Clásicos populares

Lo siento pero esta navidad les voy a hablar de música culta, concretamente de una fórmula melodicoarmónica muy popular en los siglos XVI y XVII llamada «Romanesca». Si quieren hacerse una idea rápida de cómo sonaba, más o menos, una romanesca pueden escuchar este tema que el abrumador dominio contemporáneo de la cultura anglo-sajona nos ha hecho oír reiteradamente. La composición es francamente popular y se conoce como «Greensleeves»; escúchenla.

Supongo que la han reconocido pues suena cientos de veces en producciones multimedia inglesas o norteamericanas; si aún así no la reconocen prueben a escucharla mientras contemplan un cuadro prerrafaelita o un paisaje céltico, seguro que después de eso ya no tendrán duda.

Pues bien, esa fórmula melodicoarmónica llamada «romanesca», hizo furor en Europa desde la mitad del siglo XVI en adelante; de forma que, para que la sitúen en su contexto histórico, nada mejor que imaginar a Cristóbal Colón escuchándolas junto a Isabel y Fernando, eran el «hit parade» de esos años.

Aunque fue en Italia donde se hizo inmensamente popular, los estudiosos señalan que fue en España donde se originó la «romanesca» a partir de variaciones sobre una canción popular española titulada «Guárdame las Vacas». Un magnífico ejemplo de romanesca que les convido a escuchar es —precisamente— este estupendo «Guárdame las Vacas» del vihuelista español Alonso Mudarra. Escúchenlo y sigan leyendo pues les adelanto que este post guarda una pequeña sorpresa final. Escuchen.

Pues bien yo, estas navidades, en lugar de escuchar los villancicos que obstinadamente nos hacen escuchar los comercios y las televisiones, me he decidido por escuchar música culta, los clásicos más populares que conozco: los villancicos de mi tierra. Aquí les dejo con un villancico de Cartagena, más concretamente de La Palma, lo cantan los maestros, los auxiliares, el fisioterapeuta y la conserje del Centro Público de Integración preferentemente motórica «CEIP Gloria Fuertes» de El Palmar de Murcia. Si lo escuchan con atención quizá noten que están escuchando música renacentista culta. Que el pueblo cante espontáneamente motetes y madrigales no es algo que sólo ocurra en las surrealistas escenas de «Amanece que no es poco», en mi tierra estas cosas ocurren con bastante naturalidad, al menos, cada navidad.

Sé que algún día estas cosas dejarán de cantarse y que, mientras, Bing Crosby seguirá triunfando con su «I’m dreaming of a white christmas»… pero, mientras eso sucede, yo seguiré prefiriendo la música clásica que cantan mis vecinos.

¡Ea!, felices pascuas y aquí les dejo con los trabajadores del CEIP Gloria Fuertes. Disfruten como ellos.

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