y de Levante», que son una rama muy caracterizada del Flamenco. Sus cantes fundamentales son la taranta, la cartagenera y la minera. A estos habría que añadir la levantica y algunas otras más.

      Observa que las referencias en algunas de las letras de Sender aparece «El Tío Marín», una figura de principios del siglo XX.

      El texto que me transcribes es un romance, mucho más habituales en la época. Típico era:

      Castillico de Galeras
      deja ya de disparar
      que pasan los voluntarios
      con banderas encarnás.

      La tonada de Guárdame las Vacas no tiene nada que ver con la Revolución Cantonal, esa tonada es, en Cartagena, netamente navideña y no parece que nunca haya sido usada como banda sonora de ninguna de las canciones revolucionarias de la época.

      Un estudio musicológico de lo que se cantaba en el Cantón es un trabajo aún por hacer.

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